Seguidores

ecoestadistica.com

23 septiembre 2008

De la vida, el arte y el dolor


"The Pillowman" - Martin McDonagh

Había una vez… un hombre, que no se parecía a los hombres normales. Media casi 2 mts. Y medio de alto y estaba totalmente hecho de almohadas esponjosas color rosa; sus brazos eran almohadas, sus piernas eran almohadas y su cuerpo era una almohada. Sus dedos eran pequeñas almohaditas y su cabeza era un gran almohada redonda. Los ojos eran como dos botones y su boca era grande y sonriente. Hasta se le podían ver los dientes, que también eran pequeñas almohaditas blancas.

Bien, el Hombre Almohada tenía que verse suave y seguro porque su trabajo era muy triste y muy difícil…

En los momentos en los que alguna persona estaba muy triste porque había tenido una vida atroz y sólo quería terminar con ella; sólo quería quitarse la vida para así deshacerse del dolor, con una de afeitar, con una bala, inhalando gas, o saltando de algún lugar muy alto… Exactamente en ese momento, el Hombre Almohada lo encontraba, se sentaba a su lado, lo abrazaba suavemente, y le decía: - “Espera un momento”- y extrañamente El Hombre Almohada volvía el tiempo atrás, cuando esa persona era apenas un niño y la vida horrorosa que iba a tener aún no había empezado.

El trabajo del Hombre Almohada era hacer que ese niño o niña se suicidara, y así evitar los años de dolor que los llevaría, de todos modos al mismo lugar: Frente a un horno, frente a una pistola, frente a un lago. –“¡Pero nunca escuché de un niño suicidándose!”- podrían decir. Bueno, el Hombre Almohada siempre sugería que lo hicieran de una manera que se viera como un trágico accidente: Les mostraba el frasco de pastillas que se veían como caramelos, les mostraba el lugar del río donde el hielo era más frágil, les mostraba la bolsa de plástico que no tenía agujeros para respirar y exactamente cómo ajustarla…
Pero no todos los niños querían seguir al Hombre Almohada. Hubo una niña, muy alegre, quien realmente no creyó cuando éste le dijo que su vida podría ser horrible, que su vida sería así… Entonces lo echó y el Hombre Almohada se fue llorando a mares.

A la noche siguiente la niña escuchó un golpe en la puerta de su habitación y dijo: -“¡Andate Hombre Almohada, te he dicho que soy feliz, siempre he sido feliz y siempre seré feliz!”- Pero no era el Hombre Almohada. Era otro hombre y su mamá no estaba en casa. Y este hombre la visitaba cada vez que su mamá no estaba… Tiempo después ella se puso muy triste, y cuando tenía veintiún años y estaba sentada frente al horno a punto de suicidarse, le dijo al Hombre Almohada: -“¿Por qué no trataste de convencerme?”- Y él le respondió: -“Trate de convencerte, pero eras demasiado feliz”- Y la niña, mientras encendió el gas, gritó lo más fuerte que pudo: -“¡Yo nunca he sido feliz!”.

Cuando el Hombre Almohada tenía éxito en su trabajo, un niño moría de forma horrible. Y cuando el Hombre Almohada no tenía éxito, un niño tendría una vida horrible, crecería, sería un adulto que tendría una vida horrible, y moriría de forma horrible. Por esta razón, el Hombre Almohada lloraba todo el día.

Fue así que decidió hacer su último trabajo: Cargo una pequeña lata de nafta y fue hasta un hermoso arroyo que él recordaba de cuando era niño. Cuando llegó, se sentó bajo un árbol y descubrió que a su alrededor había un montón de juguetes; un autito, un perrito de juguete y un kaleidoscopio. Cerca de allí había una casa rodante y el Hombre Almohada escuchó la voz de un niño que decía: -“Voy a salir a jugar, mamá”- y la mamá dijo: -“No vuelvas tarde para tu merienda, hijo”- “No, mamá”- respondió el niño. El Hombre Almohada escucho pasitos que se acercaban… Pero no era de un niño, era de un pequeño Niño Almohada que dijo: - “Hola”. Los dos se sentaron bajo el árbol y jugaron un rato con los juguetes… El pequeño Niño Almohada le conto sobre su trabajo triste y los niños muertos. El pequeño Niño Almohada entendió enseguida, porque él era un niño muy feliz, y sólo quería ayudar a la gente… Y sin decir una palabra más, el Niño Almohada se echó encima la lata de nafta y el Hombre Almohada dijo: -“Gracias”-, el Niño Almohada dijo: -“No hay problema. Le contás a mi mamá que no voy a volver a tomar el té”- y el Hombre Almohada dijo mintiendo: -“Si, por supuesto”-. El Niño Almohada encendió un fósforo, y el Hombre Almohada se sentó allí viendo cómo el niño se quemaba. El Hombre Almohada, empezó a desvanecerse y lo último que vió fue la boca feliz y sonriente del Niño Almohada. Lo último que escuchó fue algo que ni siquiera había contemplado: Los gritos de cientos de miles de niños a quienes él había ayudado a suicidarse, volviendo a la vida y teniendo que seguir adelante con sus frías y desdichadas vidas porque él no había estado allí para prevenirlos. Hasta escuchó los gritos de sus muertes, tristemente auto infringidos, que esta vez, claro, iban a tener que cometer completamente solos.



De la vida, el arte y el dolor - HologramaBlanco

Se ha sostenido recurrentemente que la felicidad no genera demasiadas cosas en el arte, que el arte se crea con la desesperación, la soledad del marginado, del inadaptado, del que se siente inútil para la vida. Y para ser sinceros, hay mucho de verdad en esta aserción, si no que sentido tendría escribir “flor” si todos estamos capacitados para admirar una en cualquier momento. O qué sentido tendría hablar de “amor” si todos amaran al mismo tiempo, o si nadie hubiera perdido algún amor nunca. En este caso, autor y espectador sufren del mismo dolor (o de dolores parecidos). Los que escriben sobre este tipo de cosas son seres que se aferran a la savia azul del cielo y de las esencias, por no poder comer tierra como el resto de los mortales, o mejor dicho, comen tanta basura que explotan por compelto. Para ser sinceros, todos nos parecemos demasiado, ninguno de nosotros come demasiado de nada y absolutamente todos buscamos la forma de eternizarnos (aun más los creadores de arte que sufren de todo y todo se les escapa de las manos). Por eso, presos en su estado de desesperación, de la necesidad total de sentir algo, los artistas sangran sobre el papel, sobre el lienzo blanco, sobre la partitura, sobre el celuloide, y así en parte tratan de captar algo que no tienen y de comentarnos cuanto sufren por ello. De esta maravillosa y trágica manera intentan vivir (y hacernos vivir) todo tipo de emociones que no alcanzan.

La vida de cada ser que habita en la tierra es lo suficientemente atroz como para tener que contarla, vivirla y desecharla. Pero qué hacer, duele tanto vivir, como duele tanto morir. ¿Quiénes somos para no permitir tal o cual cosa? ¿Cuando decir basta?

Sobre el cuento de Pillowman, habría que decir que es una de las más acabadas realidades, de uno de los cuentos más increibles que leí alguna vez. Este cuento describe todo lo que trato de expresar en este texto. Es que tanto el arte como la vida es un destino incierto, un destino hecho y desecho, que crece y decrece como una ola a cada instante, y nos da y nos quita demasiadas cosas al golpear con fuerza las costas de nuestra mismisima existencia. Es así que no podemos pedirle nada más a este abominablemente y hermoso personaje (“Pillowman”) que ser un asesino que se suicida al fin y al cabo (tanto como lo hacemos nosotros cada día). "El hombre almohada" es tan generoso y a la vez tan egoísta que no soporta ese cruel y necesario trabajo que le tocó en suerte (o desgracia). Lo más importante de todo, como nos pasa a cada uno de nosotros, es que no damos la vida por los demás (como por ejemplo sí lo hizo Cristo alguna vez). Es aquí donde a mí me surgen algunas preguntas, ¿Quién es capaz de dar todo por salvar a otro ser que no sea el mismo? ¿Cuántas veces nos enfrentamos a injusticias y guardamos silencio, por temor a represarías o contratiempos? ¿Alguna vez realmente dejaremos de ser egoístas?

Mas allá de la obra, sigo buscando saber qué es lo que le lleva al público a aplaudir y llorar por cientos de libros que solamente describen torturas y son el reflejo de inadaptaciones, de imaginaciones condenadas. Eluard siempre dijo que las verdades que aparecen en las obras de los grandes artistas son sombrías, y que casi todo lo demás es mentira. Y tenía razón. ¿Cómo negar lo dura que es la vida? ¿Quién pude negarle a los personajes de esta historia, y a los personajes de la realidad misma, que la vida para nada es bella (o acaso podemos ver la irónica película de Bengni para darnos cuenta de esto).

Pese a todo, qué difícil es elegir en ese momento (y en todos), es que, o morimos desde pequeños, o vivimos una vida de sufrimiento para morir de más grandes. De una u otra forma terminamos en la muerte, ¿Cuánto sufrimiento estamos dispuestos a soportar? ¿De qué sirve sufrir tanto?

El arte es una forma de pensamiento. Pero es un pensamiento que se piensa con el pecho, que habla de inasibles manos y cuerpos. “Un tiro de dados nunca abolirá el azar” escribió alguna vez Mallarmé. Por lo tanto, ¿Cómo abolir el dolor con muerte? Solo con ausencia de conciencia y memoria dejaríamos de sufrir en esta vida, pero sin conciencia no hay existencia, por lo tanto, no importaría demasiado si se sufre o no. Los existencialistas hablan que aquello que nos hace saber que vivimos es justamente el dolor. Por lo tanto, todos los caminos conducen a padecer algún tipo de tormento para comprender y sentir la vida dentro nuestro. Pero en el transitar la vida, en el intento de soportar el dolor, de comprenderlo y modificarnos se nos va la vida misma, es así que solo somos un espejo opaco donde nos realizamos incompletos, casi sin contemplarnos vamos sin saber que hacer, sin ver y sobre todo sin vernos a nosotros mismos, buscando la muerte a cada paso, o alguien que nos ayude a salir de este infierno.

PARA ENTENDER EL ARTE Y LA VIDA SE REQUIERE INGENUIDAD Y TERNURA, ES NECESARIO ESTAR DISPUESTO A SER ENGAÑADO, ABANDONADO, A SUCUMBIR AL INSOMNIO, A ENFRENTARSE CON EL DOLOR Y LAS CIENCIAS, Y SOBRE TODO HAY QUE CAER BAJO (O LO SUFICIENTEMENTE BAJO) PARA ENCONTRAR PUNTOS QUE NOS AYUDEN A SALIR DEL POZO EN EL QUE CAIMOS AL NACER.

De esta forma estamos casi siempre de rodillas, arrodillados frente al rincón oscuro del cuarto, en donde sólo estamos llorando y buscando misericordia alguna que nos remdima (en el mejor de los casos). Sin tener esperanza, sin tener presencia, sin llegadas, el rumor del viento entra por la ventana y no queda más que pensar en terminar con todo. Porque todo lo que somos se pone peor al momento en que comienza el día. La conservación del sol en las pupilas lastiman el alma y solo uno desea escapar y que tanta luz no lastime tanto. Así vamos como ciegos, viendo fracciones del cielo convertidas en infiernos pequeños. Y aullando salimos (sociabilizando) desandando infiernos detestables para ser algo en esta vida (algo que no sea todo el dolor que acunamos dentro). Sin entender por qué pasa todo esto (pero sabiendo muy bien que es lo que lo provoca) caminamos con el llanto que busca asilo en la garganta a punto de ser expulsado, así no sonreímos como idiotas todo el tiempo y nos olvidamos de hablar, dueños del silencio, la palabra se hace necesaria cuando menos preparamos estamos, entonces nadie dice nada y después (como siempre) será tarde.

Uno elije el lugar donde infringirse la herida, pero a decir verdad, nunca tenemos la suficiente certeza que esa herida será lo suficientemente mortal como para transformarlo todo, entonces dudamos, y dudamos porque no sabemos qué hay después de la muerte, y entonces aquí estamos, padeciendo por lo que sabemos y por todo lo demás que no sabemos.

NO HAY MELANCOLÍA MÁS GRANDE QUE LA PROPIA VIDA Y NO ENTIENDO OTRO ARTE QUE AQUEL QUE HABLA DE ESA MELANCOLÍA FATÍDICA QUE LA VIDA NOS REGALA.




Alejandra Pizarnik escribio alguna vez:

"Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay".

20 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Pero no era el Hombre Almohada. Era otro hombre y su mamá no estaba en casa. "
Cuando se buscan cosas imposibles, es fácil equivocarse una y otra vez. Interesantísima historia.
Saludos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

El arte no es la vida, sino su esencia y explicación (incluso cuando se equivoca). El dolor es una forma de que despertemos y veamos. La risa también, pero tiende a camuflar las cosas.
Es difícil explicar por qué este texto es tan exacto en pulsar la emoción adecuada: ingenuidad y brutalidad.
Mientras tanto, la gente lee en el metro cuando va al trabajo. Y del trabajo a casa. Y recuerda que no hizo caso de la última visita del Hombre Almohada.

momo dijo...

ESCRIBO CONTRA EL MIEDO
Contra el viento con garras
que se aloja en mi respiración.
Alejandra Pizarnik

Y............
Si una mañana no regreso?
Si no puedo desprenderme de la niebla?
Y.......
Si no encuentro el camino?
Y me quedo suspendida del sueño?
cuando lo oscuro despierta?
Tendría motivos suficientes
para agarrarme a algún puente?
lo dibujaría en el aire como otras veces?
Y..........
SI..................
no puedo negarte , que me he quedado un poco sin saber... como...
hasta la vuelta, y gracias por pasearte por la orilla.

Adriana Lara dijo...

Edgardo: ando sensible. No conocía la historia que acabo de leer y me hizo mal...

Sibyla dijo...

"La pintura y el arte en general es un oasis creado por el hombre para refugiarse de la difícil realidad, es una alternativa. Vivir en la música, en la literatura, en la poesía, en la pintura, es vivir en un mundo de perfecciones"
FERNANDO BOTERO

"Si no compartiéramos arte los unos con los otros sería un mundo muy brutal. Es muy difícil imaginar un mundo sin libros, sin pinturas, sin poemas, sin danza, sin teatro...sería insufrible"
PAUL AUSTER

Me encantó todo lo que leí sobre el arte y el sufrimiento. Creo que
el dolor, desgraciadamente, suele ser muy creatico y productivo.
Frida Khalo y Van Gogh, dieron fiel muestra de ello.
Edgardo, muchas gracias por las palabras que dejaste en mi blog, así pude llegar a tu maravilloso espacio y conocerte.

Ha sido un placer!
Un abrazo:)

PAOLA dijo...

amigo, qué doloroso, realmente tuve que releerlo y sangré en cada palabra. Cuando una es madre todo esto duele el triple y lo terrores se multiplican, como también los momentos felices que ellos nos brindan.
Mucha calidad como siempre. Te mando un fuerte abrazo

caselo dijo...

Edgardo, amigo, realmente el cuento y tu texto me dejaron reflexionando profundamente. Retomo una frase de Juan David Correa, escritor colombiano, que dice: "La literatura es una manera de estar incómodo en el mundo" y la cito porque- de una u otra manera- el arte debe ser subversivo por naturaleza. ¿Cuántos artistas desde cualquiera de sus manifestaciones, se han adelantado como visionarios a nuestra época? Mucho de locura, soledad, incomodidad habita en los corazones de cada uno de ellos. Y es ahí donde pienso que el artista nunca se queda en el centro; va y viene, recorre esas fronteras que marcan la distancia que hay entre el centro y la periferia. Las obras son una abstracción de la realidad, un corte que se realiza sin anestesia. Por eso el lenguaje tiene la capacidad de decir mucho aún en los espacios vacíos o en las entre líneas. Ya lo que signifique para el espectador tiene que ver con un contexto determinado; sin embargo es ahí donde las industrias culturales masifican las manifestaciones artísticas y ls vuelven simplemente artículos de consumo. Mientras tanto caminamos casi a ciegas, tratando de encontrar respuestas o- quizás- de buscar preguntas; y muchas veces las señales provienen del arte.
Me encantó tu texto, un fuerte abrazo Edgardo

Carlos Eduardo

mia dijo...

Sacar luces del sufrimiento

hacer brotar el árbol muerto

o dar vuelta a la suerte

es algo como de lo inerte

arrancar la vida!

Resiliencia...que se dice en psiquiatría,

Leíste "Los patitos feos"(Boris Cyrulnik?

Gracias por esta belleza

que nutre y enriquece.

♥♥♥besos♥♥♥

Libertad amor dijo...

nunca podrás escribir todo lo que se puede amar a una persona, solo cuando te deja en libertad.

un abrazo.

cheguevara dijo...

tremendo relato, contundente reflexión*
somos lo que somos, para bien o para mal+
abrazo revolucionario
CHE

Edgardo dijo...

La Sonrisa de Hiparión:

Y a lo mejor, a lo mejor el Hombre Almohada ayudó a suicidarse a otro niño y todavía da vuelta por la tierra, ayudando a no sufrir tanto, volviéndonos un poco menos heroicos y si un poco mas cobardes. Enseñándonos lo patética que es nuestra vida.

Es verdad, “cuando se buscan cosas imposibles, es fácil equivocarse una y otra vez”, pero que importa, no vamos a quedarnos con lo que tenemos, ni mucho menos, vamos a renunciar a lo que en verdad es importante para nosotros. Si tiene que costar, que cueste, si en la búsqueda nos equivocamos, bueno, aprendamos y sigamos adelante, en el intento tarde o temprano esta el éxito de nuestra empresa.

De verdad que es una interesantísima historia.

Un saludo para vos.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Pedro Ojeda Escudero:

Estoy de acuerdo contigo, el arte no es la vida, si es su esencia y mas que explicación, yo me atrevería a decir que es su representación e interpretación. Siempre es más difícil hacer reír que hacer llorar, y es mucho mas inteligente, mucho mas constructiva y dolorosa una ironía, que el dolor mas explicito. Si creo que a través del dolor “despertamos” de alguna manera, tomamos un poco mas en cuenta lo que sucede, se puede decir que con un golpe, con sangre, con suicidios o desapariciones el espectador, lector, abre mas los ojos y presta atención.

Si es difícil saber por qué este texto es tan exacto en pulsar emociones, quizás porque hay niños, quizás porque hay suicidios, quizás porque refleja lo patética y dolorosa que es nuestra vida. La ingenuidad y la brutalidad brotan en cada palabra y en cada acto.

“Mientras tanto, la gente lee en el metro cuando va al trabajo. Y del trabajo a casa. Y recuerda que no hizo caso de la última visita del Hombre Almohada”. Excelente reflexión y comentario. Ahora todas las noches muchos de ellos piden en sueños que vuelva el Hombre Almohada y les de otra oportunidad, les regale otra salida.

Te dejo un saludo grande.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Momo:

Escribimos contra la vida, contra la falta de aire, que asfixia nuestro pecho. Escribimos porque no queda otra forma de hacer notar el delirio que padecemos, el infierno en que nos encontramos y los estigmas que llevamos siempre a todos lados.

Y si mañana no regresas, entonces no tendrá sentido muchas cosas, aunque tu hayas encontrado una salida (para nada digna)

Si no puedes desprenderte de la niebla continuaras a la deriva, naufragando en esta realidad dolorosa, sin horizonte, sin claridad y morirás en una ficción perdida.

Y si no encuentras el camino, habrás consumido tu tiempo estáticamente, lejos de lo que deberías ser y alcanzar.

Y si quedas suspendida en el sueño, tal vez todo sea igualito a ahora, pero en algún momento podrás despertar y la incertidumbre de lo que pase podría matarte, cuando en esa oscuridad despiertes completamente.

Aunque no tengas respuestas o el saber te abandono de alguna forma, sigue buscando, sigue intentando comprender y salir adelante. Hay veces que las respuestas no alcanzan, es mas, hay veces que no encontramos respuestas a algunas cosas, pero eso no debe detenernos, casi todo esta en nosotros, de allí puedes encontrar la fuerza que deberá proyectarse en el resto de las cosas y personas encuentres… pero te entiendo perfectamente, es difícil andar así.

Hasta la vuelta Momo, ojala todo vaya bien. Te dejo un fuerte abrazo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Adriana Lara:

Perdona por hacerte mal, la verdad que no es un historia para leer cuando uno esta demasiado sensible, tiene las defensas bajas. Pero las cosas son así, la realidad es así y los tiempos casi nunca son los que necesitamos, ni los que manejamos, casi siempre vamos detrás o delante de nuestro tiempo, perdiendo y padeciendo todo.

Ojala estés mejor ahora, que lo que te tenía sensible haya sido digerido y controlado (si eso puede ser posible) de alguna manera.

Te dejo un fuerte abrazo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Sibyla:

La cita de Botero me parece excepcional. Es verdad, el arte es un oasis creado por el hombre para refugiarse de la difícil realidad, no solo para refugiarse, sino para interpretarla y para representarla de alguna manera, como ya he dicho en otro comentario. No se si es una realidad alternativa, pues, por mas que hablemos de mundos fantásticos o de ciencia ficción, siguen siendo nuestros mundos, pues, el sufrimiento sigue representándose de la misma manera.

Lo que dice Auster es aun mas cierto, un mundo sin arte seria realmente insufrible e inentendible y un mundo casi insufrible e interior sin salidas.

El dolor suele ser muy creativo y productivo porque a el estamos acostumbrados (muy lamentablemente), nos son mas comprensibles historias de sufrimiento que de felicidad, estamos mas acostumbrados a padecer que a estar alegres.

Fue un placer pasar por tu blog, es mas, lo volveré a hacer, realmente me encontré con un espacio fantástico.

Te dejo un fuerte abrazo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Paola:
Amiga, da para sangrar con cada palabra, pero no por como escribo, ni por lo que digo, sino por las heridas que aquello que trato de explicar nos provoca a nosotros en nuestras cotidianas e insufribles vidas.

Es verdad, cuando uno es padre todo esto duele el triple, por no saber como hacer para cambiar toda esta realidad y que tus hijos no sufran lo que van a tener que sufrir. Evitas por todos los medios que el Hombre Almohada alguna vez deba conocer a uno de tus hijos por el dolor que le toco vivir en vida. Es tan difícil y es aun mas difícil evitar que sufran, cuando el mundo se empecina cada día en hacernos la vida imposible.

El fuerte abrazo te lo dejo yo, es un placer que pases por aquí.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Carlos Eduardo:

Gracias amigo por pasar por aquí y dejarme un comentario que aporta tanto, realmente vos me has dejado reflexionando. Yo ampliaría la frase de Correa, mejor dicho, la generalizaría a todo el arte en si, porque el arte no hace mas que incomodar al mundo con sus interpretaciones y representaciones. Es así que el arte se vuelve subversivo, por romper el orden preexistente y modificarlo a su antojo y gusto. Casi siempre oponiéndose a las reglas y al poder de turno (sea académico, político, militar, económico).

Los grandes artistas (los que trascienden a su época y a la historia) se han adelantado a su época, eso los vuelve grandes. En ellos habitan todos los fantasmas, todos los miedos, todos los demonios y todas las fuerzas que existen en la tierra, en el infierno y en el cielo. Son la expresión máxima del SER HUMANO.

El artista para ser artista debe ser inquieto, inconforme, loco, contestador, contestatario, subversivo, sensible, creativo, solitario (aunque conviva con millones de personas).

No se si las obras son una abstracción de la realidad, mas bien son una contracción de la realidad (es decir, contracta a la manera de Nicolas de Cusa, filosofo de fines de la Edad Media).

Lo que le pase al público, al espectador, al lector es algo demasiado subjetivo y depende como muy bien aclaras a la coyuntura en el que este inmerso, no solo la industria masifica, los gobiernos crean tendencias, formas de comprender el mundo que hacen que algunas cosas sean prohibidas o vistas como “mal arte” o de poco valor. Ni hablemos de las ganancias de algo que se masifica. El verdadero arte no tiene nada que ver con esto.

Y si amigo Carlos, vamos a ciegas tratando de encontrar respuestas o encontrar preguntas.

Te dejo un fuertísimo abrazo para vos y un beso con cariño.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Mia:

Guau, interesantísima reflexión has dejado en esas pocas líneas, gracias como siempre por estar y ser parte de todo esto. “Sacar luce del sufrimiento” es intentar aclarar algo en el dolor, poner blanco sobre negro para intentar seguir, al entender, lo mal que esta todo. “Hacer brotar el árbol muerto” y entender lo vacío, lo idiota que es todo, como vamos asesinando personas, destruyendo lo que nos rodea, ¿Cómo no explicarlo? ¿Cómo no representarlo? ¿Cómo ser ciegos y mirar para otro lado? Hasta “dar vuelta a la suerte” intentemos desandar los caminos que nos trajeron hasta este “laberinto”.


Resiliencia, es tan necesario, porque esta es la única manera de sobreponernos a las tragedias, como sujetos y como sociedad. El arte es resiliencia, es catarsis, es interpretación y representación, es un estado de purgación, de vomito y muestra.

No leí “Los patitos feos” de Boris Cyrulnik, pero voy a leerlo si tu me lo recomiendas.

Gracias a ti por tus palabras, te dejo un fuertísimo abrazo y un gran beso.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Libertad Amor:

Nunca podremos escribir, pintar, fotografiar, filmar lo que se ama, lo que se odia, en definitiva, lo que se siente por otra persona, por el mundo, ya que somos imperfecto y siempre faltara decir algo. Lo que si es verdad es que la única forma de acercarse a la verdad, es en LIBERTAD, eso es lo mas importante y la forma de decir y expresar lo que realmente pensamos y sentimos.

Un abrazo para vos.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Che:

Gracias amigo por pasarte por aquí, me importaba mucho saber que pensabas sobre el texto. Es verdad, somos lo que somos, para bien o para mal y debemos aprender a vivir con eso y a intentar superar lo que debamos superar y dejar atrás lo que ya no tiene sentido seguir cargando en nuestros gastados hombros.

Es tan difícil vivir, es tan difícil ser, es tan difícil entender el por qué todo esto.

Te dejo un fuertísimo abrazo revolucionario, hasta la victoria siempre.

HologramaBlanco

Archivo

Memoria y Justicia

Memoria y Justicia

"El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

Giordano Bruno.


Vida

Hagamos algo con nuestro tiempo.

Realidad

Realidad
Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

Ernesto Sabato.

Licencia CreativeCommons


contador gratis

Lluvia

Image and video hosting by TinyPic
No hay mayor causa para llorar que no poder llorar.

Séneca.

Razones

Razones
Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

Ernesto Guevara.

Devenir

Image and video hosting by TinyPic
"No ves que todo va, todo creciendo hacia arriba
y el sol siempre saldra, mientras que a alguien le queden
ganas de amar

Perdoname amor por tanto hablar, es que quiero ayudar al mundo a cambiar, que loco si realmente se pudiera
y todo el mundo se pusiera alguna vez a realizar..."

David Lebon.

Andar

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

Jean Paul Sartre.

Lucha

Lucha
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

Julio Cortazar.

Reloj