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19 diciembre 2008

Diciembre 2001/Levantamiento



Diciembre2001/Levantamiento - HologramaBlanco

“A vos te puso el Fondo, chupete botón
A vos te puso el Fondo, chupete botón
Te cortamos la ruta, te paramos el país,
Sos un hijo de puta, te tenes que ir”
(Cantito popular en columna sobre Diagonal Norte, acceso a la Plaza de Mayo)

“Salta, salta, salta pequeña langosta
De la Rua y Menen son la misma bosta”
(Cantito popular en comuna sobre Avenida de Mayo, rumbo a la Plaza de Mayo)




Los feroces disturbios de aquel 19 y 20 de diciembre de 2001 en Buenos Aires, si bien marcaron el inicio de una nueva etapa en la historia argentina, poniendo de relieve luchas que retomaban y resignificaban tradiciones del pueblo trabajador, y la participación de capas medias, manifestando en la calle su hastío, pusieron al sistema político, garante del saqueo en crisis como nunca antes durante el actual período constitucional, pero estos días fueron también la ofensiva final de un ciclo de protestas que se había iniciado a comienzos de los ´90 en regiones alejadas de la gran ciudad. Esas primeras protestas, que al comienzo fueron silenciosas, locales, sin voces se hicieron visibles y llegaron lentamente al corazón del poder político con los cortes de las rutas de Neuquén en 1996. Ahí comenzaba el grupo Piquetero a existir, ahí comenzaban a manifestarse los resultados del patético y enfermo gobierno de Carlos Saúl Menem.



La heterogénea composición de quienes protagonizaron las jornadas del 19 y el 20 marcó, por un lado, la fuerte crisis de representatividad y del sistema político-partidario argentino. Por otro demostró el rechazo de gran parte del pueblo a las consecuencias de las políticas neoliberales implementadas durante más de una década en Argentina. Indices galopantes de hambre e indigencia, desocupación de casi la mitad de la población activa y el quiebre bancario, que culminó con la imposibilidad de extraer dinero en efectivo de los bancos (el famoso "corralito") confluyeron para generar un ánimo caldeado en vastos sectores de la población.

El gobierno de la Alianza asumió con una fuerte carga de esperanzas en sus espaldas que le habían depositado los sectores medios ilusionados con un cambio de rumbo; tal vez no se sabía bien qué transformar, pero se esperaban cambios. Se aspiraba a un gobierno diferente, se escucharon con atención los discursos de algunos nuevos dirigentes, como Chacho Alvarez, Graciela Fernández Meijide, la propia Elisa Carrió como figura nueva del radicalismo.




La Alianza había surgido al calor de la protesta de los ´90, había anunciado su constitución en la Carpa Blanca; en los momentos de conformación parecía entender los sentidos de los reclamos. Por eso, su actuación provocó una gran decepción e indignación. La corrupción y la represión (tragedia repetida del radicalismo en la mayoría de sus gobiernos) caracterizaron los dos años “aliancistas”. A los pocos días de asumir se produce un hecho represivo en Corrientes, con los dos primeros de los casi 40 muertos que ese gobierno tiene en su corto mandato. Muchos de ellos en las semanas de diciembre, pero llegan hasta febrero (con la seguidilla de presidentes provisionales) y muestran el último coletazo el 26 de junio con los asesinatos de Maximiliano Kosteky y Darío Santillán bajo el gobierno de Eduardo Duhalde. Varios murieron en la Plaza de Mayo ese fatídico jueves 20 de diciembre sin que la Casa Rosada o el Congreso se dieran cuenta del costo que significaba que un gobierno democráticamente elegido masacrara a su población. Mucha muertes fueron de niños de 13, 14, 15 años en los saqueos desesperados de una población que no podía vislumbrar su futuro inmediato.



“A ver, a ver, quien maneja la batuta,
Si el pueblo unido, o el gobierno hijo de puta (yuta puta)”
(Cantito popular en barricada de acceso a Plaza de Mayo”

En un abrir y cerrar de ojos, esa prédica liberal y ese modo institucionalista de entender la política cayeron en el vació. El liberalismo burgués quedó girando, aturdido, en medio del humo espeso de los neumáticos quemados y los incendios callejeros. Los medios de comunicación del sistema y todo el andamiaje político institucional argentino se abocaron inmediatamente después de las batallas callejeras a resignificar el carácter del conflicto, la intensidad de la represión estatal, la modalidad de la rebelión popular e incluso hasta la identidad misma de los protagonistas.

La rebelion de diciembre de 2001, aún hoy, siete años después, puede ser mirada de muy diversos modos. Muchos políticos involucrados en la Alianza, otros tantos analistas, intelectuales y periodistas lo interpretan como un golpe palaciego con fuerte involucramiento del PJ. Para ellos, todo sucedió en las instituciones y los miles de argentinos que salieron a las calles fueron más o menos engañados por la astucia del partido de Perón. Para quienes otros, los que tienen una mirada de la Argentina mas “de abajo”, Buenos Aires estalló después de las miles de rebeliones de esas últimas décadas del siglo y, por su carácter nacional, marcó un antes y un después en la relación del Estado con los ciudadanos. Como siempre es un poco de todo, hay un golpe de estado por cierto sector del PJ y disidentes al gobierno de De la Rúa y hay un levantamiento del pueblo en contra de los abusos y excesos cometidos hasta esos días por parte de los dos gobiernos que se sucedieron en el poder hasta los últimos días del 2001. Porque si se mira bien, mas allá de razones egoístas o partidarias que movilizaron al pueblo, en el seno de la masa que se puso orgullosamente de pie convivieron desde sectores obreros que no fueron a trabajar y marcharon al centro de Buenos Aires y empleados de oficina ligados a la pequeñaburguesía que se fueron de sus trabajos, hasta movimientos de trabajadores desocupados y estudiantes, todos entremezclados con vecinos, transeúntes y manifestantes dispersos. Ideológicamente se cruzaron algunos sectores urbanos despolitizados, sectores del extremismo nacionalista, de origen autoritario y fuertes simpatías por la derecha peronista o incluso por militares represores con retórica “patriótica” como Seineldín y sectores de la izquierda revolucionaria que lograron superar el estrecho marco en que hasta ahora se movían alcanzando la calle y en las barricadas influencia auténtica de masas. En cuanto al tipo de luchas y acciones, convivieron durante las mismas jornadas repartiéndose según los barrios más céntricos o más periféricos, tanto en la capital como en el interior del país.




“¡Que boludos!,
¡Que boludos!,
El estado de sitio se lo meten en el culo”
(Cantito popular en Plaza de Mayo)

¿Caos? ¿Desorden? ¿Irracionalidad? ¿Locura colectiva? ¿Desmanes? ¿Barbarie? Fueron las palabras que sonaron hasta el hartazgo por Radio y TV aquellos días, palabras que no explicaron absolutamente nada y ayudaron un poco más a confundir las razones y las consecuencias de esos actos que se sucedieron hasta entonces.

El 19 y 20 de diciembre fueron días de rebelión, mas allá de todo análisis (que debe hacerse), aquellos días fueron los primeros en la historia argentina donde un pueblo en lucha logró derribar un gobierno. Porque no fueron los militares como había sido hasta entonces, sino que fue el pueblo esta vez, que en oposición al poder, pelearon por un mañana mejor y salió a la calle a pelear por lo que deseaba. Es verdad que después de estos años que se sucedieron los cambios no fueron significativos, nadie se fue, nadie quedo preso, la corrupción sigue en niveles alarmantes, la puja de poder continua entre unos pocos, el egoísmo de clase e ideología sigue dividiendo a la sociedad en partes iguales, la marginalidad y el hambre siguen devorando a los mas necesitados y debastando generaciones enteras, a falta de propuestas e iniciativas siguen atrasando el cambio, y el descontento se agiganta y la esperanza decrese.

Pero a decir verdad, el resultado de aquellos días siempre serán en nuestras conciencia una voz que retumba en nuestras cabezas (en el inconciente) y nos dice que se puede, claro que se puede dejar de trabajar, de mirar la tv, de dormir la siesta, de estar en el cine, de mirar todo desde lo alto de los edificios, o de la comodidad del hogar, desde nuestra buena o mala posición para buscar lo que nos pertenece, lo que es justo, lo que es necesario, lo que es de valor. Porque se puede salir a la calle, encontrarse y reencontrarse con el vecino, con el desconocido, con el grande o el chico, hasta con el enemigo y pelear, enfrentarse sin nada con las fuerzas del poder, saber que se corre peligro (gran peligro) pero sin embargo se puede seguir, se debe seguir, se necesita estar ahí, juntos, ayudándonos, como fue en aquel 20 de diciembre, donde los motoqueros (mensajeros que trabajan en moto) avisaban en que lugar la montada o la guardia de infantería estaba haciendo una avanzada, o donde se necesitaba gente para aguantar un corte, o de donde venían las brigadas a detener personas, iban y venían llevando agua, trapos, personas, al igual que los motoqueros los oficinistas hicieron los suyo desde sus oficinas, arrojando desde sus ventanas macetas o vasos o lo que tuvieran a mano para defender a un manifestante (que era estudiante, obrero o villero) de la brutal golpiza que estaba recibiendo de la policía, o como también hícieron los encargados de edificios que dejaban esconder manifestantes en el hall de entrada para que la policía no los detuviera, o esas señoras mayores que protegían con su cuerpo los cuerpos de esos niños que eran testigos sircunstanciales de la batallas campal que en aquellos días se dieron por las calles de la city porteña.




CLARO QUE SE PUEDE, Y ESOS DÍAS AUNQUE MURIERON EN EL MOMENTO EXACTO DE CRECER, REALMENTE FUERON UN LEVANTAMIENTO SOCIAL… Y LA VERDAD, ES SUFICIENTE EJEMPLO PARA QUE SIEMPRE SALGAMOS A TOMAR LAS CALLES CUANDO SEA NECESARIO.

¡Y HOY ES NECESARIO!

PD: Esto no lo digo por el actual gobierno de mí país, ni por los actuales gobiernos de otros países, creo firmemente en la estupidez, conveniencia y sumisión de los gobiernos de todas las épocas al poder central y al egoísmo supremo. El cambio debe ser de raíz, de fondo, no de forma. "Cambiar algo para no cambiar jamás" ya no es aceptable bajo ninguna circunstancia y a decir verdad, nunca debió ser así

8 comentarios:

Cornelivs dijo...

Sin tiempo para leerte, mi querido amigo, solo me paso para desearte, en estos dias, que pases una MUY FELIZ NAVIDAD, en compañia de todos tus seres queridos, y que sean dias de paz y amor. Te lo deseo con mi mejor animo.

Hago igualmente votos porque los grandes poderes de este mundo no se olviden de "los nadies", de esos hermanos que padecen.

Esta Navidad me estoy acordando de ellos...más que nunca.

UN ENORME ABRAZO!

María Marta Bruno dijo...

Que se vayan todos!... y no se fue nadie.
El poder (no necesariamente el gobierno) tiene su sistema inmunológico intacto, hasta fortalecido para mantener el status quo.
Y el pueblo, la gente, se fragmenta por estupideces. He ahí nuestra mayor debilidad.
Esas jornadas las viví manifestando y cubriendo para radio.
Aprendí que los gases lacrimógenos arden en la cara entera, que no hay agua que calme nada.
Pregunté y transmití el nombre de cada pibe tirado en el piso y apaleado por la policía.
Y me sorprendí porque nada de lo que veía me sorprendía.
Todo está como era entonces.
Excelente post.
Un abrazo

Edgardo dijo...

Cornelius:

El deseo de una muy feliz navidad y un feliz año nuevo es para vos también, ojala este año salga de la mejor forma que puedas planearlo.

Hago igualmente votos porque los grandes poderes de este mundo no se olviden de "los nadies", de esos hermanos que padecen. Hagamos que “los nadies” dejen de serlo, la inclusión es necesario, NUESTRO COMPROMISO AÚN MAS.

Te dejo un fuerte abrazo amigo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Maria Marta:

Y no se fue nadie, que lo parió, que los re mil parió, no sabemos hacer demasiado bien las cosas y ellos están mas enquistado que el peor de los canceres.

Mas que correcto, el poder (y no necesariamente el del gobierno) tiene su sistema inmunológico intacto, es que realmente nunca estuvo en peligro, ni iba a morir, ni iba a enfermar, la puesta en escena en parte fue gestada o autorizada por ellos. ¿Cuándo no manejan las cosas a su antojo? Claro que nunca, por lo tanto, la huestes de su general dieron el estallido, los gallos de la federal se pasaron (¿inconcientemente?) de rosca, los muertos, los saqueos, el hambre, la locura colectiva hicieron el resto. El cadáver de De la Rua no pudo soportar mas y se tuvo que mandar a mudar, cosas del gobierno nacional.

El status quo demostró que no puede tocársele de ninguna manera, es como si siempre que pasan estas cosas ellos nos mojan la oreja una vez mas y luego, luego se cagan de risa. Lamentable, ver tanta fuerza, tanto poder sucumbir a un grupo de no mas de 100 que dicen que se debe o puede hacer. LA MASA TIENE EL PODER que no se lo olviden nunca, ya vamos a encausar ese poder sobre ellos, no va a ver militares, ni policías, no va a ver miedo, no va a ver corrupción que pueda detenerlo, y cuando se ponga en movimiento no habrá nada que pueda detenerla.

Y el pueblo, la gente, se fragmenta por estupideces, pero no siempre son estupideces y tampoco están muy bien dirigidos, ni nadie les explica muy bien las cosas. Estoy de acuerdo en que en este punto reside nuestra mayor debilidad.

No dude en ningún momento que en esas horas de Diciembre vos estuvieras en la calle, lo que no sabía que las estuvieras también cubriendo para algún medio.

En marchas uno aprende muchas cosas, y si, los gases arden en la cara entere, que no hay agua que calme nada, aunque ayuda, que no hay que frotarse nunca, porque el gas se expande sobre el rostro y es peor, que el limón ayuda a la garganta a dejar respirar, por eso siempre es bueno andar con una bolsita de limones cortaditos. En aquel entonces no usaban tanto como usan ahora el gas pimienta que es aún peor que los gases.

A mi me ocurre lo mismo que a vos, no tener sorpresa ya de nada es algo que realmente es triste y con consecuencias trágicas. Cuando el corazón se enfría demasiado, cuando ya nada nos causa asombro creo que estamos perdidos o vamos en vías a perdernos por completo.

Todo esta como era entonces.

Un abrazo grande para vos.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

La Sonrisa de Hiperión:

Es así, el padecimiento del hombre es el pisoteo de su pensar, infelices los invitados a este banquete infernal.

Cuando no nos dejan pensar, cuando nos imponen como vivir, cuando nos dicen que no se puede comer, trabajar, salir, entonces es momento de decir basta, de moverse, de actuar.

No hay fuerza mayores que las multitudes, no hay poder mayor que el del pueblo, ojala lo creyéramos realmente, ojala lo entendiéramos, para ser libres, para dejar volar nuestros pensamiento.

Un saludo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Fgiucich:

Muchas felicidades para vos también, gracias por pasar, por estar.

Un abrazo.

HologramaBlanco

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