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03 abril 2009

Alfonsin



Alfonsín - HologramaBlanco

Y ahí se va, Alfonsín y parte de nuestro pasado más reciente. La muerte no escribe la Historia, es solo un hecho más en la sucesión de hechos que realizamos. La muerte, por sí sola, ni siquiera escribe la biografía de un ex presidente, aunque de alguna manera es el principio del final para todo aquel que quiera escribirla. ¿Quién podría tener la arrogancia de hacer un balance completo hoy, ya mismo, de lo que fue Alfonsín? Absolutamente nadie, pero hay cosas que si podemos rescatar a favor o en contra de un personaje como este, que en la foto camina, en lo que para mí es su acto más relevante, de espaldas al pueblo, junto a un enemigo común, arreglando miserias y mediocridades, como salida a ninguna parte, lejos de todos, pensando "¿quizás?", que ha fracasado rotundamente en todos sus proyectos.

Pensar en Alfonsín como el padre de la Democracia es faltarle el respeto a todos los desaparecidos, a todos los exiliados, al resto de los cuadros políticos que lucharon durante el proceso por instaurar nuevamente en la Argentina la democracia que se perdió en el golpe del 76´. Y sobre todo es faltarle el respeto al resto de políticos que se presentaron a elecciones aquel año para defender la democracia arrancada de cuajo. Haciendo un recuento de los sucesos, y para ser sinceros, Alfonsín no era favorito ni representativo en esas elecciones, gano la interna de su partido (mejor dicho, no la gano pues era el único candidato) porque De la Rua, como es su costumbre, se bajo de la contienda al ver que no iba a ganar y rajo como rata (esta vez sin helicóptero) de las elecciones para dejarle servido el triunfo, mejor dicho, la candidatura. Luego hay que hablar del PJ, al que le gano porque el peronismo eligió mal a su representante Luder y porque Luder se equivoco feo a la hora de encarar la campaña política, rematando todo esto con un un acto para nada inteligente, que mostro la estupidez con que se realizo toda la elección, al dejar que Herminio Iglesias quemará un cajón del radicalismo en plena 9 de Julio en momentos donde cualquier acto de violencia era tomado negativamente por el Pueblo, terminando así de volcar definitivamente a los indecisos para el lado Radical. Hay que pensar también que el Partido Justicialista venía de una división profunda y sangrienta que se desato entre el ultraconervadurismo de Lopez Rega y el progresismo de Montoneros, para terminar de sufrir bajas importantes y definitivas con las terribles persecuciones y asesinatos que le propino la dictadura durante los 6 años que duro el proceso. Poco quedo del aparato, del tesón y de los cuadros representativos del movimiento peronista. La izquierda como siempre hizo agua, intentando recuperarse todavía del proceso, no tenía fuerza suficiente para presentarse correctamente a elecciones, lo que imposibilitaba cualquier victoria, además estaba muy cerca la propaganda militar lavando los cerebros de la ciudadanía con consignas anti izquierda lo que le resto toda posibilidad y se sabe que en este país la izquierda nunca fue fuerte, o no lo es desde la irrupción en escena de Perón. Dicho esto, pensar en Alfonsín como él ser más relevante de la democracia me parece como menos desacertado, apenas si fue un hombre que ocupo un lugar importante en el panorama político argentino, solo eso, ni más, ni menos que otros presidentes.

A esto hay que agregarle algunas cuestiones claves de su gobierno y de su entorno, sobre todo de esto último. El hombre fuerte de Alfonsín fue y será siempre el “Coti” Nosiglia, un personaje de lo más espeluznante si los hay. Todo aquel que participó en política dentro de la Universidad de Buenos Aires sabe muy bien quien es el “Coti” y que es Franja Morada dentro de la Universidad, de que forma manejan fondos, enrolan militantes, persiguen estudiantes, desinforman, estropean la educación, transan, venden, traicionan, etc. El “Coti” no cree en los derechos humanos, ni en la democracia, ni en la equidad, ni en la igualdad, ni en la educación, este señor que ocupo el Ministerio del Interior de Alfonsín, que fue justamente su mano derecha, es alguien detestable, razón por la cual dudo de los principios y valores que Alfonsín tuvo realmente si todos los días se sentaba a comer con este personaje. Si esto no alcanza hay que ver como Alfonsín se manejo dentro de la Unión Cívica Radical, partido del que fue dueño y señor durante estos últimos 30 años, dentro del partido no se respiro nunca un aire de libertad pleno, pues, por ejemplo, personas como Terragno fueron siempre dejadas de lado por ser criticos de su conducción. Pensar que la Unión Cívica Radical supo tener 3.000.000 de afiliados al partidos y desde que Alfonsín tomo las riendas del partido lo termino aniquilando, y ese no es un dato menor, pues, no fue De la Rua quien termino con el radicalismo, fue justamente Alfonsín con sus malas decisiones, apoyando personas que no se pueden apoyar, defendiendo lo indefendible, siendo timorato, observando la realidad de una maera errada y por andar siempre por lo bajo de manera diferente al que proclamaba sobre los estrados y escenarios, lo que hizo que hoy por hoy el partido casi ni exista.

Un párrafo aparte merece el Pacto con los Militares y el Pacto de Olivos. Hay dos fuerzas que son las que concentran todo el horror y todo el error en la argentina a lo largo de su historia, uno es Videla y las Fuerzas Militares y otro es Menem con su neoliberalismo criminal, con esas dos fuerzas se sentó a hablar Alfonsín. No se puede arreglar con el Diablo, no se puede, no hay razón de ser, salvo estupidez humana o convivencia con el mismo. Como no creo que en política haya personas estúpidas, me quedo con la segunda opción. Pensar que un momento clave de la campaña electoral del 83´ el denunció un pacto entre la cúpula de las fuerzas armadas y la dirigencia sindical para no juzgar los crímenes cometidos por estos: “… La pericia de los dirigentes de la campaña de la UCR quedará de manifiesto con la denuncia del denominado "Pacto militar-sindical", un supuesto acuerdo entre representantes de los sindicatos (léase el centro neurálgico del partido peronista en ese momento) y los militares en vías de abandonar la casa de gobierno. A través de la denuncia de ese arreglo político —que de acuerdo a las encuestas fue considerado por el grueso de los electores como algo real y negativo para el destino del país— Alfonsín logró identificar a su principal oponente con el pasado inmediato, con el conflictivo periodo 1974-1976, y con la dictadura. Esa jugada política fue efectuada —según un análisis realizado por Oscar Landi— en un momento en que los expertos coincidían en que la tasa de los intencionados de voto por la UCR se había estabilizado en tanto crecía la del peronismo", escribe Heriberto Muraro. Alfonsín fue uno de los ideólogos de la denuncia durante la campaña que finalmente lo llevaría a la presidencia de la Nación, pero si bien el pacto existió, Alfonsín nunca dijo, ni recordo como él mismo fue negociando con todos a lo largo de su gobierno, porque negoció con militares y con sindicalistas, demostrando a la larga que seguramente por razones tácticas había omitido en aquella vocería nombrar a la tercera “pata” del pacto, la “pata” política, es decir, su arreglo con los militares.

Sobre el Juicio a la Junta, nunca inició el camino de autocrítica. Más bien comenzó con un dame y te doy que como siempre conduce a que ganen los que no deben ganar y a que pierda como siempre toda la sociedad. Nunca propugnaron la comisión bicameral para investigar los crímenes militares, como debería haber sido, sino que cargó esa responsabilidad en una “comisión de notables” elegidos a dedo. Algunos de los cuales habían sido colaboracionistas de los dictadores o, por lo menos, sonrientes concurrentes a audiencias de los verdugos. Se hizo entonces el juicio a los comandantes, pero limitado a eso, a los responsables pero no a los centenares de ejecutores. Luego, el levantamiento de carapintadas y el presidente que va hasta el cuartel para “parlamentar” con los que volvían a levantarse con sus armas contra el poder elegido por el pueblo. En vez de resistir con el pueblo, no, fue a transar. De ahí salieron las humillantes palabras: “La casa está en orden”, “Felices Pascuas”. Y de inmediato las leyes que avergonzarán para siempre al Congreso Nacional, de obediencia debida y punto final. Libertad incondicional para todos los uniformados de la picana eléctrica y la desaparición. La democracia así se había puesto nuevamente de rodillas contra sus enemigos de siempre. Eso es imperdonable y no habla bien del padre de la democracia. Otra cosa para criticar es el hecho de que su gobierno mantuviera en la cárcel hasta cumplir con sus condenas a los presos políticos que habían sido condenados por los jueces de la dictadura. El otro acto fue la brutal represión ordenada por el gobierno radical contra los invasores de La Tablada, contradiciendo los valores y principios que estableció en aquella triste Semana Santa donde establecio otra forma de lucha contra los que irrumpen con la violencia sobre el escenario político. En vez de seguir el consejo del jefe de policía de aquel entonces, de sitiar el cuartel y rendirlos por hambre, envió nada menos que al peor represor que había actuado en Mar del Plata, autor de la trágica Noche de las Corbatas, que llevó a la desaparición de todos los abogados de derechos humanos de esa ciudad. La masacre fue evidente: murieron soldados que se hallaban en el cuartel, guerrilleros y hasta se dieron el lujo los militares de haber hecho “desaparecer” a unos cuantos de los jóvenes invasores. La comisión de derechos humanos de la OEA criticaría después abiertamente al gobierno de Alfonsín por ese ataque y por haber sido los acusados mal juzgados, sin los resguardos pertinentes.

El pacto de Olivos ya merece una entrada aparte, sus consecuencias, peores aún que el pacto con los militares, dejo a la argentina sumida en el hambre, la marginalidad, la falta de respuestas, de representantes, con la imposibilidad de salir del circulo vicioso en el que habíamos caído. Este punto no puede dejarse aparte.

Un poeta argentino, Joaquín Giannuzzi, escribió una vez: "Qué especie de triunfo hay en una caída superior, no lo sabemos", pero seguro que lo hay, por razones que se nos escapan. Raúl Ricardo Alfonsín, el primer presidente argentino después de la dictadura militar, parece haberse reencontrado con el triunfo político, porque ante su deceso el 31 de marzo su figura, su accionar político y hasta los errores que más se le reprocharon durante su gestión y después de ella obtuvieron una mirada benevolente, generosa, comprensiva, como nunca había logrado en vida.

Alfonsín dejó precipitadamente el poder en medio de un caos económico y social, en 1989, con una inflación que rozaba 200 por ciento mensual, una profundización sin límites de la pobreza y después de haber hecho concesiones ostensibles a los militares. El respeto súbito por quien acaba de morir desplaza el recuerdo de sus acciones más cuestionadas. Para la izquierda y varias organizaciones de derechos humanos, hizo aprobar leyes que impidieron avanzar en el juicio por violaciones a los derechos humanos. Para sectores empresariales que se encargaron de doblegar la voluntad inicial de Alfonsín de crear un estado que interviniera activamente en la economía en pos de más equilibrio en la distribución, jamás tuvo capacidad de gestión y llevó al país al desorden y al desaliento. Para los sindicalistas ligados estrechamente al peronismo, aumentó la pobreza y la desigualdad.

Argentina tendrá que ver qué hace con el legado que dejó Alfonsín, como quiera que sea interpretado. Un hombre son sus actos, pero sobre todo, las consecuencias de sus actos.

El impacto de una muerte sólo puede dictar algunos apuntes en borrador, sabiendo que de hoy en más cada uno de los argentinos tendrá su propio Alfonsín y que cada uno de ellos podrá cambiar una y otra vez.

Ahí se va, con foto, con amigos y enemigos, deja para siempre su patria y su poder, se va, sin que sepamos realmente, si en algún momento mirará atrás y verá las consecuencias que dejo en el Pueblo su poder y gobierno.

20 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

España ha tenido algunos hombres así, en todas sus transiciones (que han sido muchas, no sólo la última). A pesar de todos sus claroscuros, son hombres cuyo balance final es precisamente esa: la transición entre un régimen y otro. Alfonsín, sólo por eso, merece un hueco en la historia.

Nacho Carreras dijo...

Hola Edgardo,
No conocía el blog, ha sido gracias a tu amable visita y comentario, lo que veo me gusta buenos contenidos, compromiso…
Encantado de “conocerte”. Volveré por aquí.
Saludos.

IndeLeble dijo...

Buen análisis político Edgardo , pero disiento con respecto al Doctor Alfonsin , para mí es el único presidente que no me aveguenza y siento lo mismo que aquel día que lo ví en un discurso pre-electoral en la cancha de Estudiantes de lA pLATA...
Un recuerdo perdurable y mi admiración por una gran hombre , de esos honestos que ya no quedan...Me gusto que el pueblo se movilizara para despedirlo con orgullo .
Un abrazo amigo !!

Tareixa dijo...

Parece ser que le pueblo le ha hecho un sentido homenaje en su despedida, y el pueblo no suele equivocarse....casi nunca.

momo dijo...

Hola amigo , esta mediodia en las noticias pasaron el último adios de ALfonsín , y volví a acordarme de vos, me dije , que pensará Edgardo? por eso esoy aquí.
pero ahora me voy porque he visto la anterior entrada, y veo que es larrga , así que me preparo un te , y la leo con calma.
Un abrazo
grande

Roxanne dijo...

Dos comentarios a este post me llamaron la atención: el de IndeLeble y el de Tarexia...

Espero que no tomen a mal este comentario, sólo que me resulta un poco chocante la facilidad con que ultimamente se utiliza la palabra "pueblo"... El pueblo lo conformamos todos sus ciudadanos, y la verdad que como integrante de ese pueblo no me sentí movida a movilizarme a despedir con orgullo al Dr. Alfonsín... Es cierto, una parte significativa del pueblo sí lo hizo, pero esa parte no creo que esté muy cerca de ser la totalidad del mismo...

Con respecto a que el pueblo casi nunca se equivoca, no nos olvidemos que gran parte de este pueblo es el del "algo habrán hecho" y del "vos no te metás"...

Roxanne

caselo dijo...

Hermano querido, me aterra el despliegue que le dieron los medios internacionales a la muerte de Alfonsín. Quizás el haber sido el primer Presidente después de la dictadura le impone esa aureola de demócrta que, estoy de acuerdo contigo, no tendría por qué llevar.
Y ojalá no sucesa lo mismo con Menem, ese sí que fue un monigote que tranzó con los asesinos y trató de limpiar el oscuro pasado que seguirá siendo presente.

Mi admiración para ti es mayor cada día Edgardo, te lo digo de corazón

Un fuerte abrazo

Carlos Eduardo

cheguevara dijo...

*la casa está en orden felices pascuas*, resumen de Alfonsín.
el juicio a la juntas tb.
paradojas.
mientras la carroña humana hace mierda el cadaver y entre los despojos tratan de captar votos con olor a muerte.
que mierda mi Dios*
vos siempre con la justa
gracias por pasar, un abrazo revolucionario
CHE

María Marta Bruno dijo...

Edgardo... ¡Gracias! No te das una idea de cómo tu post es UNA BOCANADA DE AIRE PURO, en medio de tanta estupidez mediática.

Yo creo -decime si me equivoco- que todas estas loas a Alfonsín y la bestialidad de llamarlo "padre de la democracia", están directamente relacionados con ESTE momento político, con intentar oponer una imagen purificada (no pura)al gobierno actual, en plena campaña electoral.

No dudo de que se está haciendo uso político de la muerte de un hombre que tuvo a su cargo una difícil transición y que dejó mucho que desear en su desempeño.

Recuerdo estar en la Plaza de Mayo en las Pascuas de 1987, convencidos todos de que había que darles una lección a los milicos insurrectos... Con la alegría de creer que nosotros, el pueblo, la gente común, teníamos la fuerza de oponernos a ellos... y la tristeza infinita al escuchar ese lapidario "la casa está en orden, felices pascuas". Yo personalmente sentí que fue ese momento y no otro, ese día, ese momento, en el que perdimos la batalla.

Y por supuesto, siempre es bueno recordar que la democracia ni siquiera la recuperamos los civiles a fuerza de oposición... Aunque nos duela, la democracia se les cayó a los militares de la mano, después de la rendición en Malvinas. Si hubiesen ganado la guerra, todavía los tendríamos en la Rosada.

Ahora, todos comen de la carne de Alfonsín: su hijo que será candidato a algo, sus viejos colaboradores que recuperaron cámara y protagonismo, los medios de comunicación monopólicos, que hacen campaña contra el gobierno al destacar las supuestas bondades del opositor muerto, la oposición misma, que está desarmada intentando pegotearse para ver si suman dos votos. Todos se nutren de la muerte de un ex presidente a quien todos supieron esquilmar, y ahora, de repente, todos parecen admirar.

Un enorme abrazo, amigo, me gustaría tomar unos mates con vos alguna vez... ¿podremos?

ade dijo...

- Alfonsin fue el presidente de la transición. Franja Morada una verguenza, se apropio de la educacion. Lo qe pasó con la muerte de Alfonsin es que a muchos argentinos la muerte les sienta bien y todos quisieron quedarse con el muerto. Nadie piensa en la vida, en un pais donde la educacion, el trabajo, la salud no sean un milagro , si un derecho a los que cada ciudadano debe tener acceso. Un beso. Ade

Edgardo dijo...

Pedro:

Seguramente España ha tenido algunos hombres así, debido a la gran cantidad de transiciones que han tenido que afrontar y por lo tanto, sos testigo de esos señores tan tristes e desechables. Se que las transiciones son difíciles porque se deja atrás un cierto orden, para encarar otro, y ese trayecto es difícil de recorrer, pero eso no exime de responsabilidad a los que la afrontan, ni debemos perdonar sus errores por ser las personas que ocupan en ese momento la guía de la sociedad. Alfonsín pudo haber estado en una transición pero se equivoco, sus errores no son perdonables. El pacto con los militares debilito a la democracia y no la fortaleció como suelen hacernos creer, desde ese momento la derrota que había sufrido el Ejercito con la votación del 82, derrota que no gano el pueblo o los políticos, sino que son el resultado de los horrores de las Fuerzas Armadas, no sirvió de nada. Los militares impusieron y el gobierno tembló de miedo nuevamente y se entrego a sus caprichos y exigencias. Si tenemos en claro que mientras no haya justicia, no puede haber igualdad, paz y seguridad, Alfonsín pactando con el Diablo no trajo nada bueno al país, los responsables quedaron libres, la sensación de injusticia se hizo presente para quedarse.

Este hombre tiene más oscuros que claros y si bien quedarán en la historia como el que se hizo cargo de la transición no debe significar demasiado, los resultados de esa transición han sido catastróficos, tanto, como el orden que quiso cambiarse.

Todos merecen un lugar en la historia, buenos y malos, eso no es significativo y eso no es algo que niegue. Hitler tiene un lugar en la historia, como también lo tiene que tener Alfonsín. Ser presidente, dictador, gobernante de un pueblo no es algo que pueda minimizarse. Alfonsín será otro ser más que tuvo la oportunidad de hacer diferente las cosas y no lo hizo.

Un abrazo grande.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Nacho:

Gracias por venirte hasta aquí, leer, pensar y dejarme un mensaje. Para mí es un placer que puedas conocer este rincón que con tanto horror, compromiso, esperanza construyo.

Espero vuelvas y el que el que esta encantado de conocerte soy yo.

Un saludo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Indeleble:

Gracias por volver siempre a esta tu casa. No hay problema con que dicientes, yo no soy el dueño de la verdad, ni mucho menos, me parece más que bien conocer tu opinión sobre este tema. Si me extraña que no estes de acuerdo conmigo habiendo tanto hechos que hacen fuerte mi visión negativa de este señor y no al revés. La verdad es verdad, por más que existan atenuantes, no los hay en este tipo de problemas o sucesos. El pacto con los militares que dejan libre a genocidas, no es algo que pueda perdonarse, ni que este bien realizado de ninguna manera, solo trajo más impunidad a un país que no se caracteriza justamente por la justicia, entonces, no entiendo de que cambio me hablan que trajo, o que es lo bueno que hizo este señor que ampara la injusticia. Que su mano derecha sea el Coti, persona a la que conozco y a la que he visto maltratar alumno y entregarlos sin ningún pudor, tampoco es algo positivo, Alfonsín lo sabía y no hacía nada, por lo tanto, no hay nada rescatable en este señor. Siempre se jacto de la unidad y el rompió al Radicalismo, al enfrentarse a Balbín y nunca apoyo la unión entre peronistas y radicales, unión que hubiera hecho fuerte realmente a la democracia y al país. Que luego hiciera un pacto con Menem, un pacto que le dio la posibilidad de ser nuestro presidente por largos años más, no tiene perdón de Dios, ese Pacto dejo un reguero de muertos, de hambre, de falta de producción, el dejo a Menem y le abrió la puerta a De la Rua, algo que no tiene perdón de Dios. No encuentro que existan cosas buenas en este señor, porque las cosas malas que hizo oscurecen todo lo demás, es grave lo que hizo.

El Pueblo del que hablas, es realmente una partecita del Pueblo, fueron 60.000 personas, no 1.000.000 como con otros presidentes o primeras damas. No hubo demostración en otro lugar que no sea la Capital Federal, y los sectores que apoyaron este entierro fueron más bien de clase media y alta. Eso es tan solo una parte del pueblo, por lo tanto esta mal generalizar.

Otra cosa mas que muestra lo que era Alfonsín, fue reconocer la deuda externa que contrajeron los militares. Deuda que fue un negociado entre la dictadura y las empresas multinacionales, fueron deudas solo para su beneficio y no la del país y que en definitiva fueron contraídas por un gobierno que no fue elegido por el Pueblo, por lo tanto, no tenía poder de representación.

Esta bien que lo quieras, no encuentro que cosas buenas puede tener un hombre que defiende o protege este tipo de sucesos, pero es tú percepción y tú manera de ver las cosas.

Un abrazo fraterno y cariñoso.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Tereixa:

Como le dije a Indeleble, y Roxanne aclara muy bien, no fue todo el Pueblo, más bien fue una parte de ese Pueblo, y no tan demostrativa como los medios quieren presenta. Hay que pensar también que todos están sacando un rédito con esta muerte, los medios vendiendo revistas, horas televisivas y radiales, los políticos, prensa para tratar de conseguir algún voto en las próximas elecciones, los famosos para que la sociedad los continúe viendo y la sociedad intentando estar algo en paz buscando perdonar, buscando héroes donde no los hay. No todo lo que brilla es oro, por lo tanto, no hay que creer entonces que este señor es alguien muy especial, ni que todo el Pueblo lo respeta y reconozca como dicen que es.

Por lo tanto a no pensar otra cosa. Sobre que el Pueblo difícilmente se equivoca, creo que estas equivocado, es difícil determinar lo que es Pueblo, y si el Pueblo logra ganar elecciones o cambiar procesos realmente.

Un saludo.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Momo:


Y mil veces más te doy las gracias por querer saber lo que pienso sobre algún tema, que vengas hasta acá a levantar mi opinión de algún acontecimiento, de alguna idea, de alguna realidad de esta “bendita” tierra. Todo eso que haces me llena de satisfacción y me obligan a redoblar la apuesta todo el tiempo. Espero siempre estar a la altura de las circunstancias, que los análisis o las palabras que vuelco acá sirvan para algo. Por lo pronto intento hacerlo de la mejor manera y creo que en vos sirve algo de todo lo que digo.

Sobre la entrada anterior, si era larga, pero era necesario que sea larga. Gracias por tomarte el trabajo de leerla, de ver que pasó, de tratar de enterarte la triste noche que debimos pasar por esta región hace 33 años.

Ya deje una respuesta al comentario que me dejaste en la otra entrada. Se que me tardo en responder, pero sabes que siempre lo hago.

Quiero mandarte un beso grande.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Roxanne:


Estoy totalmente de acuerdo con vos, los dos comentarios llaman la atención, pero, si nos ponemos a pensar bien, no son extraños, o descabellados, todo hace pensar que sea así, es producto de muchos errores, de la falta de conocimiento real de las cosas y conceptos y sobre todo culpa de los medios que todo el tiempo desinforman y confunden.

Estoy seguro que no van a tomar a mal tu comentario, ni mis respuestas, como nosotros no tomamos a mal sus comentarios, ni su opinión, pese a que nosotros y ellos discrepemos en la forma de analizar la realidad. Mientras no nos faltemos el respeto, y sabiendo lo que yo pienso por ellos, o sobre todo, por Indeleble, sabemos que no lo van a tomar a mal. Siempre esta igual la posibilidad de seguir discutiendo esto, dejando ver nuestros puntos de vista, intentando de comprendernos.

Se utiliza con mucha facilidad la palabra “Pueblo”, es totalmente cierto. Lo usan los políticos, lo utiliza la prensa, los cantantes, los opinólogos, los que hablan a boca de jarro, y se utiliza según le convengan. En fin, todo dicen, EL PUEBLO, y no saben muy bien que significa Pueblo, ni saben diferenciar una mayoría, o una minoría, con el Pueblo.

El Pueblo lo conformamos todos, los de izquierda, los de derecha, los de arriba, los de abajo, no son los ricos, ni son los pobres, aunque, debo decir, que Pueblo es la multitud, es la masa, aunque eso sea también algo sectario de decir. Pero, si nos ponemos a pensar un poco, hay un sector de la sociedad que no quiere ser Pueblo, porque se creen más que el Pueblo, esos, son generalmente la clase dominante, la clase alta, esa que los otros días caminaba por Callao, fue hasta el cementerio de Recoleta y después se quedo tomando algo en los cafetines “chetos” del lugar. No quiero separar a nadie, porque, me guste o no, nos guste o no, ellos también son parte de este Pueblo. Pero después de tantos años de sectarismos, de segregarismo, de marginación todo se confunde, y unos y otros intentan adueñarse del término anulándolo por completo.

Yo tampoco me sentí movilizado con la muerte de Alfonsí, ¿Por qué me iba a sentir de alguna forma afectado? La verdad es que me hubiera sido indiferente si no fuera por el lavado de cerebro que intentaron los medios y por la incredulidad que muestra cierto sector de la sociedad. ¡Que morboso somos! ¡Como nos gusta la muerte! Bastante enfermos resultamos.

No creo que sea una parte significativa la que se movilizo. Fueron 60.000 personas, si queres 100.000, si queres 500.000, pero somos casi 40.000.000 de personas, es decir, no es muy significativo que digamos. Es verdad que los medios estuvieron dos días hablando nada mas que eso, dándole mayor importancia que la que tenía. Pero eso es cuestiones de conveniencia, de negocio, de especulación e interés.

Es verdad, gran parte de ese Pueblo es el de “algo habrán hecho”, los que votaron a Menem porque querían seguir de fiesta un par de años mas, desconociendo la realidad del Pueblo, a ese Pueblo que pasa hambre, que no tiene donde vivir, ni salud, ni educación. Ese que se mete, que trata de cambiar las cosas.

Un abrazo grande.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Carlos Eduardo:

Hermano, es verdad, aterra el despliegue que le dieron los medios internacionales (y mucho mas locales) a la muerte de Alfonsín. Por lo que me cuentan ustedes y pude comprobar yo al entrar a las portadas en Internet de los diarios y medios de información uno puede comprobar como hicieron eco a lo que se decía por acá, sin comprobar muy bien si eso que se dice es tan así como se cuenta, y tratando de llenar los huecos informativos que estas cadenas y medios deben llenar.

Alfonsín fue el primer Presidente después de la dictadura, pero no fue el primer Presidente que asume después de un golpe de Estado a lo largo de nuestra historia, por lo que no debería hacerse demasiado eco por ello, porque hubo otros que también debieron superar ese mal trago. Lo de ponerle esa aureola demócrata es por pura conveniencia electoral y no por otra cosa. Como pasa siempre, se necesita de un muerto que eleve la imagen de los que quedaron vivos, un muerto que junte votantes detrás de alguien, un muerto al que llenarlo de cualidades místicas, total esta muerto para demostrarlo o negarlo. Igual tenemos un morbo con la muerte que hace que todo cambie una vez que alguien muera.

Ojala no suceda lo mismo con Menem, porque ya sería el colmo de los colmos, pero, si pensamos que estos dos señores se juntaron infinidad de veces para hacer pactos de lo más perjudiciales para la población en general, ¿Por qué no lo podemos pensar? Menem fue junto a Videla y dos o tres personajes nefastos más de nuestra historias, los responsables del infierno en el que tenemos que vivir. Menem debería ser borrado de la historia del País, o mejor dicho, recordado como el asesino, cobarde, vende patria, traidor, corrupto y mediocre ser que sabe ser.

Se que todo lo que me decís sale de tu corazón y no de otro lado, y te doy las gracias por hacérmelo saber, porque me hace sentir bien, me hace saber con quien estoy y eso es muy bueno. La admiración es mutua, no solo por los extraordinarios comentarios que dejas por acá cada vez que pasas, sino, por el magnifico blog que tenes, tu escritura es excelente y eso también lo digo de corazón.

Un fraterno y fuerte abrazo. Mil gracias por todo lo que me/nos das.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

“La carroña humana hace mierda el cadáver y entre los despojos tratan de captar votos con olor a muerte” y es totalmente cierto y totalmente triste y detestable que eso pase. Somos una mierda, no cabe duda de eso. Perdidos en la mediocridad, damos pasos intentando devorarnos al que tenemos enfrente, hacemos culto de la muerte, del infeliz, del enfermo, del asesino, del corrupto, y sobre todo del mercado, somos sadomasoquistas de una especie en extinción.

Alfonsín se resume en el que pacto con todos, según él, para asegurar la democracia, según muchos otro, para ganar tiempo y condenar a la Patria a cien años más de oscurantismo y barbarie.

Que cobardes resultan algunos, y en esa cobardía se pierden oportunidades que no van a volver.

Ojala estuviera siempre con la justa… no creo estarlo, pero gracias por considerarlo y por comentármelo.

Que bueno que vuelvas por acá y por allá. Me alegra saber de vos. Gracias por dejarme tú parecer en este tema.

Un abrazo fraterno y REVOLUCIONARIO.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Maria Marta:
De nada, gracias a vos por pasar, por compartir tu opinión, por dar tantas bocanadas de aire puro siempre, con cada entrada, con cada comentario.

Es tanta la estupidez mediática que realmente ya cansa. Hemos llegado a un grado de informatización, de mediatización, que se hace difícil escapar al lavado de cabezas que realizan cuando pasan estos hechos, “es tanta la mentira y es tan cruel” que celebro cuando el monitor se apaga, cuando los mediocres conductores hacen silencio, cuando dejan de modificar los hechos según su conveniencia, cuando dejan de generar opiniones falsas y encontradas para confundir un poco más a los confundidos espectadores. ¿Cómo se puede ser tan idiota? Lo que pasó con Alfonsín lo demuestra, somos morbosos, nos gusta la carne, la sangre, la muerte, y eso los medios lo saben bien y lo utilizan, ¿Cómo puede ser que un tipo que fue criticado hasta último momento termine siendo una suerte de prócer democrático argentino?
Estoy plenamente de acuerdo (es decir, no te equivocas, según mi forma de ver las cosas) con que estas loas a Alfonsín están directamente relacionados con ESTE momento político, pero para mí es intentar oponer una imagen purificado a toda política en general, y no a un sector particular. Es decir, todos sacan provecho con la muerte de Alfonsín, porque todos ganan encontrando un icono político en momentos donde el mundo descree de la política. El juego es para todos, es más, para los electores también lo es, pues, creen ver alguien inmaculado, contemporáneo, que les muestra que un tipo de política y de político puede ser posible. Por eso estaban todos, medios, políticos, militantes, personas indiferentes, todos siguiendo el entierro de ese hombre con bigotes que un día gano una elección y perdió todo el pueblo.

Insisto también con lo morboso de nuestros Pueblos, como la muerte de alguien lo hace mejor cantante, mejor escritor, mejor fotógrafo, mejor medico, mejor político. Eso es algo que muestra la clase de sociedad que somos y lo enfermo que estamos. Pareciera como si la muerte limpiara todas nuestras culpas, potenciara nuestras virtudes y borrara todos nuestros defectos. Además con la muerte se empiezan a escribir mentiras que nadie puede chequear, por lo tanto, muchas cosas se inventan y pasan por ciertas. Además, con el circo que se crea alrededor del cuerpo… pasa lo que paso con la muerte de Alfonsín.

Es verdad, tuvo una difícil transición, pero eso no lo exime de sus responsabilidades. El se presento a elección y sabía donde se metía, lo que le iba a venir, el dijo que podía manejar las cosas, y demostró que no sabía nada y que era un cobarde. Su desempeño dejo mucho que desear y eso es lamentable. No podemos decir que por ser un gobierno de transición no debe ser castigado como otros gobiernos, todos tienen algo, y todos son difíciles, y esta ahí la mano del dirigente que sabe superar las dificultades, el no pudo, quedo a medio camino de todo, por lo tanto, es mediocre.

Yo recuerdo verlo por televisión, solo tenía apenas 10 años, y recuerdo no gustarme nada lo que veía. Con el tiempo, sabiendo lo que ocurrió, me da vergüenza y bronca escucharlo decir esas palabras. Estoy de acuerdo, ese día se perdió la batalla

Un poco y un poco, la democracia se consiguió por la persistencia de los civiles y otro poco (que es mucho) porque se les cayó a los militares con la derrota de Malvinas y por el contexto internacional que ya no soportaba tener dictaduras en los gobiernos. Y eso es así.
“Todos se nutren de la muerte de un ex presidente a quien todos supieron esquilmar, y ahora, de repente, todos parecen admirar” y eso pasa por las miserias de los actores y por la miseria de la sociedad que permite que estas cosas pasen y también se alimentan del cadaver.

El enorme abrazo, amiga, es para vos, me encantaría tomar uno mates y hablar largo y tendidos... pienso que vamos a poder hay que ver como, ya que vos estas en La Plata (o eso creo) y yo estoy en Villa Ballester y distancias y responsabilidades coartan demasiado nuestros tiempos. Pero ya veremos, será un honor y un placer pasar un rato hablando de estos y otros temas con vos.

HologramaBlanco

Edgardo dijo...

Ade:

Si, Alfonsín fue el presidente de transición pero eso no le quita responsabilidad en sus actos, en sus decisiones, en sus aciertos y desaciertos. Fue un mal presidente y punto, no supo solucionar muchos problemas que debieron ser solucionados, fue cobarde y condescendiente, prometió hacer mucho y no hizo casi nada.

Franja Morada es una vergüenza, y mucho mas vergüenza da el “Coti” Nosiglia.

Es verdad, a muchos argentinos la muerte les sienta bien, no a muchos, a todos.

Nadie piensa nada, porque a nadie pareciera importarle realmente, solo hace falta ver que programas tienen raiting, que palabras se usan en los noticieros, que noticias se proyectan y cuales no. A la gente le importa poco y nada todo aquello que no sea su bienestar personal.

Un beso grande para vos, gracias por venir siempre.

HologramaBlanco

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Memoria y Justicia

Memoria y Justicia

"El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

Giordano Bruno.


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Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.

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y el sol siempre saldra, mientras que a alguien le queden
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