Seguidores

ecoestadistica.com

01 noviembre 2007

Caminos que se bifurcan, sueños, sombras y representaciones – HologramaBlanco


Caminos que se bifurcan, sueños, sombras y representaciones – HologramaBlanco

Borges dirá en el jardín de los caminos que se bifurcan: “…Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí…”. Todo esta como siempre. A pesar de los viajes, las distancias, el paso del tiempo, uno nunca parte en verdad, las cosas no cambian demasiado. En nosotros siempre permanecen sujetos, suspendidos o activos, los mismos miedos, las mismas pesadillas, los innumerables fracasos que padecimos, que padeceremos y que padecemos, contenido todo esto en nosotros mismos y al asecho de nuestra persona. Pero no importa, lo que pasó o lo que vendrá después es vacío, lo que realmente importa, es esto que tengo frente a mí, ahora, en este momento; ¿Y que tengo? Todo el universo contenido en un llanto, en una sonrisa, en un rostro, en un sueño, en una lagrima, en una flor, en un vaso, en una comida. Entonces, de que sirve querer ser siempre otro, querer siempre otra cosa diferente a la que soy. De nada sirve querer ser como el vecino, o como fui alguna vez, o como sueño ser en otro momento, de nada sirve intentar volver a tener 15 años, o soñar tener 50, si el acá y ahora es lo único que conocemos en verdad. ¡Esto somos realmente! Y debemos aceptarlo pese lo que nos pese. Porque lo que tengo, lo que vale es justamente lo que esta frente a mí reflejado en el espejo. Para mi todo es ironía y crueldad, y la gente se confunde y trata solo de seguir la corriente hasta el final de los días intentando pasar erróneamente inadvertidos, creyendo evitar de esta manera dolores y sufrimientos.

A veces tengo un sueño recurrente, unos ojos vítreos mirándome fijamente desde la muerte, unos ojos que me miran ciegamente y me llaman hacia ellos, unos ojos que de alguna extraña manera sacuden y doblegan mi alma hasta quebrarla. Si tengo que describir algo mas, diré que estoy dentro de una noche cerrada, una noche sin luna, una noche sin hombre y sin hambre. El viento esta calmo y el ambiente cargado de energía. En el aire se suspende una última palabra que se comprime en la boca y calla. Millones de sombras iluminadas interiormente alumbran su agonía frente a mí. Temo a esas luces espectrales espantosas, que muestran al encenderse su fisonomía atormentada y delirante. Mi respiración se entrecorta, se vuelve ronca, muy ruidosa, miro y escucho las quejas de las sombras, quejas producto del espanto que le genera el hombre (yo) parado frente a ellos. Después de tantos años y de recorrer tantos caminos ahora soy otro y sin embargo, como dije antes, soy el mismo. Tan solo un sirviente, un desaparecido, un clandestino, un penitente. Otro marginal más de este sistema decadente en que nos encontramos. Con fobias y trastornos, con rechazos y fracasos demorando sueños hasta el cansancio.

Si bien es cierto la belleza y la felicidad de muchos días, los relatos que realizamos de ellos también engañan demasiado, porque ocultan y mucho lo que sucede. Es triste, pero es así. A pesar de los viajes, del tiempo, el “spleen” boudeleriano (esa mezcla de angustia, cinismo y melancolía, propia de la experiencia en las modernas ciudades grises) no conoce de fronteras, ni de épocas, te alcanza en cualquier destino en el que te encuentres. Es así que la mayoría no tiene mas remedio que solapar de alguna manera el carácter. De frenar los impulsos y las ideas (¡Mentira!). De esta forma, somos ojos pálidos bailando espásticamente en una ciudad anémica y saqueada, asfixiándonos en una mañana diáfana que nunca termina de nacer y que nos muestra con sus rayos robados al fuego del infierno, lo insignificante que somos. Luces opacas, empañadas, que muestran la tempestad en que nos encontramos, donde se ahoga tanto corazón solo y muerto esperando el milagro que no llega. ¿Y que debería de llegar? Debemos ir a su encuentro, debemos comenzar la batalla por lo que queremos, ir a la muerte sin miedo y alcanzar de esta manera la gloria. El miedo paraliza, pero nuestra fuerza es superior a cualquier miedo, a cualquier compromiso, a cualquier diferencia o enemigo. Tenemos la fuerza de todo el universo contenido en nosotros y de nosotros depende hacer uso de esa fuerza. Corazones que chocan en las esquinas con la voluntad que ordena y siempre anestesia nuestro deseo, ¡A despertar!, ¡A no temer! Mañana que ilumina la podredumbre de los cuerpos que transitan por la tierra sin rumbo cierto y terminan volviéndonos cenizas y nada, enséñanos otra realidad.

Lamentablemente demasiado temprano he comprobado que uno es el mismo idiota –y torpe- en cualquier parte (aunque hubiera intentando hacer una transformación romántica para convertirme en otra persona, tal intento hubiera fracasado rotundamente, queramos o no: hay máscaras que ya no nos quedan, y hay juegos que ya no estamos seguros de querer seguir jugando todavía). Indudablemente o se cree o no se creer. Y el mundo ya no sabe en que creer. No puede asegurar absolutamente nada, las formas, los actos, los movimientos cambian tanto de dirección, dan tantas vueltas que se vuelve imposible mantener un paso firme y recto, manera de andar para alcanzar lo que tanto deseamos y buscamos. Así la humanidad se marea tanto a cada instante que pasa, que no deja de vomitar en el espacio en el que esta encerrado sin remedio. Transitar inconstante donde se desarrolla la vida. ¿Qué hacer? No lo se. La gente ve en mí un ejemplar horrible de expresión de vida, de libre pensamiento; y la verdad que apenas si levanto la cabeza cuando nadie me ve (“…puedo ser o no ser…”). Soy un punto insignificante en esta línea que titubea sin sentido a lo largo del sendero imperfecto de vida que Dios nos ha regalado. Un punto que siempre esta a pasos de encontrarse con otra bifurcación de la realidad que me obligara a tomar una decisión instantánea e impulsiva (aunque piense demasiado), y en dicha decisión se consumirá y construirá mí (nuestra) vida misma. Porque solo eso tenemos, la posibilidad de elegir, de elegir siempre entre dos caminos (o senderos), si derecha o izquierda, si arriba o abajo, si ir o venir, si hacer o padecer, si hablar o callar, si pelear o sucumbir. El poder elegir entre una cosa u otra es lo único que nos queda por hacer. En esta dubitativa elección se desarrolla nuestra patética vida.

La humanidad va por una calle desierta dentro de una noche eterna, yendo y padeciendo su existencia en total oscuridad. Nuestra orgullosa condición de animal racional nos pone debajo de la escala de la naturaleza… ¡Enfermos! Para que pensar tanto, solo hacer, hacer y vivir. Pero no hacemos y entonces, ¿La culpa de no poder hacer de quien es? ¿De la historia? ¡No!, de nuestro Dios todo poderoso por hacernos tan imperfectos, pero en mayor medida, la responsabilidad es toda nuestra. Nosotros somos los únicos responsables de soportar y alimentar esta tragedia decadente. “…tuvimos la libertad apretada entre los dientes, alguien canto no va mas…” y así dejamos escapar todo. Así pasan los días, algunos lindos y vertiginosos (realmente hermosos), y otros largos y zozos, como cordón de zapatilla nuevo. Por mi parte, tengo la suerte de una constante auto-construcción y me re-descubro intereses que pensé perdidos (el museo y la poesía, pero sobre todo el caminar y perderme sin sentido por callecitas rotas); algunos días pienso bastante, en lo de siempre: las mismas personas y las mismas cosas (las mismas obsesiones de todos los días); otros veces no pasa lo mismo.

“…Preveo que el hombre se resignará cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; les doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado…”, que forma triste de concebir la vida y nuestros actos, pero que realidad mas verdadera. Lastimar o sufrir, elegir siempre mal, y no hacer casi nunca nada de lo que queremos, esas es nuestra forma de pasar, “…pasar haciendo camino, camino sobre la mar…”. Este camino hecho mar, esta tierra devenida en arena. Arena pesada que esconde los secretos de una humanidad enferma, historias que el viento y los llantos han enterrado sobre la playa, dentro de esta ciudad que se incendia, y donde tanto náufrago se viene a suicidar a la vera de camino, en covachas, en bulines, en cementerios y aguantaderos. He allí los compadritos y los bufones que apilan los huesos de los muertos, y dejan ver un macabro mercado donde se venden y se compran vidas al peor postor. Maldita fuerza, maldita hipocresía, maldito dinero, maldita humanidad mercantilista, miserable y egoísta. Todos tenemos arenas y secretos pesados del pasado en nuestros zapatos (corazones), es momento de limpiar nuestras almas.

Mi sombra se acorta sobre la vereda cuando me inclino ante el poder central y ante mis miedos. Tan pequeño me vuelvo cuando tiemblo. Oscuramente estamos todos detrás de la luz que nos ilumina (falsamente), oscuridad que brilla en la claridad del día. Arrojando siempre de mí, una sombra terminada (errada) que no me representa. Ineluctable forma del hombre que pregona la agonía de nuestra existencia. Sin límites, ¿Seré forma de mi forma?, o, ¿No seré nada? No todo es destino, sin embargo; o mejor, si bien hoy creo mucho más en el Destino, creo también que hay distintos modos de pararse frente a él. Quiero decir: hoy estoy más parado sobre mi mismo: me duele más lo que me duele, pero también disfruto más cuando puedo disfrutar. El destino se reencontrara en mí, sin mí. Todos los días dan con su fin y yo nunca doy con el mío. Tal como soy. ¿Como soy? Todo o nada. No más vagabundear. Nada más que recostarse allí: tranquilo devenir del segundo que nunca se suspende. Dejar que las cosas sigan su curso, y no volverse loco por detener lo que no se puede detener. Cuantas veces nos vemos al espejo, cuantas veces vemos pasar frente a nosotros nuestras máscaras ciegas nave abajo, una por una, buscando sus lugares, sus representaciones, sus verdades, esas verdades que se esconden dentro de nosotros. El tiempo puede que demuestre que estoy equivocado, puede que haga todo lo contrario, ya la suerte esta echada, no hay salida, ni escape, no hay porque tampoco intentar no cumplir con nuestro destino. Puede que parezca una tontera (puede que hasta incluso lo sea), pero ya no estoy parado sobre el pasado o sobre el futuro, sino bien instaladito en el presente, y (por lo menos lo pretendo) ya no le escapo a miedos y miserias, ya no me escapo, y eso –creo- esta bien. Cada hombre tiene su precio, ¿Cuál será el mío?

Estas palabras abren en este momento todo el tiempo y todo el espacio que me rodea, insufrible e inalcanzable me desvelan. El reflejo de la realidad toda se pierde en una tragedia homérica que deja de ser ficción y pasa a ser la mas cruda realidad. Nuestra vida es una tragedia griega y una farsa a la manera que supo denunciarla Marx en su época. Estas palabras y esta tarde se funden y fluyen en este instante, y viajan a regiones infernales del universo.

“…Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarca el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros…”. Así la realidad que nos escabulle tanto (en ocasiones), nos duele tanto, casi siempre se vuelve escurridiza, como agua entre los dedos, y se pierde, y perdemos, intentando sujetar lo que no puede ser sujetado de ninguna manera. Por eso la realidad te regala otros sueños sin estrenar, y pedimos a cambio un milagro, un deseo. Así nos perdemos en un día sin rumbo, así no esperamos encontrar nada. Dejamos trozos de alma hecho añicos, no aventuramos intentando recuperar el espejo en el cual mirarnos de nuevo, “…alcanzar lo inalcanzable inalcanzablemente…”. Realidad que conquistada una ilusión rota, donde imaginamos descubrir un reflejo sereno, un cambio impensado, una imagen nítida, el boceto de uno mismo que se cristaliza en el aire y nos vemos (me veo), unos a otros, sin confusiones, sin malas intenciones.

2 comentarios:

momo dijo...

he decidido empezar desde el principio y poco a poco, no es facil leerte,pero para mirar ese boceto es necesario .

Edgardo dijo...

Momo:

Perdón si mi lectura no es fácil, no es mi intención complicarle la vida a nadie, dificultar lecturas y reflexiones al respecto, es todo lo contrario lo que busco. Voy a tenerlo en cuenta para otras oportunidades, lo importante es lo que trato de expresar, mostrarle lo que pienso de la vida y los hechos que ocurren en ellos.

Te doy las gracias por tomarte el trabajo de entrar, de leer, de tratar de entender y de comentar lo que piensas.

Un saludo.

HologramaBlanco

Archivo

Memoria y Justicia

Memoria y Justicia

"El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

Giordano Bruno.


Vida

Hagamos algo con nuestro tiempo.

Realidad

Realidad
Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

Ernesto Sabato.

Licencia CreativeCommons


contador gratis

Lluvia

Image and video hosting by TinyPic
No hay mayor causa para llorar que no poder llorar.

Séneca.

Razones

Razones
Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

Ernesto Guevara.

Devenir

Image and video hosting by TinyPic
"No ves que todo va, todo creciendo hacia arriba
y el sol siempre saldra, mientras que a alguien le queden
ganas de amar

Perdoname amor por tanto hablar, es que quiero ayudar al mundo a cambiar, que loco si realmente se pudiera
y todo el mundo se pusiera alguna vez a realizar..."

David Lebon.

Andar

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

Jean Paul Sartre.

Lucha

Lucha
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

Julio Cortazar.

Reloj