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28 octubre 2008

Democracia/25 años de aquel 30 de Octubre del 83´



Democracia/25 años de aquel 30 de Octubre del 83´ - HologramaBlanco

Y al final de esa noche larga, “¿al final?”, entre el aturdidor silencio de los desaparecidos, las fábricas abandonadas por la patria financiera, la persecución constante del que pensaba distinto, la ignorancia total y el “mirar siempre hacia otro lado”, durmiendo siempre con los heraldos negros del terrorismo de Estado y las dictaduras económicas y aristocráticas de aquel milenio, ajustando el cinturón para pasar el invierno y soportar los veranos, mirando al cielo, recordando viejas primaveras, ideas e ideales, buscando consuelo donde no lo hay y respuestas que no llegarán nunca, algunos interesados y angustiados por esta realidad, consiguieron después de ese error fatal que fue Malvinas, abrirse paso sobre el cerco perimetral de censuras, represión y muerte que fue hasta el 82´ la Argentina, lograron después de tantos años de lucha fraccionales, desestabilizadoras, contraproducentes, después de choques sin fin y debates para nada abiertos, superando exilios y persecuciones, franqueando a la muerte, a la soledad y a la derrota (de la que nadie quedó exento en aquel entonces), en ese momento, nos encontramos frente a la oportunidad única de terminar con una época nefasta para tratar de comenzar con otra que fuera mas justa, participativa e igualitaria. Aunque a la larga, y pasada la historia, nada en verdad ha cambiado demasiado al día de hoy, y las consignas partidarias y las plataformas políticas presentadas en aquel entonces no fueron cumplidas de ninguna manera, solo podemos reconocer la "superación" de la mediocridad reinante (que por la fuerza se sentaba en el sillón de Rivadavia) de aquel momento, que tuvo que ceder su lugar en el poder y pasarse, aunque más no sea superficialmente, a “retiro”. Porque en aquel Octubre del 83´ hubo un pacto (implícito y cerrado) entre todos los argentinos, para que “nunca más” la libertad y la vida estuvieran en peligro como lo estuvieron en aquella triste historia que va del 76´ al 82´. Aunque parece que hemos olvidado rápidamente aquel pacto, es verdad que en esa vuelta a la democracia se intentó cambiar algo. Pero la democracia no es perfecta, y como nada lo es en esta tierra, al igual que todo, falló y falla en muchos aspectos, pero todo es mejor que vivir bajo el yugo de esa manga de ladrones, asesinos y dementes que juegaron con las vidas y los objetivos de todo un pueblo, en base a sus caprichos, estados de ánimos, cuentas bancarias y patéticos valores que solo pueden ser comparados con la "mierda". En los 25 años que pasaron de aquella vuelta a las urnas se sucedieron crisis políticas, sociales y económicas y el principal problema estuvo dado en que la defensa de la libertad política, el restablecimiento de la ley y la justicia no estuvieron acompañados por cambios en el modelo económico dictatorial, de especulación financiera, endeudamiento externo y apertura de la economía hasta los límites de la destrucción de la base industrial que se había conseguido levantar en los años anteriores al último proceso. Pero, ese es el problema, o el problema también es la democracia en sí. En palabras de Ortega y Gasset, vivimos en una “época de auto satisfacción”, pero, ¿Cuándo fue diferente esta forma de vivir? Por eso es que la democracia es lo que la democracia es; y todos estamos de acuerdo en querer más. Si algo es democrático, es bueno para la nación, es bueno para el oprimido, para la humanidad. Pero para que la democracia funcione, todos debemos estar en igualdad de condiciones, ser libres para poder elegir libremente, sin necesidad, angustia, persecución o castigo, ¿Y cuándo estamos en esta condición? “La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado principio de igualdad” escribió Mariano Moreno, en 1810. Lamentablemente esto no ocurre en este país, ni en esta región, ni en este continente, sino que no ocurre en ningún lugar del mundo, si por ejemplo el 20 % de la población mundial carece de agua potable, el 30 % de la población no sabe leer ni escribir, el 43 % de la población carece de servicios básicos, el 45 % de la población no tiene una vivienda digna, o solo el 30 % de la población es de raza blanca, entonces, ¿Cómo hacer para que la democracia funcione realmente y no sea un mecanismo de avalar indirectamente un poder central que maneje nuestras existencias de manera para nada santa? La democracia no es algo natural, es una forma de gobierno impuesta por el hombre, es en sí un orden establecido que subyace y que se despliega más allá de sus giros y contradicciones, más allá de sus partes y consecuencias. Si la pensamos por fuera de una lógica esencialista es, como diría Claude Lefort, una “invención continua”, ya que en democracia “nadie posee la fórmula y es tanto más profundamente ella misma cuanto más democracia salvaje es”, es decir, cuanto menos la atrapamos en una definición última, cuanto menos intentamos cristalizarla como si fuera un continuum que, como una sustancia intocable, sigue su marcha incontaminada, más democracia será. Porque ella es una contaminación constante, un inacabamiento sucesivo, una experimentación que se autoafirma y autocorrige cotidianamente, entre marchas y contramarchas, deudas impagas con la parte de los incontables en el interior de un orden que sigue siendo determinado por la desigualdad, pero en el que los muchos plantean un litigio continuo por la igualdad.

Es así que hace 25 años, se evidenciaba una democracia que en condiciones de dar un giro espectacular a los ejes revolucionarios de la década anterior, debía sin embargo referirse a ellos de alguna manera, así, “Con la democracias se come, se educa y se cura” se intentaba dar una síntesis que mantuviera la vitalidad social en alza y mantuviera la inserción del pueblo en las discusiones publicas, aunque al final, terminó mostrando otro punto de partida y un final demasiado anunciado. Así, la democracia se sitúa como el gran médium organizador del pensamiento social, una suerte de pacto social y no una regla o una institucionalidad establecida de antemano. Tampoco es un convenio entre políticos sino una revisión de sentido a la que el cuerpo social se somete a sí mismo de manera incesante. En aquella época había una esperanza compartida en que la democracia era una fuerza viva y al mismo tiempo institucional, con un recurso permanente para conjeturar los aspectos “golpistas latentes” que se albergaban en las instituciones corporativas. Nada fue más errado, ni nada fue más acertado a la vez.

La democracia es una dama a la que violamos cada día y a la que le vamos a llorar cuando las cosas no nos salen como lo tenemos planeado, es una niña a la que desaparecemos, asesinamos y volvemos a gestar una y otra vez para superar nuestras miserias, volviendo miserable su vida y nuestras vidas, parimos votaciones viciadas de antemano y latentes lucubraciones para estafar al ingenuo que cree que con su voto se esta participando directamente en una elección que servirá para mejorar la calidad de todos y no de unos pocos.

Bakunin dice que “hasta en las democracias más puras, como los Estados Unidos y Suiza, una minoría privilegiada detenta el poder contra la mayoría esclavizada”, y si no se quiere mentar a ningún revolucionario ruso, podemos citar a un escritor norteamericano como Ambrose Bierce que dice que “el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”, o la excepcional cita de Thomas Hobbes que dice, que “una democracia no es en realidad más que una aristocracia de oradores, interrumpida a veces por la monarquía temporal de un orador”. Todo esto para demostrar que la democracia no es el arte de la justicia, la igualdad, el valor supremo de la política por el que hay que invadir pueblos, perseguir detractores y establecer como divinidad humana de gobierno. Apenas si ayuda de alguna manera.

Así hace 25 años volvimos a un régimen político que no solucionó nada en este país, ni soluciona nada en ninguna parte del planeta. Pero seguimos persistiendo en la mentira que nos vuelve a todos un poco mas idiotas y más esclavos. Sea la forma de gobierno que sea, siempre vivimos bajo el yugo del poder de unos pocos.




22 octubre 2008

Sobre la ciudad



Sobre la ciudad - HologramaBlanco

“A veces, ciudades diversas suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre. Nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. En ocasiones hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales el acento de las voces e incluso las facciones. Pero los dioses que habitan bajo los nombres y los lugares se han ido sin decir nada y en su sitio han anidado dioses extranjeros” Ítalo Calvino.

Caminaba pensando que la mirada sobre la ciudad está caída, de alguna manera perdida en algún lugar extraño. Ciego voy hablándole a mi sombra sobre el silencio atroz del destino, que poco a poco, va perdiendo figura, estado, se va descomponiendo de ropajes y estandartes, de esperanzas vanas, de posibles salidas y nos va dejando, indiferente, en esta mediocre cotidianidad, que junta basura a granel. Voy caminando sin paso, sin prisa, sin final y elevo los ojos hacia el cielo, la poesía del sol que brilla sobre los edificios dibuja historias sobre ventanas y veredas, sobre cabezas e ideas, pero maquilla una primavera envenenada desde hace milenios que cada día nos enferma más y más. Así, el silencio dilata su aspecto inconsútil y este féretro devenido en ciudad me contiene innegablemente hasta morir. Sordos vamos sin entender el proceso del que somos parte (materia prima) de segunda, tercer y cuarta categoría. ¿Para qué desandar este camino? La ciudad se ve tan bella, tan maquiavélica, tan de Babel que me da miedo molestarla, cruzarla, saborearla. ¿Qué será de todo esto cuando el Armagedón llegue? ¿O llegue la miseria a comerse lo que encuentre? Falta tan poco y no nos damos cuenta, ciegos, esa sí que es una difícil palabra… difícil de entender, de digerir, de modificar, la ceguera, esa indiferencia, esa marginación, ese no ver, no ver lo que está pasando. Qué torpes la ideas que desgarran el sentido de la tierra, de lo que somos, de lo que vamos a ser. A mi paso siento quebrarse las baldosas, a su paso el tiempo deja huellas que no podrán modificarse jamás, pero vamos, el tiempo y yo hacia la destrucción, mientras muchos siguen en sus trabajos, en su nada diaria, en su paraíso financiero (a punto de desaparecer) esperando que mañana sea tan igual a hoy, para que nada cambie, para que ellos sobrevivan de alguna manera, aunque sea un día más. Voy, pensando y mi pensamiento, ¿absurdo?, puebla mi imagen como un espantapájaros, y a un golpe de vista se enreda el sufrimiento con mi pasar distante. Así, todavía se arrastra a duras penas una mano casi muerta que pide algo para llevarse a la boca, un billete sucio y de baja denominación se sacude en el bolsillo de alguien que pasa junto al punto mugriento y sarnoso que se desploma sin ni siquiera amagar a salir de su sitio. El hombre refleja el dudar de su existencia con cada acto que realiza o deja de realizar, la ceguera se magnifica en todos los ámbitos y frentes. Para vivir se precisa respirar nada más, dicen por ahí, y yo les digo, hace falta tan poco realmente para que podamos andar derechos, o por lo menos andar de alguna manera, sin hacerlo de esa forma estúpida que alguien nos vendió (y nos impuso y compramos por cómodos y cobardes) alguna vez, al hacernos creer que necesitamos de muchas más cosas de las que tenemos para existir, necesitamos de los mercados, de los negocios, de los trabajos, de las ganancias, de los activos, de los procesos, de las multiprocesadores, de los televisores, de los actores, de los productores, de los políticos, de los jueces, del dinero y de toda la mierda que acompaña este sistema. Camino y mis pies arañan como pueden la vereda que hay debajo de mis pies calzados. Así, hay ciudades y ciudades, pero, pensándolo bien, ¿Son reales las ciudades imaginadas? ¿Es real esta ciudad? ¿Es real todo esto que vivimos? Desconozco la respuesta, solo sé que poco a poco todo es más y más etéreo de lo que se pensaba. Sigo caminando y me pregunto cómo hacer para llegar a alguna parte, si en verdad no hay mapas, ni croquis, ni rutas, ni calles, ni casas, ni lugares, ni sitios que puedan realmente encontrarnos a todos para cambiar algo. Durante mucho tiempo se ha reconocido a la ciudad como el lugar donde todos los caminos se cruzan, y yo creo cada vez más que eso es incorrecto, no podemos andar más desunidos, más desesperanzados, más confundidos y perdidos que ahora, en estas metrópolis que explotan en todo sentido frente a nosotros. ¿De qué forma puedo pensar este camino, esta ciudad? Sé que es algo más que un espacio construido y poblado, es la expresión máxima de lo que no debe hacerse. Porque si bien la ciudad es un lugar complejo que va más allá de los límites geográficos y demográficos, es el lugar donde nosotros mismos nos enterramos para dejar de ver lo que realmente ocurre fuera, fuera de nosotros mismos, de nuestra propia creación de realidad.

"Vidas en la basura
el viento sopla fuerte esta noche
y es una viento frío
y pienso en los muchachos
desocupados.
espero que algunos de ellos tengan
una botella de tinto.

es cuando estás en la mala
que te das cuenta de que
todo tiene dueño
y de que hay cerraduras en
todas las cosas.
así funciona la democracia:
agarrá lo que puedas, tratá de mantenerlo
y agregale algo
si es posible.

así funciona la dictadura también
sólo que ellos esclavizan o
destruyen a sus
desamparados.

nosotros simplemente olvidamos
a los nuestros.

en cualquier caso
es un viento
muy frío."

"Charles Bukowski"

Hombres que hablamos de súplica desde estas urnas griegas, romanas, desde esta selva de cemento gris, opaco, frío e individualista, es falso que aquello que es verdad sea belleza, es falso eso de decir que hacinados estamos mejor que solos. Es falso que no haya reinos de marfil y sin embargo, camino pensativo, sobre mi ciudad, raspando las uñas contra las paredes pintadas que se quiebra como un cristal contra el suelo. Desde siempre se impone en la ciudad un final de soledad, una idea que es distancia y una distancia que va desde una ruina a su cimiento, mientras seguimos confundiendo todo una vez más. Rogelio Echavarría dijo “todas las calles que conozco son un largo monólogo mío”, yo digo, que cada ciudad que nace, es un largo monólogo mudo de nuestra indiferencia atroz, reflejo de nuestra involución como sociedad. La ciudad es un monólogo sobre lo que no debemos dejar que ocurra, pero ocurre. Más tenemos, mas queremos, menos somos, menos entendemos. La ciudad con su estrépito de muros que se derrumban y gritos desgarradores de la gente que extrañamente nadie oye. Pobre ciudad esplendorosa, casi nada va a quedar de lo que eres, porque otras formas de ciudades ocuparán tu lugar cuando casi nada quede. Así la tierra que antes había fue cubierta por cal y el cemento, después la ciudad será solo escombro y ruinas. Casi como ahora, pero sin maquillajes, ni marquesinas, ni estandartes. Pero el silencio lúgubre de la muerte seguirá sonando en nuestros cuerpos y el de la ciudad. ¿Para qué tanto si con tan poco se puede?





Nota del que suscribe: Amo las ciudades, no concibo otro lugar para vivir que no sea una ciudad, pero nada de eso quita que pueda expresar el desagrado que me produce, al ser reflejo de las miserias que poseemos y un explosivo catalizador de los vicios que nos corrompen a diario.

16 octubre 2008

Día de la Madre/Madres de Plaza de Mayo

Día de la Madre/Madres de Plaza de Mayo - HologramaBlanco

¿Qué une a las madres?, el amor a sus hijos, ¿Qué las hermana una a una?, la defensa de ese amor más allá de toda realidad, de toda lucha, de todo horror, de toda injusticia. Uno sabe, que pase lo que pase, las madres siempre están con uno, y eso lo sabemos bien, solo hace falta prestar atención cuando nos encontramos frente a un problema difícil, frente a una angustia grande, frente a un conflicto serio, siempre uno pide por su madre. Porque uno sabe que una madre siempre está para ayudar a su hijo.

Hay madres de todos los tipos, pero más allá de las diferencias que podamos encontrar, podemos decir simplemente que son MADRES, y en todos los casos debemos remarcar que son colosales. Ellas son mujeres que se vuelven madres y sirven de linterna en esta oscura vida que nos toca vivir, un referente silencioso y trabajador dentro del caos de ruidos que pasan por sonidos, por sentimientos, por realidades, por momentos y transcienden de la chatura entendida como nivel del mar, sin rendirse jamás persisten en la adversidad en defensa de lo más importante para ellas, sus hijos. Y de esa forma, con ese temple de entrega logran superar ese cerco de pacificación que es usado como máscara de la desmemoria que consolida los crímenes "perfectos" de una sociedad corrompida, y de los vaivenes y errores que comete todo hombre, todo hijo en el frenesí cotidiano de nuestros días.

Y así encontramos en esta unión grandes diferencias de colores, de profesiones, de ideologías y religiones, es que hay madres de la más variada índole, desde políticas hasta analfabetas, desde prolíficas hasta yermas, desde activistas hasta apolíticas, pero todas son madres que lloran y que hacen llorar y siguen siempre adelante, no se quedan con la tragedia, con el llanto que ahoga, más bien logran superar la mera lagaña, y desde el llanto semillan la memoria indispensable para no volver una y otra vez al pasado de la impunidad; semillan la memoria indispensable para hacer el futuro hoy, en el mismísimo presente que les toca, semillan el camino por el cual todo hijo, toda sociedad debe transitar si quiere recuperar su esencia.

Son madres de porfiada tenacidad, que extraen gotas de alegría desde lo más hondo de la tragedia y así logran volverse imponentes, así el protagonismo de las madres es por demás evidente, innegable. En cualquier terreno son las que toman la iniciativa, las que van al frente y, más allá de ese gesto, son las que perseveran sin feriados, sin descansos, sin excusas.

El hecho innegable es que las madres son capaces de todo. Capaces, por empezar, de desalojar de sí, y por completo, esa cuota inherente a la condición humana que es el miedo. Las mujeres parecen nacidas para ir contra la corriente, y remontar, y vadear. Y así tenemos una madre que se planta frente al auto que intenta huir con su beba robada, y le pone el cuerpo, y el auto la voltea, y ella se agarra como una fiera del paragolpes y del quemante caño de escape, y ella es arrastrada, y ya no se suelta hasta que el auto se detiene. Los psicólogos, los sociólogos, los antropólogos, los peritos en condición humana, y tantas veces los poetas, pueden esbozar cientos de explicaciones sobre esa innata capacidad que tienen las mujeres, a partir de madres, para producir hazañas, para consumar lo épico desde lo individual. Pero siempre las explicaciones resultan insuficientes. Da la sensación de que, de todas maneras, hay cosas que las madres hacen que son, que serán, inexplicables a la luz de la razón. Para las madres, lo imposible es sólo lo posible que está pendiente. Hacer posible lo imposible, para ellas, es tanto un derecho como un deber, un hábito, una sanguínea costumbre.

Hay madres como nada, como tiempo, como espada, hay madres de doble turno, de trabajos forzados y sin trabajos, hay madres que leen y otras que apenas si saben leer su nombre, hay madres que aun hoy aprenden una educación básica y otras que se han recibido. Hay madres como anclas, hay madres como velas, hay madres como martillos, hay madres como harina, hay madres como acero, hay madres diáfanas y livianas y otras que son fuertes como una roca sólida, las hay que tienen ojos en los pies y manos en la nuca y otras que tienen dientes en los dedos y uñas en el corazón, hay madres topos, hay madres águilas, hay madres palomas y madres mariposas, hay madres capaces de dormir despiertas y madres que nunca duermen ni en sueños, hay madres capaces de asumir el insomnio por los días de los días y por las noches de las noches si fuera necesario para salvar un hijo y otras que son capaces de dormir por siempre si eso se debiera hacer.

En el caso de las madres de Plaza de Mayo, los que desgraciadamente las unió fue la desaparición de sus hijos. El 24 de Marzo de 1976, un golpe militar destituyó a la entonces Presidente Constitucional María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabelita. Los militares golpistas cuando se apoderaron del gobierno manifestaron que venían a poner "orden" pero el orden que impusieron fué el del terror y la muerte. Inmediatamente comenzó una verdadera caza de brujas, Terrorismo de Estado mediante. Durante este período los llamados "grupos de tareas" integrados por elementos policiales, civiles y militares -siempre al mando de un militar de alta graduación- asesinaron a miles de personas y secuestraron a varios miles más, los que fueron conducidos a lugares clandestinos de detención (campos de concentración) donde fueron detenidos en condiciones degradantes, salvajemente torturados y finalmente - casi la totalidad - asesinados. Se menciona la palabra "Desaparecidos", esa categoría terrible se refiere a las personas secuestradas - o sea detenidas clandestinamente - de las cuáles no se dió más información y que se convirtieron así en "desaparecidos". La mayor crueldad para sus familiares que ignoraban si estaban vivos o muertos o cómo estaban.

Los militares siempre negaron su existencia hasta tanto les fué imposible continuar haciéndolo. Y como la censura era total, la palabra "desaparecidos no figuraba en los diarios ni se escuchaba en ningún medio de comunicación.

En ese marco de miedo y silencio y miedo colectivo surgieron las Madres de Plaza de Mayo, un grupo pequeño de mujeres que por amor a sus hijos desafió al Poder y se levantó como testigo y denuncia pública en un país ocupado por sus propias fuerzas militares. Este grupo de Madres superó el terror.

A medida que sus hijos eran secuestrados y "desaparecidos" las Madres acudían a golpear todas las puertas que pudieran dar alguna noticia sobre los desaparecidos. Así concurrieron al Ministerio del Interior, Cuarteles, Destacamentos de Policía, Iglesias, y por supuesto escribían a los integrantes de la Junta Militar que gobernaba el país y estaba integrado por el jefe de cada fuerza militar, es decir Armada, Ejercito y Fuerza Aérea, pidiendo ser recibidas, planteando sus dramas, pero jamás recibieron respuesta. Las Madres empezaron a reconocerse al encontrarse en todos esos lugares y una tarde de Abril de 1977, mientras esperaban que las atendiera el párroco de la Iglesia Stella Maris, una de las Madres que estaba allí, Azucena Villaflor de De Vicenti dijo: " individualmente no vamos a conseguir nada, por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo y cuando seamos muchas, Videla tendrá que recibirnos ...". El 30 de Abril acudieron a la plaza las 14 Madres que habían estado en la Iglesia. Catorce Madres solas en esa inmensa plaza. Es de imaginar su coraje, solas ahí, en un país aterrorizado. A medida que pasó el tiempo el número de Madres fue aumentando porque aumentaba el número de desaparecidos.

Con el objeto de reconocerse, comenzaron a usar un pañuelo blanco en la cabeza confeccionado en un principio con tela de los pañales que se usan para bebés. Ese pañuelo se convirtió en su símbolo.

En momentos de lucha, una madre hace cualquier cosa por su hijo, por su memoria. Sobre la madres de plaza de mayo (de las que la mayoría suele calificar de millones de formas, algunas a favor, otras en contra y muchas con improperios) yo puedo decir que son madres a secas, madres con los ovarios bien puestos, que no son para nada heroicas, son simplemente madres que con instinto visceral, con inconsciencia, con miedo, con tenacidad y sobre todo con mucho amor, no dejaron nunca de luchar por encontrar a sus hijos.

Y así van las madres, como siempre, intentando sujetar las manos de sus hijos, que crecen, vienen, desaparecen y se van. Van las madres protegiendo la memoria, protegiendo los sueños de todos nosotros (grandes y pequeños). Van, en ronda, en línea recta, caminando, corriendo, sin dormir, buscando siempre que nada falte. Así, las madres buscan, mientras los niños ya no están, mientras se hacen grandes, mientras son presente, pasado, olvido y río (sin risas, sin cumpleaños, sin aviso, sin defensa). Las madres siempre están, protegiendo, exigiendo, pidiendo, recordando y padeciendo, la suerte de sus hijos que no encuentran, los que están vivos, los que están desaparecidos, los que hablan siempre, los que no hablan nunca. Así, miran las madres fotos viejas, miran a sus hijos que aun viven sentados a la mesa, o miran el río, y en él buscan respuestas y sienten como sus cuerpos son mecidos por el mar en el que se sumergen los sueños de tantas generaciones interrumpidas. Las madres buscan abrazos en hijos buenos, en hijos malos, en hijos reales, en hijos fantasmas. Las madres siempre están reviviendo infancias, buscando que el tiempo no pase, que el recuerdo no cese y así todos podamos conciliar la historia y nuestro presente. Así la noche se inquieta, es tormenta, es lamento. El aire se tortura, la calma se termina, las madres salen, entran, las madres están defendiendo a sus hijos con garras y uñas, arañando tanto busto y cara dura, que pervierte y anula el nombre de sus hijos. Las madres buscan memoria y con ella buscan justicia, para el de sus entrañas. Cuanta tempestad hay en un rostro cuando un hijo sufre. Nadie sabe mejor que ellas lo que necesitan sus ángeles, lo que necesitan sus soles, sus flores, sus retoños, sus tesoros, su todo. Y más aún lloran y saben de todo esto las viejas madres de blancos pañuelos que en ronda salen a buscar saber el paradero de sus hijos. Y cubren sus voces el triste destino de su mismo centro, que fue parte de algo que más allá de haber tenido que suceder trastoca el pecho y el pensamiento de esas mujeres madres que aquí nos referimos.

Pero cuanto de nosotros hay en una madre, cuanto de sus hijos desaparecidos hay en las Madres de Plaza de Mayo. Porque es así que en sus ojos, en su boca, en cada gesto hay algo de nuestros ojos, de nuestras bocas y de nuestros gestos, porque nosotros somos partes de ella y ellas son partes de nosotros. En el caso de las madres de la plaza, en ellas hay además de sus hijos, 30.001 desaparecidos.

Las madres incomodan. Las madres nos resultan imprescindibles para dejar de confundir la abstinencia con la prudencia, la desmemoria con la reconciliación, la desmayada abulia con la paz.

¿Qué sería de nosotros sin las arrojadas acciones de estas madres de la más variada índole? No es aventurado pensar que, tal vez, sin esas presencias perturbadoras, incomodantes, inquietantes, hubiéramos hecho “del mirar para otro lado” nuestro gesto más repetitivo y del bostezo más profundo nuestra manera de comprometernos.

Escribió Susana Sontag: “Se nos ha enseñado a olvidar perfectamente. Y ésa es la base de nuestro optimismo”. Y basta con releer la historia humana, ver hacia los costados para advertir la inteligencia de tales palabras. Pero este concepto, que es tan desgraciadamente cierto, se desactiva por completo a propósito de las madres. Las madres pueden ser optimistas porque no olvidan y sobre todo, porque no nos dejan olvidar.

08 octubre 2008

41 Aniversario de la Muerte del Che



41 Aniversario de la Muerte del Che - HologramaBlanco

Así estamos hoy, en la boca del animal, mordiendo el polvo y la basura, sudando el precio de la miseria, la estúpida creencia del más apto, del más cualificado, mientras, después de 41 años todavía algunos están consternados, indignados, enojados, por aquella muerte previsible, en un mundo de contradicciones y absurdos por igual que trajo como resolución y sentencia el fusilamiento de un hombre de convicciones fuertes y justas (mas allá de sus métodos y formas).

Después de todo, aun hoy se siente el frío húmedo de la selva congelar los músculos y atrapar su nombre para siempre en el mito de su gesta. Y aún hoy, no ha cambiado nada, y casi todos buscan sin importar las razones alcanzar la nada de lo material que el mundo enseña a buscar y perseguir, mientras tanto, otro sienten vergüenza de mirar autos, restaurantes, hoteles de lujo, sofisticados televisores de alta definición, trajes de Armani, perfumes de Channel, relojes de oro y plata, alfombras de animales exóticos, o simplemente de tener para comer en el día y techo en la noche, en un mundo donde todos se mueren de hambre y sobreviven en la intemperie.

¿Cómo no avergonzarse al descorchar una botella de vino? ¿O al utilizar tú nombre en vano o con fines para nada santos? Sabés, aun hoy sigo sin comprender y con cada día que pasa aun comprendo menos, la razón de toda esta mentira en la que estamos inmersos. Es así que me pongo pálido al pensar el mundo, al pensar tu muerte, y de esta forma aun más recuerdo tus palabras y el ejemplo de tu lucha que fue siempre en pos del mas necesitado.

Así vivimos, en un mundo que no tiene nada, y que a la vez lo tiene todo, donde se siente malestar por estar abrigado, cubierto por mantas, por estufas, al resguardado de las inclemencia del clima, cuando vos y miles de millones de personas más padecieron y padecen el frío y el calor en los huesos, en el pecho, en el alma. Como puede ser que existan personas que no puedan satisfacer las necesidades básicas y nosotros (o yo) tengo todo lo que necesito, ¿Quién me da derecho a mi a sentirme bien cuando todos se sienten mal? ¿Podemos ser tan egoístas? Es así que puedo disfrutar del arte, de las comodidades y del placer, puedo disfrutar de todo mientras el mundo se cae a pedazos y la mayoría sufre, como sufriste vos en carne propia lo que es no tener nada, ser perseguido y asesinado.

Como escribió alguna vez Benedetti en su poesía de la que ahora me baso para armar estas palabras, “eres nuestra conciencia acribillada”, y si que lo eres. Las balas no fueron para ti solamente, fueron para todos los que peleaban por un mundo mejor, las balas no acallaron una voz enferma, sino que acallaron las voces de tantos hombres y mujeres que sufren a diario, las voces inocentes de tanto niño explotado, de tanta barbaridad y temeridad en el mundo. “Estás muerto, estás vivo, estás cayendo, estás nube, estás lluvia, estás estrella”, porque estas siempre mi comandante.

Es así que recuerdo el poema de Humberto Costantini que dice así:

“A lo mejor está debajo de la alfombra.
A lo mejor nos mira de adentro del ropero.
A lo mejor ese color habano es una seña.
A lo mejor ese pez colorado es un guerrillero.
Yo juro haberlo visto de gato en azoteas.
Y yo corriendo por los hilos del teléfono.
Señor,¿ha revisado bien adentro de su cama?
Oh, John,¿ qué es esa barba que asoma en tu chaleco?
Deberíamos filtrar todas las aguas de los ríos.
Lavar todas las caras de los negros.
Picar la Cordillera de los Andes.
Pone a South America en un termo.
Dicen que en Venezuela montaba una guitarra.
Que en Buenos Aires entraba en bandoneones y discépolos.
Que en Uruguay punteaba una milonga con el Diablo.
Y en Brasil vestido de caboclo bajaba a los terreiros.
Pero si ayer nomás saltó en Santo Domingo.
Si en Colombia era cumbia de los filibusteros.
Si lo vi esta mañana con su risa terrible soltándole los duendes al espejo.
A mi casi me mata la otra noche, se me subió con un millón de sátiros al sueño.
Ese lío en Bolivia es cosa suya.
Y esos ladridos en la noche no son perros.
Y esa sombra que pasa, ¿por qué pasa?
Y no me gustan nada esos berridos junto al pecho.
A lo mejor está en la pampa y es graznido.
A lo mejor está en la calle y es el viento.
A lo mejor es una fiebre que no cura.
A lo mejor es rebelión y está viniendo”.

Y a lo mejor es revolución y esta viniendo, porque el Che no deja nunca de venir de estar por aquí, mientras siga el hambre, la marginalidad, la opresión, la represión, la injusticia èl seguirá estando, con palabras, con cantos, con fotos, con guerras de guerrillas, él es ejemplo de la lucha, del compromiso, de la forma de dar entregando hasta el alma. Por eso es de aquí y de allá, sale con la luna y juega con el sol, busca en los ríos el agua que sacie la sed del pueblo humilde y a la tierra forja con trabajo el pan que debe ser del pueblo mismo, para su propio beneficio y el de nadie más.

El Che encabezó una columna guerrillera que operó en 1967 en Bolivia, donde durante cerca de nueve meses se enfrentó a tropas del Ejército boliviano, hasta que cayó herido en un combate en la Quebrada del Yuro.

El guerrillero fue capturado por las tropas bolivianas el 8 de octubre de 1967 y al día siguiente fue ejecutado en una escuela del poblado de La Higuera.

07-10-67 Ultima pagina del diario del Che.

"Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12.30 horas en que una vieja pastoreando sus chivas entró
en el cañon en que habíamos acampado y hubo que apresarla. La mujer no ha dado
ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe, que hace
tiempo que no va allí. Solo dió información sobre los caminos, de resultado del informe
de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra
de Jaguey y unas 2 de Pucará.
A las 17.30, Inti, Aniceto y Pablito fueron a casa de la vieja que tiene una hija postrada
y una medio enana; se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una
palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas.Salimos los
17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el
cañon donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papas, regados por
acequias del mismo arroyo. A las 2 paramos a descansar pues ya era inutil seguir avanzando.
El Chino se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche.
El Ejército dió una rara información sobre la presencia de 250 hombres de Serrano para
impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río
Acero y el Oro.
La noticia parece diversionista.
h-2.000 ms"

Esa fue la última página del libro de diario del Che, una página que se sigue escribiendo cada día que pasa por otras manos, otros cuerpos, otros hombres, pero siempre sobre la misma historia de lucha y persecución de los pueblos y de los hombres. Cada vez que alguien levanta la voz en contra de la autoridad miserable, cada vez que alguien levanta el puño frente a la injusticia que padecen los que menos tienen, cada vez que luchamos por una causa justa, como siempre digo, ahí esta el Che, Sandino, Zapata, ahí están todos los revolucionarios y los hombres de bien que luchan por la liberación de los pueblos y de los hombres, contra la explotación y opresión de los imperios, están esos hombres y mujeres que buscaron y buscan la igualdad, la justicia y el bienestar general. Luchadores violentos o no, cuyo único fin que persiguen es mejorar la calidad de vida de todas las personas que habitan esta "bendita" tierra.

Es así que estamos siempre, con noticias diversionistas que lo único que hacen es dividir opiniones, almas y revueltas, condicionar al hombre en la confusión permanente. Es así que estamos todos, víctimas de engaños cotidianos, de persecuciones constantes, de conspiraciones macabras que solo consiguen dividirnos un poco más para el bien de esos pocos que tienen todo. Pero aquí estamos algunos, esperando el momento de actuar, de seguir esa gesta que comenzó antes de su muerte y se hizo aun más grande después de su asesinato. Cuando Ernesto "El Che" Guevara muere en Bolivia, el 9 de octubre de 1967, su figura alcanza una definitiva estatura mítica, se convierte en símbolo de la lucha por un ideal, de la entrega de uno mismo por lo que uno cree y de la solidaridad plena.








03 octubre 2008

12 de Octubre/Día de la Caza

12 de Octubre/Día de la Caza - HologramaBlanco

¿A que vinieron? ¿Qué ganaron? ¿Cuánto perdió el mundo entero con esta empresa para nada santa? Cuando España se lanzo a la conquista de América no había demasiadas cosas nuevas o buenas que pudieran entregarle realmente a ese "nuevo mundo" al que iban. Solo trajeron a esta cara de la tierra, más muerte, más saqueo, más invasión, más colonización y menos justicia, igualdad, creencias y libertades. A todas las personas que los españoles encontraron en América no las reconocieron como iguales, sino como seres inferiores a los cuales había que adoctrinar, explotar o descartar. En las acciones españolas solo se pudo observar marginalidad, discriminación, opresión y represión. Jamás fueron (ni ocurre hoy en día como por ejemplo los Mapuches, los Aimara) reconocidos los nativos de esta región del planeta, como iguales, es mas, no son tratados como seres humanos.

El fin que persiguió la reina de España y todos los hombres que emprendieron esta campaña de conquista y aniquilación fue expropiar riquezas y tierras.

Pero, ¿Quién los hizo dueños de estas tierras encontradas? Si tenían dueño, los mismos aborígenes que ya la habitaban, la trabajan. Digo aborigenes y no indios como son mal llamados siempre, pues no son de la India como se creyó en un primer momento, sino de América. Pero volviendo a la pregunta, ¿Fue el Papa quien dio este poder y esta poseción de esas tierras al otro lado del Atlantico? La respuesta es que si, el Papa Alejandro VI le entrego esos territorios descubiertos por Colón a la reina de España. ¿Que autoridad tenía el Papa para otorgarle poder a un ser humano sobre otro, con el solo pretexto de llevar la “palabra de Dios” a nuevos regiones? La respuesta es sencilla, ningún poder tiene. La verdad y como pasa siempre, es imposible creer en tanta estupidez humana, es imposible creer que aun hoy estos hechos no sean condenados, enjuiciados y modificados en los libros de historia como debería ser.

Para 1942 España ya había expulsado a los judíos y derrotados a los moros, sus problemas de heterogeneidad interna habían sido solucionados de una manera drástica. En presencia de esta situación vislumbro en el plan de Colón una posible solución a sus problemas. Pero ¿Quién era Colón? Un hombre sin patria, casi un paria, que fue usado por la corona española para alcanzar sus miserables propósitos, así, este hombrecillo “descubrió” un continente carente de sentido y significado, salvo por los animales, las plantas, las riquezas y el paisajes. ¿Y los hombres y mujeres? Parte del decorado Américano. Por eso, la heterogeneidad encontrada en esas fértiles tierras fue interpretada en función de los valores de los recién llegados, por lo tanto, todo aquello que no fuera como era en España o si se quiere, en el "viejo continente", no tenía sentido ni existencia, por lo tanto los que hablaban en una lengua distinta ni siquiera hablaban, solo emitian sonidos inentendibles, casi como los de los animales; quienes adoraban a otros dioses no los tenían, el único Dios permitido era el de los Catolicos, como el de la Reina, por lo tanto, no eran creyentes, ni siquiera eran considerados como politeistas; por último quienes amaban de diferente manera a ellos, no eran capaces de amar, eran seres incensibles. Cuanta enfermedad, cuanta ignorancia, cuanta sed de poder, riqueza y violencia.

Entonces, ¿Qué hicieron todas esas personas que llegaron a América? Apenas llegaron a estas tierras, y con la exaltación que otorga la codicia, por ejemplo, Colón se dio cuenta que esclavizando y vendiendo a todos los habitantes de La Española (sus nuevos dominios) y explotando el palo brasil de la isla, “conseguiría unos 40 millones de maravedíes”. Gonzalo Fernández de Oviedo nos cuenta con naturalidad que había en la Isla La Española en 1492 (hoy Haití y República Dominicana)” un millón de indios e indias de todas las edades (...) no se cree que haya al presente, en este año 1548, quinientas personas (...) que sean naturales”.

El diario de viaje de Colón tiene numerosas referencias a la obsesiva necesidad de encontrar oro. Los hallazgos de piezas ornamentales y rituales de los nativos constituyeron la primera fase del saqueo. En las islas de Cuba, española y Puerto Rico en sólo dos o tres años se despojó a los nativos de todo el oro producido en casi un milenio.

“En menos de una década, los españoles exploraron casi todas las islas del Caribe, especialmente Cuba, Jamaica, Puerto Rico y La Española. En 1513, Balboa avistó el Pacífico. Durante la década de 1520-30, se inició la conquista México y Centroamérica. Y en la próxima, la de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile”.

Los primeros relatos difundían las condiciones para la captura de riquezas: “... por las faldas de esta cordillera se han hallado grandes mineros de plata y oro... y en todo el reino del Perú; y si hubiera quien lo sacase, hay oro y plata que sacar para siempre jamás; porque en las sierras y en los llanos y en los ríos, y en todas parte que caven y busquen, hallarán plata y oro”.

Entre 1503 y 1660 salieron desde tierras americanas hacia España, según constancias documentadas en Sevilla y Madrid, alrededor de 200 toneladas de oro y 17 mil toneladas de plata. Considerando una relación de once a uno entre esos dos metales, se llega a las dos mil toneladas de oro. “Según las estadísticas más autorizadas, la producción de oro y plata indianos, entre 1503 y 1560 ha sido estimada por Soetbeer en 173 millones de ducados; por Lexis en 150 millones y por Haring en 101 millones”. Otras estimaciones mensuran en unas 90 mil toneladas de plata las extraídas de las entrañas americanas en el lapso comprendido entre 1500 y 1800 y su valuación se elevaría a unos 120 mil millones de dólares actuales. Entre 1531 y 1660 se extrajeron de las colonias de España 16.886.815 kilogramos de plata y 181.333 kilogramos de oro.

Nadie tomo en cuenta las maravillas naturales y humanas que existían en este nuevo mundo, en su increíble carrera para justificar la matanza colectiva, los animales y el territorio de América fueron menospreciadas. Y no fue solo en esa época este desprecio hacia América, Voltaire dirá, por ejemplo, que en la selva amazónica existen cerdos con el ombligo en la espalda y leones calvos y cobardes. Así Buffon, Kant y Hegel "concibieron a América como el territorio de la inmadurez, de la fatalidad geográfica y la pura marginalidad irredimible. Territorio en el que hasta los pájaros cantan mal, porque no lo hacen como la alondra". También Montesquieu, Bacon, De Maistre y Hume se negaron a reconocer como semejantes a los hombres degradados del Nuevo Mundo.

Sustentados, además, en ciertas afirmaciones teológicas de que los indios eran amentes, como los calificara el Papa Pablo III en 1537, “faltos de razón como para considerarlos integralmente humanos -según Alcira Argumedo- el patrón señorial reproducirá a lo largo de los siglos una contundente distancia con las capas sociales oprimidas. En este marco, la deshumanización y el exterminio no podían considerarse como una afrenta a Dios. Por el contrario, muchas veces se hacían necesarios para honrar su nombre y otras para alcanzar la civilización”. Para Ginés de Sepúlveda (1547), los “bárbaros del Nuevo Mundo” estaban más cerca del mono que del hombre, y eran por lo tanto “siervos por naturaleza”. Someterlos para civilizarlos era hacerles un bien, pero la mayor justificación de la esclavitud se cifraba en la necesidad de enseñarles el Evangelio -obligación que pesaba sobre el encomendero- y que venía a justificar el despojo y la explotación despiadada.

La cultura y el arte, se consumieron en esta hoguera del “descubrimiento”. Millones de indígenas murieron asesinados por los Europeos y muchos cayeron víctimas de diferentes enfermedades que trayeron y propagaron los españoles, enfermedades como la viruela, el sarampión, la gripe, que hicieron fácil presa en cuerpos desnutridos por la mala alimentación, producto del abandono forzado de sus cultivos tradicionales y el trabajo esclavo a que fueron sometidos los pueblos originarios de estas tierras. .

El “jueves santo” de 1519, Hernán Cortés, ponía pie en tierra firme, al norte de la hoy llamada ciudad de Veracruz. Proyectando primero sus viejos mitos, creyeron los mexicas que Quetzacóatl y los otros teteo (dioses) habían regresado. Pero, al irlos conociendo más de cerca, al ver su reacción ante los objetos de oro que envió Motecuhzoma, al tener noticias sobre la matanza de Cholula efectuada por los españoles el 14 de octubre de 1519 y al contemplarlos por fin frente a frente en Tenochtitlan, una de las ciudades más bellas del mundo, que los conquistadores intentaban tomar con el estruendo de las armas, los mexicas ya no creían en el porvenir de sus cosechas y que Quetzacóatl y los dioses hubieran regresado, por el contrario a los españoles se les llamaba popolocas (bárbaros).

En los escritos de los informantes indígenas de Sahagún, preservado en el Códice Florentino, narran que cuando Motecuhzoma envió objetos de oro para satisfacer a los europeos: "Les dieron a los españoles banderas de oro, banderas de pluma de quetzal, y collares de oro. Y cuando les hubieran dado esto, se les puso risueña la cara, se alegraron mucho (los españoles), estaban deleitándose. Como si fueran monos levantaban el oro, como que se sentaban en ademán de gusto, como que se les renovaba y se les iluminaba el corazón. Como que cierto es que eso anhelan con gran sed. Se les ensancha el cuerpo, tienen hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansían el oro".

La intención manifiesta de dejar atrás los viejos dolores de la historia -que han sido sepultados con el propósito de no dejar ni siquiera vestigios- sabiendo que sólo el olvido “rubrica la muerte”, sólo fue eso: un intento. La verdad tarde o temprano sale a la luz, por más que nadie quiera recordar, saber o reconocer, por más que oscurezcan la historia hasta que no se alcanza a ver nada, o por más que todos miremos hacia otro lado, creyendo no ver lo que esta pasando frente a nuestras narices, la verdad se hace conocer. Porque es imposible no oír el dolor de las víctimas, en tantos lugares y en tantas épocas, horrores cometidos en esta "tierra de adversidades" en las que nos encontramos siempre.

En 1542 el misionero franciscano Toribio de Benavente, Motolinia, advertía sobre los españoles: “...se hacen servir y temer como si fuesen señores absolutos y naturales, y nunca están contentos; a doquiera que están todo lo enconan y corrompen, hediondos como carne dañada y no se aplican a hacer nada sino mandar; son zánganos que comen miel que labran las pobres abejas, que son los indios”.

En los primeros 50 años de la Conquista la población indígena de las zonas dominadas quedó reducida a un 25%. La Escuela Berkeley sostiene que los 25.200.000 que había en México Central en 1519 se redujeron a 1.075.000 en 1605, lo que representaba apenas el 4,25% del total inicial. Según Rowe, los 6 millones de habitantes que tenía Perú en 1532 descendieron a 1.090.000 en 1628. Otro cálculo indica que los aztecas, mayas e incas sumaban en conjunto entre 70 y 90 millones al producirse la Conquista, de los que en un siglo y medio después quedaban sólo 3.500.000, o sea apenas el 5% de la cifra más baja. Hernán Cortés y Francisco Pizarro son los nombres mayores del exterminio. Verdaderos cruzados contra la condición humana. Semejante genocidio causó la completa desaparición de cientos de grupos étnicos, y también de un incalculable caudal de conocimientos. En total se calcula que la conquista de América se cobro la vida en los primeros años y en todos los años que se sucedieron después, entre 50.000.000 y 80.000.000 de hombres y mujeres de todas las edades, si, de todas, incluyendo niños y ancianos.

Lamentablemente la historia se cuenta con la voz de los vencedores, pero si uno lee la historia de los vencidos, de los de abajo, uno se da cuenta que la verdad es diametralmente opuesta a la difundida. El arribo de los europeos a tierras americanas fue una gesta sangrienta. Más que celebrar el día de la raza, habría que conmemorar el día de la caza. Como dice un proverbio mapuche: “Nadie es dueño de la tierra, la recibe en préstamo cuando nace y la debe devolver a la naturaleza más próspera y fértil cuando se va”. Pero ellos arrasaron con todo sin miramiento alguno.

Por todo esto, celebrar ese fatídico 12 de octubre es para mí una perversión. Germán Arciniegas en 1937 escribió que “los españoles no descubrieron América, porque no es posible considerar como descubridores a quienes obligaron a callar el misterio a velar el encanto del hombre de América. En realidad dice Arciniegas, aquel fue el tiempo de los conquistadores, de los asesinos, de los antidescubridores, que ya en su misma tierra se afanaban en suprimir los escandalosos restos de la cultura árabe, quemando bibliotecas enteras (...) Descubrir y conquistar son dos posiciones opuestas. Descubrir es una función sutil, desinteresada, espiritual. Conquistar es una función grosera, material”. No podemos -entonces- celebrar lo que conlleva algunas exigencias, un certificado de olvidos, una firme garantía de amnesia, como si nunca nos hubieramos dado cuenta de lo que sucedio, negando continuamente el pasado, creeyendo que nunca estuvimos aquí, viviendo como si el mundo, las calles y nosotros hubiéramos sido creados esta misma mañana, por un Dios algo distraído que nos dejó residuos de una memoria que no nos pertenece.

Los tiempos no cambian, atrás quedo Colón, Cortes, Pizarro, que robaron para la corona española sin perdón ni misericordia, pero en estos siglos que pasaron, se fueron sucediendo otros ladrones y asesinos que trabajaron para la corona (ya no española) que nos condenaron a vivir en esta realidad de miseria y decadencia

Todavía existen naciones imperialistas que invaden y destruyen pueblos y culturas enteras sin juicio ni castigo. Todavía hay pueblos indígenas que son marginados y oprimidos (como los Mapuches o los Aimara) que piden reivindicación.

LA CONQUISTA SIGUE ADELANTE, PRESTEMOS ATENCIÓN Y EXIJAMOS QUE DEJEN DE ROBAR Y ASESINAR A NUESTROS PUEBLOS.


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"El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

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