Seguidores

ecoestadistica.com

22 octubre 2008

Sobre la ciudad



Sobre la ciudad - HologramaBlanco

“A veces, ciudades diversas suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre. Nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. En ocasiones hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales el acento de las voces e incluso las facciones. Pero los dioses que habitan bajo los nombres y los lugares se han ido sin decir nada y en su sitio han anidado dioses extranjeros” Ítalo Calvino.

Caminaba pensando que la mirada sobre la ciudad está caída, de alguna manera perdida en algún lugar extraño. Ciego voy hablándole a mi sombra sobre el silencio atroz del destino, que poco a poco, va perdiendo figura, estado, se va descomponiendo de ropajes y estandartes, de esperanzas vanas, de posibles salidas y nos va dejando, indiferente, en esta mediocre cotidianidad, que junta basura a granel. Voy caminando sin paso, sin prisa, sin final y elevo los ojos hacia el cielo, la poesía del sol que brilla sobre los edificios dibuja historias sobre ventanas y veredas, sobre cabezas e ideas, pero maquilla una primavera envenenada desde hace milenios que cada día nos enferma más y más. Así, el silencio dilata su aspecto inconsútil y este féretro devenido en ciudad me contiene innegablemente hasta morir. Sordos vamos sin entender el proceso del que somos parte (materia prima) de segunda, tercer y cuarta categoría. ¿Para qué desandar este camino? La ciudad se ve tan bella, tan maquiavélica, tan de Babel que me da miedo molestarla, cruzarla, saborearla. ¿Qué será de todo esto cuando el Armagedón llegue? ¿O llegue la miseria a comerse lo que encuentre? Falta tan poco y no nos damos cuenta, ciegos, esa sí que es una difícil palabra… difícil de entender, de digerir, de modificar, la ceguera, esa indiferencia, esa marginación, ese no ver, no ver lo que está pasando. Qué torpes la ideas que desgarran el sentido de la tierra, de lo que somos, de lo que vamos a ser. A mi paso siento quebrarse las baldosas, a su paso el tiempo deja huellas que no podrán modificarse jamás, pero vamos, el tiempo y yo hacia la destrucción, mientras muchos siguen en sus trabajos, en su nada diaria, en su paraíso financiero (a punto de desaparecer) esperando que mañana sea tan igual a hoy, para que nada cambie, para que ellos sobrevivan de alguna manera, aunque sea un día más. Voy, pensando y mi pensamiento, ¿absurdo?, puebla mi imagen como un espantapájaros, y a un golpe de vista se enreda el sufrimiento con mi pasar distante. Así, todavía se arrastra a duras penas una mano casi muerta que pide algo para llevarse a la boca, un billete sucio y de baja denominación se sacude en el bolsillo de alguien que pasa junto al punto mugriento y sarnoso que se desploma sin ni siquiera amagar a salir de su sitio. El hombre refleja el dudar de su existencia con cada acto que realiza o deja de realizar, la ceguera se magnifica en todos los ámbitos y frentes. Para vivir se precisa respirar nada más, dicen por ahí, y yo les digo, hace falta tan poco realmente para que podamos andar derechos, o por lo menos andar de alguna manera, sin hacerlo de esa forma estúpida que alguien nos vendió (y nos impuso y compramos por cómodos y cobardes) alguna vez, al hacernos creer que necesitamos de muchas más cosas de las que tenemos para existir, necesitamos de los mercados, de los negocios, de los trabajos, de las ganancias, de los activos, de los procesos, de las multiprocesadores, de los televisores, de los actores, de los productores, de los políticos, de los jueces, del dinero y de toda la mierda que acompaña este sistema. Camino y mis pies arañan como pueden la vereda que hay debajo de mis pies calzados. Así, hay ciudades y ciudades, pero, pensándolo bien, ¿Son reales las ciudades imaginadas? ¿Es real esta ciudad? ¿Es real todo esto que vivimos? Desconozco la respuesta, solo sé que poco a poco todo es más y más etéreo de lo que se pensaba. Sigo caminando y me pregunto cómo hacer para llegar a alguna parte, si en verdad no hay mapas, ni croquis, ni rutas, ni calles, ni casas, ni lugares, ni sitios que puedan realmente encontrarnos a todos para cambiar algo. Durante mucho tiempo se ha reconocido a la ciudad como el lugar donde todos los caminos se cruzan, y yo creo cada vez más que eso es incorrecto, no podemos andar más desunidos, más desesperanzados, más confundidos y perdidos que ahora, en estas metrópolis que explotan en todo sentido frente a nosotros. ¿De qué forma puedo pensar este camino, esta ciudad? Sé que es algo más que un espacio construido y poblado, es la expresión máxima de lo que no debe hacerse. Porque si bien la ciudad es un lugar complejo que va más allá de los límites geográficos y demográficos, es el lugar donde nosotros mismos nos enterramos para dejar de ver lo que realmente ocurre fuera, fuera de nosotros mismos, de nuestra propia creación de realidad.

"Vidas en la basura
el viento sopla fuerte esta noche
y es una viento frío
y pienso en los muchachos
desocupados.
espero que algunos de ellos tengan
una botella de tinto.

es cuando estás en la mala
que te das cuenta de que
todo tiene dueño
y de que hay cerraduras en
todas las cosas.
así funciona la democracia:
agarrá lo que puedas, tratá de mantenerlo
y agregale algo
si es posible.

así funciona la dictadura también
sólo que ellos esclavizan o
destruyen a sus
desamparados.

nosotros simplemente olvidamos
a los nuestros.

en cualquier caso
es un viento
muy frío."

"Charles Bukowski"

Hombres que hablamos de súplica desde estas urnas griegas, romanas, desde esta selva de cemento gris, opaco, frío e individualista, es falso que aquello que es verdad sea belleza, es falso eso de decir que hacinados estamos mejor que solos. Es falso que no haya reinos de marfil y sin embargo, camino pensativo, sobre mi ciudad, raspando las uñas contra las paredes pintadas que se quiebra como un cristal contra el suelo. Desde siempre se impone en la ciudad un final de soledad, una idea que es distancia y una distancia que va desde una ruina a su cimiento, mientras seguimos confundiendo todo una vez más. Rogelio Echavarría dijo “todas las calles que conozco son un largo monólogo mío”, yo digo, que cada ciudad que nace, es un largo monólogo mudo de nuestra indiferencia atroz, reflejo de nuestra involución como sociedad. La ciudad es un monólogo sobre lo que no debemos dejar que ocurra, pero ocurre. Más tenemos, mas queremos, menos somos, menos entendemos. La ciudad con su estrépito de muros que se derrumban y gritos desgarradores de la gente que extrañamente nadie oye. Pobre ciudad esplendorosa, casi nada va a quedar de lo que eres, porque otras formas de ciudades ocuparán tu lugar cuando casi nada quede. Así la tierra que antes había fue cubierta por cal y el cemento, después la ciudad será solo escombro y ruinas. Casi como ahora, pero sin maquillajes, ni marquesinas, ni estandartes. Pero el silencio lúgubre de la muerte seguirá sonando en nuestros cuerpos y el de la ciudad. ¿Para qué tanto si con tan poco se puede?





Nota del que suscribe: Amo las ciudades, no concibo otro lugar para vivir que no sea una ciudad, pero nada de eso quita que pueda expresar el desagrado que me produce, al ser reflejo de las miserias que poseemos y un explosivo catalizador de los vicios que nos corrompen a diario.

19 comentarios:

SUSANA dijo...

Vaya, vaya, segunda vez que tropiezo con Bukowsky en escasas horas, ese cartero que tantas cosas sabía del hombre y sus miserias (sí, me gustaba y me gusta)

¿Sabés qué? Me trajiste a la memoria otro "Poeta maldito" Baudelaire y sus Flores del Mal.

Esta frase, aún con su fiereza, me agrada para acompañar el artículo:

"Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras: inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias."

Las ciudades, querido Edgardo, tienen su destino marcado, como siempre en la humanidad. Son cuna de vanidades, ruidos, y un muestrario de la locura colectiva...pero también son nuestro hábitat. Somos extraños para vivir ¿verdad?

Te dejo mi Abrazo querido amigo!

Cornelivs dijo...

Mi querido amigo. Aplaudo tu entrada de hoy en la que has hecho una muy buena radiografia de lo que es la ciudad moderna, sus luces y sus sombras, y, ahondando más, el propio ser humano que vive en ellas, y que proyecta en el asfalto sus miserias. He leido detenidamente tu entrada en dos ocasiones y, quizás, el mejor resumen de tu entrada lo das tu mismo, con tus propias palabras, al final, cuando dices: “…al ser reflejo de las miserias que poseemos y un explosivo catalizador de los vicios que nos corrompen a diario.”.

Y sobre todo, hay dos frases que me han impactado especialmente: 1.- Más tenemos, mas queremos, menos somos, menos entendemos. 2.- ¿Para qué tanto si con tan poco se puede?

Si, quizás la ciudad sea el reflejo de todo ello, de todas nuestras miserias. Pero solo es un reflejo: la causa está en la pobreza del ser humano, en nuestra comodidad, en nuestra perdida y extraviada escala de valores éticos; en nuestro consumismo capitalista y salvaje; en ese “no pienses demasiado, no sea que te duela la cabeza” (¡pero bueno! ¿entonces para que la usamos, solo para peinarnos?). Nuestra indiferencia y nuestra mediocre rutina diaria hace que olvidemos, muchas veces, que somos navíos preparados para largas singladuras, que solo nos conformamos con realizar pequeños trayectos, de rada en rada y de puerto en puerto. ¿Se nos está olvidando que somos SERES HUMANOS?

De ahí quizás te provenga esa sensación de irrealidad, ese “…solo sé que poco a poco todo es más y más etéreo de lo que se pensaba…”, esa perplejidad desasosegadora del que, siendo consciente de si mismo, de su individualidad, de su yo, observa como el genero humano se ha deshumanizado enormemente. ¿Hemos perdido nuestra capacidad de asombro y de repulsa antes los desastres, ante la injusticia, ante el mal?

Y luego está el tema de la soledad, el eterno problema, la grave incomunicación que produce el hecho de vivir en una gran urbe, y no saber durante 30 años como se llama el vecino de enfrente. La soledad. Nuestra soledad. La soledad de todos.

Defino a las grandes ciudades como “monstruos deshumanizadores”, por muy bellas que sean. Quizás esta frase te pueda sorprender. Para aclarar lo que quiero decir exactamente, y puedas comprobar mi punto de vista sobre esta cuestión, te rogaria que cuando pudieses le echaras un vistazso a este post mio, que publiqué el pasado 8 de Mayo.

http://cornelivs.blogspot.com/2008/05/un-sitio-donde-vivir_08.html

Te dejo un INMENSO ABRAZO, con todo mi cariño.

Javier dijo...

la imagen con la pareja sentada me recuerda a una trampa para ratones: a una ratonera.

Saludos,

gonzalo dijo...

hola hermanito...!
che, me tome el atrevimiento, a partir de tu entrada, de escribir la forma en que hoy recuerdo a bs.as. Espero sirva como comentario...o algo asi.

"Con el sol en lo más alto
me sumerjo en el hedor nauseabundo
de miles de deseos que mueren con cada exhalación.
Sus caras vacías
transitan impiadosas
pisoteando recuerdos,
lágrimas secas,
ecos de gritos que son prisioneros de un tiempo que ya no se detendrá jamás.
Una lluvia repentina
me devuelve a esta realidad.
Todos corren.
Temerosos que se lave
la mascara de mentira y complacencia
que pintaron en sus caras hoy.
Otros parecen asustados
como si el agua pudiera inundar
el pozo en el que esconden
las miserias que tratan de olvidar.
En algún lugar cercano
esta misma lluvia se transformara en llanto,
que colmara los viejos restos de un infierno
al que no podrá sofocar.
Súbitamente,
algo se interpone entre mi destino y mi ahora.
Algo que se clava en la sien
como una nube negra.
Compruebo que aun sigo transitando
a través de este laberinto sin minotauro.
Lentamente,
el sol vuelve a calentar un río que se evaporara,
tornando la atmósfera irrespirable, opresiva, demente.
Todos somos anónimos.
Todos nos vamos contagiando de la locura
que corre por el aire, colmando las venas de un aire denso.
En la línea que separa el cielo
de los muchos mas de 7 infiernos,
se dibuja la muerte del sol,
brillante, sangrienta, imperturbable.
Las personas toman entonces un matiz más sombrío y desesperante.
Todos pelean por ser parte de un mar,
tempestuoso y voraz,
que los arrojara en aguas calmas.
Cuando todo se hizo noche,
navego sobre los restos de los muchos naufragios
que la vida se cobro hoy.
Hacia el este,
un mundo, que se muestra ajeno a tanta necesidad,
se revela como una burla obscena,
rodeado por ríos muertos,
cajas de cristal, fálicas mujeres, deseos negados
y sueños que renacen solo para volver a morir.
Tanta locura me devuelve a mi hogar.
En mi puerta,
Murciélagos y cucarachas se comen mutuamente,
y me recuerdan que mañana todo comenzara otra vez."-

Habra algo mas desesperante para algunas almas "especiales" que el sentirse absolutamente solo en medio de tanta gente, de tanto vertigo, de tanta opresion??

aaaaaaahh...panik attack..!!!

un beso hermanito. saludos a la flia.-

caselo dijo...

¿Y si todo es un simulacro? Presos de un lenguaje impuesto a menudo vamos por la ciudad sin conocernos ni re-conocernos. Entonces viene a mi mente la idea de que somos habitantes de un NO LUGAR, una suerte de vacío en el que el anonimato es la única carta de presentación. Ciudades tan pobladas como llenas de soledades masivas; metrópolis donde el desarraigo se ve a la vuelta de la esquina, en los semáforos, en los que duermen a la intemperie. Ciudad reflejo que se proyecta en las miradas apagadas de los que se niegan al brillo del cielo, sea azul o de bruma. Ciudad de fantasmas, de seres excluidos, marginados, sombras que se pasean sin rostro, sin identidad, sin pasado, presente o futuro. Ciudad que se pasea diariamente para recordarnos que muchas veces lo cotidiano es un cárcel que aceptamos gustosos para negarnos a ver una realidad que puede aniquilarnos. Edgardo, también amo las ciudades. Amo su caos, su capacidad para sorprenderme, sus repeticiones a escalas inverosímiles y, al mismo tiempo, su seductora variedad de colores. Es el torbellino social, la fuerza enigmática que nos atrae y a la vez expulsa. Y repito de nuevo ¿No será todo un simulacro?
Un fuerte abrazo mi hermano y amigo,

Carlos Eduardo

La sonrisa de Hiperión dijo...

"así funciona la dictadura también
sólo que ellos esclavizan o
destruyen a sus
desamparados."


Me ha encantado como definición, por que es eso la dictadura.
Saludos!

Raúl dijo...

Difícil comentar una descripción palmo a palmo de lo que es una ciudad y sus miserias.
Rescato muchas cosas, pero me detengo en "cada ciudad que nace, es un largo monólogo mudo de nuestra indiferencia atroz, reflejo de nuestra involución", tú dices como sociedad... yo creo, como individuos, como almas, como sapiens.
Dicen los Redondos "pasó de moda el Golfo, como todo ¿viste vos?, como tanta otra tristeza a la que te acostumbrás"... nos acostumbramos a las tristezas y aumentamos nuestra indiferencia, hasta llegar al graffitti que -hasta no hace mucho- ornaba las calles montevideanas: "HEMOS LLEGADO AL COLMO DE LA SENSATEZ: LLORAMOS AL VER LA TELEVISIÓN Y SOMOS INDIFERENTES AL ANDAR POR LA CALLE". Triste verdad...
Veremos hasta donde nos lleva esta nueva crisis que desde los mercados afecta a los Estados, a sus gobiernos y ellos... se encargan que afecten a los habitantes sin distinción (casi la única circunstancia que se democratiza sin esfuerzo ni reclamo alguno).
Un abrazo gigante amigo

mia dijo...

Escribes tan bien,escoges

con tal sensatez,que sería

innoble no confesarte admiración

Besos,hasta jueves que vuelvo

andal13 dijo...

Edgardo, vos sabés que yo nací y vivo en Montevideo. Me quejo continuamente de su abandono, de su deterioro,de la mugre, de ser una ciudad tan malquerida... Sin embargo aún mantiene su dimensión humana, su ritmo de barrio... no se ha transformado -aún- en una cárcel de cemento.
En algunos lugares aún se pueden ver las estrellas, y los árboles siguen poblados de pájaros...

Vane dijo...

Hola héroe te acordas de mí?, antes que nada te debo una disculpa por no comentar, he leído tus posts, alguno me llevaron mas tiempo, todos los blogs merecen tu atención pero al tuyo definitivamente hay que sentarse a leerlo con calma, entender, aceptar, identificarse con tus palabras y tus relatos llenos de justicia.

Sobre la ciudad no te puede decir mucho, a mi no me gusta el ruido a cuidad, las ciudades grandes, pero si me pasa lo mismo que a vos camino, miro, pienso en ¿por qué la gente anda tan apurada y se pierde de las cosas sencillas?. Gente llorando y con ganas de preguntarle para ayudar, gente que necesita ayuda y se deja, gente que pasa de largo y nada le importa, en fin...muchas cosas pasan por mi cabeza cuando salgo a caminar.

Te dejo un abrazo y otra vez perdón por mi ausencia, te mandé un mensaje con Raúl no sé si te lo dio.

Seguimos en contacto!

Edgardo dijo...

Susana:

Que bueno que te tropieces con Bukowsky, ese gran espejo de la mediocridad humana, de la miseria del mundo y de la nada que se encuentra en las ciudades. ¿Cómo no te va a gustar? ¿Cómo no me va a gustar? Si nos importa el hombre, su historia, nos importa lo que hace, porque lo hace, nos conmueve (para bien o para mal) cada acto que realizamos y realiza el de al lado. Y como el decía, “Arte: Cuando el
Espíritu se desvanece, aparece la Forma” Y así nosotros vamos develando misterios, y en este caso es la ciudad. A la hora de elegir un poema de este importante escritor, estaba entre la que subi en la entrada y esta otra, que voy a dejar por aquí, para vos y todos los que quieren saber un poco mas de la forma de pensar y de escribir de este poeta maldito.

Putrefacción

Últimamente
Me ronda este pensamiento
Que este país
Ha retrocedido
4 0 5 décadas
y que todo el
avance social
los buenos sentimientos de
una persona hacia otra
se han borrado
y se han reemplazado por la
vieja
intolerancia de siempre.

Más que nunca
Tenemos
Egoístas ansias de poder
Desprecio por el
Débil
El viejo
El pobre
El desvalido.

Estamos reemplazando necesidad con
Guerra
Salvación con
Esclavitud.

Hemos desperdiciado
Los logros
Nos hemos deteriorado
Deprisa.

Tenemos nuestra Bomba
Es nuestro miedo
Nuestra vergüenza
Y nuestra condena

Ahora
Se ha apoderado de nosotros
Algo tan triste
Que nos deja
Sin aliento
Y ni siquiera podemos
Llorar.
¿Hace falta que diga mas? La verdad que no, en esta poesía se hace una síntesis perfecta de lo que es hoy una sociedad como la norteamericana (a la que todos quieren parecerse), y ellas quieren vivir en ciudades, para volverse mas “civilizados”, mas “normales”.

Que bueno que nos gusten cosas parecidas, hoy me has traído vos a Baudelaire, ese genio loco, oscuro, profundo que decidió romper ciertos moldes a la hora de escribir y describir de esa forma la condición humana, la precariedad del mundo. Gracias y mil gracias por nombrarlo, es y será uno de mis poetas preferidos, al margen de ser “maldito” claro esta.

Las ciudades, querida amiga, son el reducto perfecto de nuestra mediocridad, de nuestra miserias, en ellas se expando no solo el progreso, sino la involución de la humanidad, volviéndonos ratas. No somos extraños para vivir Su, somos infelices, delirantes, cómodos y para nada genios. El hombre no es el único animal que comete dos veces el mismo error, sino que vive contra natura, contra razón y contra sigo mismo. Le gusta vivir hacinados en lugar de disfrutar de espacios amplios, le gusta los superficial a lo profundo, le gusta pasar por la vida en lugar de vivirla. La pregunta es, ¿Por qué? En la ciudad les aseguro y te aseguro no vamos a encontrar respuestas, se vive demasiado rápido, y quizás sea esa la respuesta, vivir tan rápido para partir aun mas rápido.

Como siempre gracias amiga por pasar por aquí y dejarme tu comentario. Es un placer leerte y saber lo que piensas.

Te dejo un fuertísimo abrazo Susana.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Cornelius:

Ay amigo, gracias por estar, por saber que te ha gustado la entrada, pero aun mas quiero darte las gracias por el extenso, claro, productivo y maravilloso comentario que me has (y nos has) regalado.

No es el que suscribe, o sea, el que escribe (yo) quien ha realizado el mejor resumen sobre lo que es la ciudad y los que viven en ella, sino tu amigo mío, al decir con mucha certeza que “la causa está en la pobreza del ser humano, en nuestra comodidad, en nuestra perdida y extraviada escala de valores, en nuestro consumismo capitalista y salvaje” y es así mismo, la mediocridad del hombre se ve reflejado en cada acto que realiza, por lo tanto, el resultado de la mayoría (por no decir todos y sonar demasiado pesimista o extremista) de nuestros actos son mediocres. ¿Para que hacer edificios tan altos? ¿Para que gastar tanta plata en una comida en el centro? ¿Para que tener el mejor auto en una ciudad donde no se puede transitar? ¿Para que vivir 1000 en un mismo edificio? ¿Cómo podemos ser tan sucios, juntar tanta basura y desecharla debajo de la alfombra (mejor dicho, llevarla a tierras donde no lo veamos y padezcan las consecuencia solo los pobres)?

Me parece que nunca estuvimos muy convencidos realmente de ser SERES HUMANOS, mas bien nos creímos capaces de ser DIOSES, de ser impunes e invulnerables y hacer lo que se nos venga en gana, solo cuidando nuestras narices y las de nadie mas. Y la ciudad es el mejor reflejo de eso que somos.

La sensación de irrealidad viene muy bien por donde vos decís, a eso habría que agregarle que la irrealidad, lo etéreo de todo pasa justamente por la superficialidad de todas las formas que encontramos en una ciudad, carteles de modelos (prefabricadas), anuncios publicitarios de vidas que jamás podremos llevar (y que si pensáramos un poco, nadie querría llevar), una cantidad de productos fabricados para tener un día cómodo y simple, que nos vuelven sedentarios, ermitaños, gruñones, egoístas y me atrevería a decir, casi autista, la ciudad crece hacia arriba y comienza a volcarse hacia el interior corrompiendo y prostituyendo lo que encuentra. En una ciudad solo habitan islas que no se encuentran nunca, ni aunque viajen en el mismo bus, metro, ascensor.


Estoy de acuerdo, y afirmo, y asiento, hemos perdido nuestra capacidad de asombro y de repulsa antes los desastres, ante la injusticia, ante el mal y ya no nos queda nada.


OTRA GRAN FRASE Y VERDAD, DEFINES PERFECTAMENTE A LAS CIUDADES, PORQUE SON ESO, “GRANDES MONSTRUOS DESHUMANIZADORES”, por muy bellas que sean.

Le hecho un vistazo a la entrada que me señalaste amigo mío, lo haré con gusto y placer y dejaré ahí mi comentario.

Te dejo otro INMENSO ABRAZO para vos, con todo mi cariño.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Javier:

Me parece increíble y muy acertada la apreciación. Es que no solo esa foto, en esa plaza de cemento me recuerda a eso, sino que la CIUDAD ENTERA es para mí una gran trampa para ratones, donde los hombres por idiotas, por cómodos, por engreídos entran sin prestar atención y en ella perecen, devorados o asesinados por un sistema que solo los usa y después los descarta.

Te dejo un saludo a vos, gracias por pasar, leer y dejar un comentario, es realmente importante para mí que lo hagan, pues, como en este caso, aportan mucho.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Gonzalo:

Hermanito, no es un atrevimiento el suyo, mas bien es un honor que le haces a todos y para mi una gran satisfacción. Tus palabras realmente me parecieron oportunas, creativas, dramáticas y certeras. Un gran vomito desde donde podemos alcanzar a ver por donde andamos cuando andamos por la ciudad y de quemadera nos comportamos.

Totalmente que sirve como comentario. De todas las partes de esta poesía maldita, voy a quedarme (a modo de aclarar algo mas sobre el tema de la entrada y no porque sean mejores que las otras) con “todos corren.
Temerosos que se lave, la mascara de mentira y complacencia,
que pintaron en sus caras hoy … Compruebo que aun sigo transitando
a través de este laberinto sin minotauro … Todos somos anónimos” Y es así, todos corren en la ciudad, corren sin saber a donde van, o por qué corren, de donde vienen, para qué lo hacen, es tan frenética la ciudad que apenas si nos damos cuenta que el día paso y realmente no fuimos a ningún lugar, ni hicimos nada importante. Todos juegan sus personajes y la mayoría de las veces los juegan mal, es mas, odian ser quienes son, pero sin embargo se mienten y nos mienten y hacen sus papeles despreciables, a favor de nadie, y la ciudad es un gran laberinto, totalmente cierto hermanito, un laberinto sin minotauro, sin salida y lo que es mas extraño y peor, sin entrada. Transitamos por un laberinto siendo siempre anónimos. Cuanta tristeza que da todos esto, que bien lo expresaste.

Sobre si hay algo más desesperante que el sentirse absolutamente solo en medio de tanta gente, yo creo que no, que realmente es una de las peores cosas que pueden suceder.

Los saludos fueron dados, disfruta con tu papa un rato largo. Te dejo un beso negro.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Carlos Eduardo:

Y si todo fuera un simulacro nada de esto tendría sentido, entonces, ¿Esto tiene sentido? La verdad que no creo que tenga alguno, simplemente es, y es tan mediocre, tan falso, tan nada que lastima, duele, enferme y nos hace vomitar. Presos por un lenguaje impuesto no nos entendemos, apenas si captamos algo de esos mensajes que como símbolos chinos u mensajes de humo unos a otros a través del lenguaje oral, escrito, de señas nos hacemos, y sin embargo, sin captar, o captando casi nada, creemos que nos dicen algo, y así interpretamos lo que tenemos ganas de interpretar. Vamos por la ciudad sin conocernos ni re-conocernos, un mar de personas que vienen y van y no queda nada, apenas si recordamos algún cuerpo, algún color de pelo, un nombre, pero todo al pasar, ahora son parte de un recuerdo.

Totalmente de acuerdo con vos amigo Carlos, somos habitantes de un NO LUGAR, perfecta definición, “una suerte de vacío en el que el anonimato es la única carta de presentación”, en el mejor de los casos en que se presente alguna carta, porque el miedo, la indiferencia, la marginalidad y la exclusión es tan grande, que apenas si nos presentamos realmente. Es mejor pasar inadvertida por la ciudad, para que la ciudad no nos cobre, no nos coma, no nos lastime.

Gracias a ti también por estas palabras, por este comentario, realmente has dejado un montón de conceptos y reflexiones que son importantes para entender de que estamos hablando cuando hablamos de una ciudad. “Ciudades tan pobladas como llenas de soledades masivas; metrópolis donde el desarraigo se ve a la vuelta de la esquina, en los semáforos, en los que duermen a la intemperie. Ciudad reflejo que se proyecta en las miradas apagadas de los que se niegan al brillo del cielo, sea azul o de bruma. Ciudad de fantasmas, de seres excluidos, marginados, sombras que se pasean sin rostro, sin identidad, sin pasado, presente o futuro. Ciudad que se pasea diariamente para recordarnos que muchas veces lo cotidiano es un cárcel que aceptamos gustosos para negarnos a ver una realidad que puede aniquilarnos”. Ciudad que tanto quita y tan poco da, ciudad que muestra y desgarra lo que queremos y no deberíamos querer, ciudad donde nos hacinamos para llorar por espacio y los que temblamos cuando el espacio es demasiado grande. Las ciudades son esto y aquello, pero ante todo, son algo demasiado negativo para la humanidad, por más que las ame, o vos las ame, o las amemos de una forma realmente enferma.

Excelente pregunta… difícil la respuesta aunque intente darle alguna.

Un fuertísimo abrazo para vos amigo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

La sonrisa de Hiparión:

La definición pertenece a Charles Bukowski y realmente es acertada por donde la mires. Pero el juego va para los dos lados, para las dictaduras y para las democracias, los dos no hacen nada por el que necesita, sufre, padece, es explotado, corrompido, ninguno de las dos formas de gobierno hacen demasiado para cambiar la realidad patética en la que vivimos.

Y la ciudad tiene mucho de eso, mucho de negar, de no ver, de seguir adelante sin importar nada, levantando edificios para estar lejos de la tierra, maquillando esquinas, marquesinas, plazas, monumentos, nombrando y renombrando cosas pero sin importar quienes somos nosotros, quien es cada uno. ¿Cuándo fue la ultima vez que hablaste con tu vecino? Somos tan dictadores, tan demócratas y republicanos que me asusta, casi nunca sabemos nada, casi siempre dejamos de hacer lo que corresponde.

Te dejo un saludo grande para vos.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Raúl:

Mi amigo, aquí estamos otra vez y que buen comentario nos has regalado. Es verdad, es difícil hacer una descripción de lo que es una ciudad y sus miserias, “es tanta la miseria y es tan ruin” que se hace imposible, tantos millones de almas penando su suerte en un infierno demarcado entre calles, edificios, monumentos e instituciones.

Raúl, sobre aquello en que te detuviste del texto, yo también lo digo como individuos, tanto como sociedad. La humanidad no deja de ser la suma de cada uno de los hombres, por lo tanto, para que las cosas funcionen mal, nosotros debemos funcional mal. No es culpa de unos pocos que las cosas sean como son, más bien es culpa de cada uno de nosotros.

Que bueno que rescates ese fragmento de los Redondos, mas que cierta y certero lo que dice. Y mejor aún tú aporte, “nos acostumbramos a las tristezas y aumentamos nuestra indiferencia”. Es que así andamos, descreidos, descreemos de todo lo que nos rodea, solo la ficción pareciera tener hoy por hoy algo de “credibilidad”, un contrasentido sin igual, pero ocurre, que la realidad se ha vuelto tan insufrible, que no nos queda otra que andar imaginando todo el tiempo, caminando distraídos por la ciudad, negando todo lo que ocurre, o solo “mirando siempre hacia otro lado” como si entonces, al no mirarlo, las cosas no sucedieran como suceden. Que buen graffiti (cuantas verdades encierra esta forma de expresión barrial, de las tribus).

Veamos a donde nos lleva esta nueva crisis mundial (o financiera), de cualquier forma, el SISTEMA siempre encuentra la manera de sobrevivir, de reformarse, reformularse y con su metamorfosis encima seguir caminando. Lamentablemente los que dirigen el sistema están dando demasiada plata para que todo pase sin pena ni gloria.

Ojala las cosas cambiaran.

Te dejo un grandísimo abrazo amigo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Mia:

Gracias amiga por acordarte de pasar por aquí estando de viaje, y en que viaje, donde los ángeles vuelan a tu alrededor todo el tiempo y una ciudad (justo el tema que estamos hablando) nueva te acuna entre sus grandezas y miserias para que escribas una pagina mas en tu vida.

No es necesaria confesarme nada, mucho menos admiración, en todo caso soy yo el que los admira mucho a todos ustedes.

Pensar, que entre tanto habitante desconocido, entre tanta modernidad, entre tanta ciudad que todo los días crece mas y mas, encogiendo nuestras existencias, encontramos todavía cosas pequeñas que hacen grande la vida de cada uno de nosotros, pensar que lo mas insignificante puede ser aun mejor que cualquier otra cosa, aun mas que las que son imponentes creaciones.

Las ciudades tienden a ocultar esos ángeles, esas personas que realmente sirven de algo. Hay que prestar más atención, para ver lo que esconden las ciudades. Se que se hace difícil siendo estas tan sucias y miserables. Y si encuentras esas personas que realmente valen la pena, a ellas regálale tu admiración y no a mi.

Te dejo un fuertísimo abrazo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Andrea:
Si se que naciste y vivís en una ciudad. Estoy de acuerdo que toda las ciudades, como casi todas las cosas, tienen su lado positivo, bueno, admirable, bello, como algo tan grande, tan cosmológico, tan plural no iba a tener algo que esta bueno que tengan. Seguramente Montevideo todavía tenga esos reductos fantásticos y mágicos donde la dimensión humana y su ritmo de barrio no se han trasformado, Buenos Aires aun tiene los suyos, pero lamentablemente al ritmo que crecen estas (y todas las ciudades) poco a poco van perdiendo existencia, volviéndose un cine remodelado hecho un bingo o una mega sala de cines (recuerdo tus entradas al respecto), donde los edificios le van ganando lugar a los caserones y casas, donde las plazas son cercadas, donde la calle se vuelve insegura, en fin, donde la modernidad y la ciudad propiamente dicha (todo su abandono, deterioro, mugre, encierro, delirio, miseria y egoísmo) va devorándose lo bueno que puede encontrarse en una ciudad como Montevideo.

Ojala ese proceso se detenga, pero invariablemente esta en nosotros destruir todo, las nuevas tendencias, las nuevas formas de comunicarse y relacionarse, la moda, las tendencias, las inversiones y la mediocridad humana no ponen freno a su locura y van transformándolo todo. Que bellos eran los barrios, las tardes de sol en la vereda, los juegos en la plaza, las casas antiguas. Que poco queda de eso, ahora solo encontramos la maquinaria infernal de la ciudad, donde todos correr, donde nadie ve, donde nadie hace.

Vamos a terminar encerrados en una caja, devenida en cárcel, construida íntegramente de cemento.

Te dejo un abrazo fuerte y un gran saludo.

HologramaBlanco

Archivo

Memoria y Justicia

Memoria y Justicia

"El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

Giordano Bruno.


Vida

Hagamos algo con nuestro tiempo.

Realidad

Realidad
Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

Ernesto Sabato.

Licencia CreativeCommons


contador gratis

Lluvia

Image and video hosting by TinyPic
No hay mayor causa para llorar que no poder llorar.

Séneca.

Razones

Razones
Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

Ernesto Guevara.

Devenir

Image and video hosting by TinyPic
"No ves que todo va, todo creciendo hacia arriba
y el sol siempre saldra, mientras que a alguien le queden
ganas de amar

Perdoname amor por tanto hablar, es que quiero ayudar al mundo a cambiar, que loco si realmente se pudiera
y todo el mundo se pusiera alguna vez a realizar..."

David Lebon.

Andar

El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

Jean Paul Sartre.

Lucha

Lucha
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.

Julio Cortazar.

Reloj