
Pensar "La Política" (3 de 4) - HologramaBlanco
Hemos dicho que plantear el problema del concepto de política implica considerar una doble dimensión en este concepto, la dimensión del sentido y la dimensión de batalla, y que plantear el problema de la dimensión de batalla implica formularse una triple pregunta metodológica sobre el concepto de política, ¿Qué es la política? ¿Qué discurso político dice lo que la política es? y ¿Cuál es la relación existente entre esos diversos discursos políticos?, pero esto no es suficiente, es preciso liberar además de alguna manera, al pensamiento que no cesa de producir estos conceptos de las condiciones que le vienen por los mismos discursos que lo portan, sino, el concepto de política quedaría atrapado en una rueda que no dejaría de girar y de producir concepto y discursos que a la larga no darían respuesta ni soluciones a nada y quedaríamos envueltos en absurdas y vacías palabras.
Bajo este horizonte manifiesto, la pregunta por la política parecería adquirir nuevos rigores que se inscriben en una geografía de nuevas urgencias. Nuevos rigores que se comprometan con un abordaje conceptual que evite reducir la interrogación por la política a tópicos clásicos tales como orden, revolución, obediencia, tipos de buen gobierno, o a la inquisitoria por el tipo de cohesión que pueda llevar a la conquista y mantenimiento del poder del Estado; rigores estos que se inscriben en una geografía de urgencias regidas por la capacidad disolvente del capital que amenaza con bloquear toda pregunta que pregunte nuevamente por el propio capital o por la caducidad de ciertas pregunta y de cierto preguntar que disgreguen la cuestión en sentidos privados.
Por lo tanto falta solucionar no solo lo que dijimos antes, sino el problema de las relaciones entre el pensamiento político y el discurso político que lo transporta. No vasta con pensar el concepto, sino que falta ver de que forma ese concepto va a ser codificado y transmitido. Esta pregunta es fundamental, pues sólo ella nos conduce más allá de la globalización del interés por el reconocimiento, bien bajo la forma de la fuerza, bien bajo la forma del relativismo, porque hasta ahora nunca nos alcanzó con el hecho de escapar a la política global del reconocimiento, hemos querido hacer imposible al relativismo, esto es, escapar a aquella nueva dimensión del reconocimiento que, incapaz de construir un reconocimiento universal, se refugia en la construcción de un mero autoreconocimiento.
Resulta de suma importancia poner en evidencia que, en definitiva, existen tan sólo tres formas pensables de determinar las relaciones entre un discurso y su pensamiento, sobre todo si tenemos en cuenta que las relaciones entre un pensamiento político y el discurso político que lo porta se encuentran permanentemente sometidas al interés primario del campo de batalla, a la posibilidad de imponer mediante el discurso las condiciones legítimas de la producción de sentido, una corre detrás de la otra coartando la libertad de construcción y de distribución del concepto. Así, si bien los discursos políticos son, en sentido estricto, plurales, esta pluralidad o diversidad ni garantiza por sí misma el devenir de los conceptos, ni garantiza tampoco la variación de la jerarquía entre la dimensión de sentido y la dimensión de batalla.
Mas allá de todo, quedan urgencias, como decíamos más arriba, urgencias que se sienten y se intuyen y quizás nos enseñen que no hay pregunta sobre la política que no apele, en su oscuro y problemático fondo, a la búsqueda de la libertad, la igualdad y a la justicia o a cualquier de esos nombres que le otorgan sentido a esa praxis humana que es la política.
Tal vez el primer problema que debamos enfrentar aluda a la tensión entre la posibilidad o la imposibilidad de establecer, a la manera kantiana, un criterio de demarcación claro que nos permita determinar aquello que la política es. Quizás por ahora sólo podamos decir algo acerca de aquello que, de un modo intuitivo, la política no es, por lo tanto, podemos decir que: la política no es arte pero se constituye en un cruce prolífico con el arte en tanto éste no cesa de recordar el carácter inventivo de la política misma, la creación de la polis y sus significantes, la construcción de la sociabilidad y sus instituciones, la invención de un nuevo espacio-tiempo, propio del acontecer político, emergencias todas que han ido mucho más allá que la pura asociación instintiva del mundo animal, pese a esto, creo que, también arte y política se emparienta, en el momento de la creatividad que la política muchas veces manifiesta y necesita para su desarrollo, porque la política no es producto tan solo de la lógica, ni de la razón, en el andar político, sea en acción o discurso, la creatividad se hace lugar; también decimos que la política no es economía puesto que, aunque así se haya querido, no se puede pensar como extensión de la administración del oikos, ni como puro equilibrio de cuentas “publicas” y distribución de las ganancias económicas, o pura estrategia de rentas. La política gestiona un orden pero excede con mucho ese propio orden que dice gestionar. Las crisis políticas han puesto de manifiesto esta diferencia radical. La economía, si bien contendida en la política, sigue sus propios caminos y se desarrolla mucho más de lo que la política le indica, ordena o establece, de ahí los continuos choques entre uno y otro trabajo; también establecemos que la política no es ciencia pero tiene como la ciencia en tanto ciencia de la política o estudio de los fenómenos propiamente políticos una estrecha relación allí donde ésta le provee información de carácter cuantitativos (estudios poblacionales, encuestas, mediciones) y cualitativo (estudios teóricos sistemáticos que abren nuevas regiones de investigación) que enriquecen las posibilidades de la acción y del análisis político, la política encuentra en la ciencia métodos y análisis que le sirven de orden, expresión y comprobación de aquello que piensa y actúa. La política no es retórica, tampoco es uno de los juegos del lenguaje, aunque se desarrolle dentro de él, por lo tanto, no es pura comunicación, aunque como establecimos antes, existan problemas en este punto, porque la política no puede prescindir de dichas manifestaciones para existir. Es uno de los problemas capitales de la política del presente redefinir su relación con la palabra escrita, con el discurso oral, con la creciente importancia del espectáculo comunicacional y visual. Pero más allá de su centralidad este cruce esencia no define la totalidad del pensar-hacer la política; y por último, la política no es filosofía aunque desde Platón la filosofía halla tratado de pensar la política bajo sus propias condiciones. Dos cuestiones esenciales ligan a la política con la filosofía, uno es el problema de los fundamentos y lo segundo es el problema de las verdades.



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6 comentarios:
Pensar la política, ejercerla con probidad, enmendar viejas mañanas y contraer un compromiso real para que esa contaminación que la ahoga se oxigene y podamos creer que el cambio es posible.
Estoy tratando de volver, leerte es un punto de partida.
Abrazos,
Excelente planteamiento.
No debemos olvidar que el pensamiento ya, en sí mismo, es una acción. Ningún avance es posible si no hay la formulación de su principio teórico.
Me parece importante la distinción que haces de las diferentes formas en que es abordada, pensada, ejercida e imaginada la política; y pienso que es precisamente en el "imaginario" donde se pueden hallar muchas pistas de la manera como el ser humano es político por naturaleza. Luedo entraríamos al terreno de las "Representaciones" que a través del tiempo y en la actualidad tenemos de ese concepto. Los dos- Imaginarios y representaciones sociales- se transforman y re-construyen dando como resultado un cambio de paradigma. Es en esas coyunturas cuando el mundo parece dar saltos de gigante o retrocesos de cangrejo.
un trabajo interesanye Edagardo y muy pertinente para dejar de lado el odioso estereotipo al que relegamos el concepto de política.
Un fuerte abrazo compañero, amigo, cómplice y hermano
Carlos Eduardo
Catalina:
No sabes la alegría que me da leerte nuevamente, saber que estas volviendo (aunque nunca te fuiste realmente), entender que si bien algunas heridas no van a cicatrizar jamás, tienes la fortaleza suficiente de levantarte y seguir.
Ojala leerme sea un punto de partida, no sabes lo importante que es para mí saberlo.
La política debe pensarse para cambiar las cosas, porque son necesarias respuestas, definiciones, teorías para entender de que hablamos, que es lo que sucede, y encontrar así posibles soluciones a tantos problemas. Si bien el mundo siempre fue el mismo las cosas se han modificado un poco, necesitamos reformular teorías y conceptos.
Vuelve cada vez que puedas, de esa forma se como vas desandando estos días tan dolorosos.
Un abrazo para vos.
HologramaBlanco
Pedro:
Gracias por tomarte el trabajo de dejarme tu comentario, para mí siempre es bueno saber cual es tu opinión.
Es verdad, el pensamiento ya es, en sí mismo, una acción. Y debemos ver que hacemos con esa acción de pesar un concepto determinado y que encierra de por sí ese pensamiento, como esta compuesto, como esta articulado, como esta determinado y teorizado y la forma de transmitirlo.
Ningún avance es posible si no hay una formulación de principio teórico. Es necesario formularlo entonces, para entender de lo que hablamos, para entender lo que sucede y poder actuar entonces en consecuencia.
Debemos encontrar una teoría superadora aunque sea en parte a la teorías políticas clásicas, ¿Se puede? Estoy seguro que sí.
Un abrazo.
HologramaBlanco
Carlos:
Como siempre me es importante saber lo que piensas sobre el tema que expongo en cada entrada, tu opinión me es de lo más constructiva.
Es así, debemos buscar y bucear en el “imaginario” pistas o líneas de análisis, método y desarrollo para abordar el tema de la política. El ser humano es político por naturaleza, porque es cuestión de toda la humanidad estar sujeto a la política y ser sujeto de política, es parte de la realidad misma, aunque todos intente hacerse los desentendidos y el sistema nos vuelva desentendidos del asunto. No podemos escapar de la política, somos en un mismo tiempo victimas y victimarios de la misma, en el sentido de actuar en todos los casos dentro de los parámetros que la política establece.
Luego, entraríamos al terreno de las “representaciones” que a través del tiempo y en la actualidad tenemos de ese concepto. Es necesario repasarlas todas, por ejemplo, a la Republica de Platón, o la Política de Aristóteles, o el Leviatán de Hobbes, para entender la metodología usada a la hora de desarrollar el concepto, la teoría, el análisis, pero es necesario buscar algo que las supere, que las sintetice por un lado, pero que agregue el devenir histórico de los pueblos y de los gobiernos, para encontrar una teoría política precisa.
“Los dos- Imaginarios y representaciones sociales- se transforman y re-construyen dando como resultado un cambio de paradigma. Es en esas coyunturas cuando el mundo parece dar saltos de gigante o retrocesos de cangrejo”, lo has dicho todo mi amigo.
Lamentablemente la gente habla por hablar sobre política y los intelectuales (pensadores, políticos, editores, panelistas) es verdad, caen en estereotipos y errores graves cuando se refieren a política.
El fuerte y fraternal abrazo compañero, amigo, cómplice y hermano te lo quiero dejar yo, como en cada oportunidad que puedo.
HologramaBlanco
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