
Sitiado - Hologramablanco
Otros destinos inciertos...
En época de esperas las horas parecen no correr nunca, y así estoy, todo el tiempo esperando, ansioso por que las cosas cambien, porque las cosas no duelan, porque las cosas pasen y las celdas se abran, y así pueda conseguir de alguna manera algo que me libere, me saque de este lugar, de mi cuerpo mortecino y sea alguien. Porque estar sitiado (encerrado) es no saber de afuera y apenas comprender lo de adentro. Es circunvalarse en un perímetro determinado, de repeticiones fantasmagóricas, mientras se repite una y otra vez ese miedo atroz, ese desenlace desgarrador que tanto odiamos, tememos, esperamos, y esto pasa hasta genernos en nosotros esa extraña contradicción (o suplica) de no haber llegado a nacer nunca. Y entonces, al repetir esas circunvalaciones, desconfiando de la huella, del de al lado, de todo lo que pasa y sobre todo, de todo lo que nos pasa, vamos conformando círculos, de los cuales también desconfiamos, y negamos las formas (o las trasmutamos) cambiando todo lo que nos rodea, reconfigurando las realidades, los rostros, los trabajos, los animales, sintiendo que todo nos cerca, prohíbe y duele. Aturdidos, sin andar jamás circulando por nuestros deseos, la libertad se entiende por encierro y abandono. Ya nada puedo hacer, la respiración se acelera, la temperatura sube en mi cuerpo, tengo taquicardia y me mareo. Me es dificil andar por la vereda, con tantos ojos que me miran, me enjuician, con tantas cosas pasajeras, tantos instantes dañinos, tanto sueño destruido, tanta represión y mentira.
Así sitiados, tropezamos una y otra vez con nosotros, nos golpeamos con los mismos límites impuestos hasta por uno mismo, y nos apresuramos a salir del paso, del ruedo, con la menor cantidad de heridas posibles sobre nuestro cuerpo, sobre nuestra psiquis, para renacer despues en algo que no comprendo. Al romperse nuevamente esa estupidas defensas que tan precariamente creemos disponer, todo vuelve a repetirse otra vez, y el aislamiento, ese momento de sitio (sin Estado) en que nos encontramos, se hace más fuerte y duradero.
Así un contínuo de aglomeraciones van circundando nuestras vidas y nos ahogamos con tanta facilidad en esta hacinación descomunal en la que vivimos que siempre falta el aire, siempre el pulso se acelera, siempre creemos lo contrario a lo que deberíamos de creer. ¿Vivimos el último de los sitiamientos? A lo mejor simplemente “sobrevivimos” un día más queriendo suspenderlo todo de alguna extraña manera. Así, mientras la mediocridad fluye por todas partes, llegando hasta nuestros propios pies, impidiendo correr a ninguna parte, las respiraciones se tensan por sentirse diferente, observado, enjuiciado; el aire corre lento, tosco, flota como un flujo sucio de boca en boca y amenaza con contaminarme: así se inspira, se expira: y en ese múltiple respirar que se embarra, se sobrecarga, sin prisa y sin pausa, se estaciona, como las ansias plomizas de los moradores de una extraña historia de terror, vamos (y sobre todo voy) perdiendo el sueño, los caminos y las direcciones.
¿Quién marca –los años– el ritmo de los oficios, cuando las cuerdas del campanario ya no nos pertenecen? ¿Quién nos enseñará una puerta que deje entrar (o salir) nuestras almas para copar las torres tuertas de los vigías? Pequeños muñequitos y estridentes señoritas se lanzan sobre las sombras de los soldados, sobre los billetes verdes de los aristocráticos apellidos de Buenos Aires. ¿Quién trabaja en la ciudad cuando se ha borrado el horizonte de la tarde, y la lumbre cae, allí, en algún lado? ¿Quién entiende las palabras grabadas a sangre de los olvidados? Eso es, un falsamiento del nosotros para entendernos. Ese seguir jugando sus juegos y padeciendo los resultados.
Hacen que nos hacen, de afuera hacia adentro. Nos moldean a su imagen y mercado, nos envuelven por completo y nos anestesian para siempre. Es que desde que nacemos somos (salvo excepciones) espectros de otros que ya no creemos. Marcados, quemados en la carne por un contorno imposible, reventamos como sapos, y vílis, y basura sale de nuestros cuerpos anclados y nuevamente marcados (¿realmente marcados?) y remarcados hasta no valer absolutamente nada. Doblados, entre las calles, impostados en una carrera agotada que no tiene ganadores, que no tiene consignas, que no tiene razón de ser: así, al simular otro, nos damos entidad y conciencia, todo bajo el presagio mismo del develamiento.
“... si tan siquiera pudiéramos reconocer las fronteras!, los torvos rostros de aquellos que vigilan, sigilosos –cavilan–, apostados detrás de los muros! Como una enfermedad sin síntomas, que nos carcome, que nos pudre por dentro y deja este solo –tísico y soso– cuerpo mortecino ...”



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14 comentarios:
Siempre que te leo
me ilustras,tus entradas
son tremendas,nadie
puede quedar indiferente
Gracias!
Besos
Edgardo, sin medias tintas, nunca grises. categórico, respaldado en tu conocimiento, amigo te admiro por la capacidad que tenés de mostrar esta realidad de una forma {unica!
Abrazos y buen finde
Cuando consigamos sobrepasar esa especie de círculo de Mandala que nos comprime y nos revienta lentamente, encontraremos el camino de la libertad. Abrazos.
"Hacen que nos hacen, de afuera hacia adentro. Nos moldean a su imagen y mercado, nos envuelven por completo y nos anestesian para siempre."
pero aun así, gracias a dios, o a quien sea, todavía podemos opinar, decantarnos... podemos elegir.
Saludos!
Esas murallas que nos rodean, que nos oprimen, muchas veces son construidas por nosotros mismos, piedra sobre piedra, sumándose lenta pero inexorablemente a las piedras que nos van colocando desde fuera...
Pero ser consciente de ello quizás sea un primer paso, aunque tímido, para poder ir de a poco desarmandi la muralla.
Mi querido amigo.
Muy buena entrada. Defines a la perfección la situación de sitiamiento o de aislamiento en la cual se encuentra el solitario individuo pensante, que espera y espera que las cosas cambien. Como siempre, lo describes magnificamente.
Solo me queda darte otro abrazo de esperanza más. Hablas, y muy bien, por cierto, de esse perimetro de repeticiones fantasmagóricas. Lo comprendo.
Te diré la famosa frase de André Gide, que seguro que conoces: “Todo está ya dicho; pero, como nadie atiende, hay que repetirlo”.
Asi es, combatir contra la injusticia necesita una garganta poderosa y una pluma incansable. ¿Que hemos gritado mil veces contra este estado de cosas? Pues NO desfallecer y estar dispuesto a gritarlo, no mil, sino ochenta mil veces, si es preciso. Mientras haya una injusticia en el mundo; mientras haya una situación moralmente reprobable, hemos de gritar sin descanso, hasta que llegue el silencio de la igualdad y de la paz.
Y en cuanto a esa respiración tensada del que se siente diferente al ser observado por la mediocridad...te diré, amigo, una cosa: "el mundo no es digno de aquel que se descubre a si mismo". Se que no te contaminarás por el entorno.
Y otra cosa: una cosa es que INTENTEN aniestesiarnos y envolvernos, y OTRA COSA DISTINTA es que lo consigan, que no lo van a conseguir.
Nosotros sí oimos a esos olvidados a esos nadies (te juro que me impactó muchisimo ese video). Hagamos que los demás tambien los oigan.
UN FUERTE ABRAZO CON TODO MI CARIÑO.
¿Cuántos, cuántas veces hemos despertado del letargo? , atisbos de libertad, embriagados de “pedos salvadores” . Madrugadas desveladas encontrando finalmente la salida, con el pecho ardido cantando las cuarenta a quien nos pisotea o rompiendo la cajita de cristal de niños de papá o soñándonos parte de ese ejército de cambio urgente.
Lo hemos visto, y fue más fácil olvidarlo. Para salir del Sitio nos harán falta movimiento y firmeza , valor y renuncia. Y no faltará mi Holograma Blanco en el ojal.
Sandra
Hay que procurar siempre romper todos los sitios... o morir en el intento.
Mía:
Amiga, cada uno de los rincones que todos desarrollamos por este lugar ilustra de alguna manera, cada uno de sus comentarios, de sus textos, de sus respuestas ilustran una realidad singular, general, única e irrepetible, de la que vamos siendo parte gracias a la dedicación de cada uno de nosotros.
En este rincón oscuro y particular solo se describe lo que esta allá afuera, fuera de nuestros cuartos con ordenador, de nuestras casas como fortalezas, de nuestras familias, de nuestras posibilidades, si tan solo miráramos (y me incluyo) un poco mejor lo que ocurre en cada cuadra de la ciudad, en cada rostro que junto a nosotros pasa, yo no tendría de que escribir y estoy seguro que las cosas serían diferentes.
Me alegro que no quedes indiferentes ante la realidad que presento, por ser la clase de persona que eres, tan sensible, es razonable que no anules lo que escribo. Pero aún haces algo mas, comentas, reflexionas y estoy seguro que buscas en tu cabeza la forma de cambiar todo esto.
Gracias como siempre por estar por ahí, haciéndome el aguante (en otras palabras, por apoyarme, seguirme, alentarme).
Te dejo un fuertísimo abrazo.
HologramaBlanco
Paola:
Y yo te admiro a vos por la forma de expresarte que tienes y por estar ahí, y por dejar ver en cada una de tus palabras un tacto particular y sincero, casi siempre comprometido.
No se si lo que hago es tan categórico, como digo siempre, lo categórico es la realidad que hay del otro lado de la puerta de nuestras casas, esas realidades que con tanta dificultad intento describir o presentar en este oscuro lugar es lo relevante y lo que hace que todo aquello que exprese duela tanto, nos haga sentir tanto. Yo simplemente transmito mediante la copia o el dictado de esa realidad lo que sucede.
No creo en los grises (aunque siempre me critiquen por eso), pero, ¿De que grises hablamos? Cuando alguien muere, muere, no se muere a media tintas, o un poquito, cuando un niño deja de respirar producto de un paro cardiaco, producto de la falta de alimentación o por una bala perdida, ¿De que medias tintas hablamos? ¿Cómo debería gritar el suceso?
Te dejo un abrazo grandísimo (y me quedo corto) por estar, aun cuando me tomo tanto tiempo en pasar por tu blog, o en responder tu comentario. Gracias por la paciencia que tienes.
HologramaBlanco
Fgiucich:
Hola, que bueno que estés de nuevo por aquí, me encantan tus reflexiones.
Es verdad, cuando consigamos sobrepasar esa especie de círculo de Mandala que nos comprime y nos revienta lentamente, encontraremos el camino a la libertad. Pero es tan difícil cruzar ciertos limites, mas aún, cuando desde pequeños, producto de la cultura y la educación que llevamos, nos impusieron fronteras infranqueables y nos encerraron en celdas sin paredes, ni puertas, ni ventanas, celdas de la mente que no entienden de libertades, y allí encerrados, nos encerramos en nosotros mismos y no podemos concebir otra realidad que no sea la del explotado, reprimido, oprimido y angustiado.
Así, sitiados nos encontramos, con el dolor en el pecho, la angustia de saber que nunca vamos a salir de ahí.
Un abrazo para vos.
HologramaBlanco
La Sonrisa de Hiperión:
El libre albedrío es cierto que existe, pero cada día estamos más sujetos a manejos y represiones que antes. Me gustaría creer como vos, que la gente es después de todo libre, libre de poder elegir o decantar o cambiar, pero el sistema es tan perverso que ha encontrado la forma de tenernos a todos bajo su dominio demencial y absoluto.
Se que hay algunos que logran fugarse por algunas ventanas, por algunos errores, por algunas fallas del sistema (un ejemplo de eso sos vos y otros que pasan por este rincón), pero pese a lo que digo, hagamos lo que hagamos, tanto vos como yo seguimos las reglas que impone el sistema, el mercado. No creo que sea tan sencillo romper el estado de sitio en el que nos encontramos, no creo de ninguna manera que seamos libres, en la medida que sigamos viviendo de la manera que vivimos esa posibilidad esta lejana.
Un saludo grande para vos.
HologramaBlanco
Andrea:
Estoy totalmente de acuerdo contigo, esas murallas son construida casi siempre por nosotros mismos. Murallas que armamos a través de la forma en que llevamos nuestras vidas pero sobre todo, por la forma en que el resto de los que habitan esta tierra nos obliga a llevar y vivir, por ejemplo, cuando alguien se ve encerrado por la sociedad (sufre de fobia social), el problema radica en nosotros, en nuestra forma de ver el mundo, pero ese sentirse observado, juzgado todo el tiempo nace de la forma de vivir que la sociedad nos enseña y el sistema nos obliga a acatar y vivir. Si la moda no fuera ser delgada (pensar que a principios del siglo pasado era al revés, si eras demasiado flaco pensaban que estabas enfermo, por lo tanto las mujeres eran mas obesas que delgadas) no existiría la anorexia ni la bulimia, pero la moda nos encierra por todos lados, estamos sitiados por publicidades, comentarios, gustos y tendencias que hacen que vomitemos a cada rato y pensemos en no comer.
Es así que como tan bien lo expresaste “piedra sobre piedra, sumándose lenta pero inexorablemente a las piedras que nos van colocando desde fuera” vamos levantando murallas que ya no podemos superar jamás y nos quedamos aislados, sitiados por todos los frentes, sin poder entrar, sin poder salir, sin poder movernos”
Tomar conciencia de las cosas es el primer paso para todo, mucho mas para la superación de estos problemas, en segundo lugar hay que tomar posesión de ese problema, hacerse cargo, aceptar la realidad y las consecuencias que lleva esa realidad, después buscar posibles salidas y por último comenzar a desandar el camino hasta llegar a la salida.
Me encanto tu comentario, gracias por aportar tanto siempre. Te dejo un fuerte abrazo.
HologramaBlanco
Cornelius:
No solo hablo del aislamiento en que se encuentra el solitario individuo pensante, mas bien trato de expresar el aislamiento por un lado que sufre una parte de la sociedad y por otro, la fobia social que les produce a la gran mayoría la realidad en la que estamos inmersos. Casi todos estamos sitiados, encerrados en un mundo que solo juzga, que solo reprime, que solo explota. Un mundo donde las murallas cada vez son más alta, tan alta que dificultan ver hasta el sol y nos aisla uno de otros, y nos hace perder no solo la realidad, sino la verdad misma que sucede fuera de esas murallas.
Caminar por la calle es verse en dificultades, y en muchos casos, esta realidad paraliza, asustan angustia y deprime. Es una realidad que duele demasiado, duele y encierra demasiado.
Somos, como el dibujo que esta en la entrada, algo que es diferente, en un océano de iguales (desiguales), da terror pensarlo. Y para los que son pensantes y están aislados, lo que angustia es ver como el mundo se va a los caños y pese a que se grite, se hable, se trate de explicar, nadie escucha, todos van como zombies a ninguna parte, y te llevan por delante y te hunden con ellos .
Que bueno que comprendas lo que significa ese “perímetro de repeticiones fantasmagórico”, realmente es difícil transitar así, realmente el mundo se comprime y se oscurece ante tanta miseria, tanta mediocridad, tanto fantasma.
Me encanta la frase que nos regalaste, si la conocía, pero sabes una cosa, estoy cansado de que la gente no escuche, o que haga que escucha y después no hace nada u olvida lo que dije, y por mas que siga (no pienso renunciar) repitiéndolo, lo que mas tristeza me da, es que va a ser tarde cuando alguien escuche )lo que yo y muchos otros tratan de decir) y va a ser tan tarde que no va a ver solución, y después van a venir peores problemas de los que tenemos. Y ahí voy a esbozar una sonrisa, y voy a llorar hasta la eternidad, y no voy a decir: “se los dije”, pero ganas no me van a faltar. Lo que es peor, ya muchos han dicho muchas cosas, con mas razón, con mejor escritura, con mas caudal de palabras y de voz y nadie ha hecho nada, si hubieran aprovechado las enseñanzas de tantos buenos e inteligentes hombres que han pasado por esta tierra, el mundo sería un mejor lugar para vivir.
Para combatir la injustita solo se necesita de un buen corazón, de mucho trabajo y de una vida de dedicación, compromiso y entrega. Cosas que muchas personas (como vos) tienen, pero que por una u otra razón les cuesta llevar a la practica. Maldito sistema que anestesia tanto corazón bueno. Es verdad que para denunciar es bueno tener una gargante poderosa, que haga que los gritos se escuchen dentro de los edificios e instituciones, y también esta bueno valerse de una pluma incansable, que logre trasmitir con exactitud lo que se trata de hacer (no tanto a la ilustrada aristocracia) sino a las multitudes que necesitan entender (aunque es tan difícil que entiendan las multitudes, va, no es difícil es casi imposible).
Como no gritar cuando alguien comete un atropello, como no luchar contra un estado que propone y ejecuta la desigualdad y la explotación.
Y que mejor es esta otra frase “el mundo no es digno de aquel que se descubre a si mismo". Pero para mi el mundo nunca fue digno de nada, y la humanidad nunca fue digna de habitar en el universo, por lo tanto… es tan difícil salir de ese circulo vicioso en que me encuentro tratando de superar nuestras miserias y por otro lado me doy cuenta que el único responsable de que las cosas sean así somos nosotros mismos.
Nosotros podremos despertar a veces, pero a decir verdad, hace mucho tiempo que dormimos, desde el momento preciso de nacer. Creemos que andamos, pero los caminos que transitamos son aquellos que ya el sistema se encargo de construir para nosotros, para que creamos que somos libres.
Hagamos que los demás también oigan a los “nadies”, no solo que los oigan, sino también que los comprendan, y no solo que los comprendan, sino también que den sus vidas por ellos (¿Es mucho pedir?).
TE DEJO UN FUERTISIMO ABRAZO AMIGO MÍO, UN FUERTISIMO ABRAZO CON TODO MI CARIÑO.
HologramaBlanco
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