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27 marzo 2009

24 de Marzo de 1976/33 Años

24 De Marzo de 1976/33 Años - HologramaBlanco





Francisco de Quevedo y Villegas dice en su Salmo XVII: “… Y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte” y no se puede recordar otra cosa en ese tiempo que no sean “recuerdos de la muerte”. El 24 de Marzo es otoño, un triste otoñó que no olvidaremos, es sepia, es gris misterio y miedo, es golpe directo que se da suspendiendo Estados, derechos y garantías. Marzo es otoño, otoño con memoria, con recuerdo, con violencia. Vagas melodías bajan de la Rosada, ordenes imparciales y demenciales que retumban en el silencio atroz de las calles que no volverán a dormir de nuevo. Marzo de botas golpeando el piso, de bastones golpeando espaldas, de secuestros y torturas. En esa noche eterna la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia. Hojas secas, caen, mueren, por tiempo, por estación, por designio de una junta que no perdona, ni entiende. Decir presente se hace difícil, “ahora y siempre” serán parte de nuestra lucha, esperando que llegue la Justicia a florecer como en primavera, esta tierra usurpada, desangrada y saqueada por una yunta de sadicos asesinos, cobardes sin cuartel que pretendieron quedarse con todo. No podemos ser indiferentes ante lo que hemos oído, leído y registrado a lo largo de estos 33 años; porque los vestigios de sus actos van mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo y pasan a alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Sus actos son, fueron y serán crímenes contra la humanidad, no contra un grupo guerrillero o contra un grupo insurgente, ya que los actos que cometieron fueron dirigidos a todo el Pueblo por igual, inocente, culpable, cómplice, despierto o dormido, atacaron a todos los frentes, sin distinción de clase, de religión, de ideología, lo hicieron sin importarles contra quienes lo hacían. En palabras dichas por el General Ibérico Saint Jean, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en Mayo de 1977: “Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después… a sus simpatizantes, enseguida… a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos”. Se puede decir que pasado ya tres décadas de esa afirmación podemos comprobar que verdaderamente fueron por todos ellos y por todos los demás, niños, bienes, amigos, hermanos, extranjeros, que encontraron en su camino de terror, secando así esta Patria para siempre.

Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios, fueron arrasados y atrozmente ignorados. Sumando y restando silencios a cada hora del día, extrañando minutos, corrompiendo sucesos, deformaron la realidad para devolverla infierno. Vivimos muchos años a la espera de una salida, de esa paloma bullendo de algarabía que nos trajera la buena nueva de un cambio de gobierno. Pero eso se tardo demasiado tiempo, lo que nos hundió cada día un poco más. Bajo la lluvia tenue de nuestros ojos, resistieron algunos como pudieron, perecieron la mayoría de forma dantesca y los que quedaron perdieron parte de su alma. Después de su irrupción miles de personas, objetos, ideas, sueños, han quedado flotando en el aire, entre la vida y la muerte, volviendose parte de "nada", convirtiéndose en desaparecidos. Si uno lo piensa correctamente, es decir, se toma el trabajo de racionalizar esa época, podrá darse cuenta que pensamiento, instinto y razón coinciden en un vértice de horror y espanto, en una suerte de agujero negro que lo devora todo.

Otoño es sentimiento en los cristales del tiempo, en los umbrales de nuestra historia, recuerdos en lloviznas que perduran, recuerdos de "crónica de una muerte anunciada", pero de todo un pueblo y no de un solo hombre. Soplan nubes desde el norte, el sol se esconde por miedo y vergüenza dejándonos en penumbra. Se siente que todo es diferente.




Nos encontramos en plena noche, y mas allá que sean muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona que a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde aquellos que consagró la Revolución Francesa hasta los que se han estipulado en la Carta Universal de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo, a los golpista nada de esto les importo y actuaron según sus propios intereses enfermos y destructivos. Con ellos en el poder todas las luces se apagaron, los derechos se suspendieron, todos quedamos a merced de las fieras, sin ninguna posibilidad de defensa, de protección, de salvación. Las fronteras se cerraron, los poderes civiles se intervinieron, los medios se silenciaron, la opinión extranjera se confundió, se compro o se simplemente se arreglo para que no interviniera. Una población entera fue encarcelada, en cárceles sin paredes, ni puertas, ni barrera, todos fuimos sospechosos, todos fuimos culpables, todos fuimos abusados, reprimidos y explotados. Así día a día el Pueblo se despertó viviendo en medio de las barbaridades más desagradable, violenta, demencial y sucia que alguien pudiera concebir en sus peores pesadillas.

Según un estudio del Coronel Florencio García y del Ejército había a lo sumo mil quinientos guerrilleros, sumando todos los grupos guerrilleros en el país. De manera que suponiendo que todos esos guerrilleros hubieran sido aniquilados por las fuerzas armadas, todavía cabe preguntar qué pasó con los 4 mil, 7 mil, 8 mil o 28 mil quinientos (según la fuente que se quiera utilizar, errada o acertada, de derecha o izquierda, estatal o privada) que desaparecieron y no eran guerrilleros, es mas, no estaban a favor, sino en contra, de la lucha armada como salida del problema del país. Ellos aceptan que murieron "inocentes" dando diplomas de inocencia a las víctimas para perdonar a los victimarios como si las víctimas le hubieran encargado esa tarea. Se sabe, eran estudiantes. El 30 por ciento eran obreros, gente que trabajaba más del 50 por ciento. Había intelectuales, había periodistas, hombres de teatro, de letras, había sacerdotes. La Noche de los Lápices es un ejemplo muy claro: gente que peleaba por cambiar una situación de injusticia en el país, por medios pacíficos.

La función de las tres Armas fue la de robarle el corazón y la voluntad a la sociedad entera, mantenerla "dócil" (en el termino mas foucaultiano posible) y maleable a sus intereses, así robaron para sus arcas y para la de la corona, como buenos soldados y lacayos que son de los que realmente detentan el poder.

“Si mi General, mi Almirante, mi Brigadier”. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria están contempladas en nuestra carta magna. Y bajo su poder, esas garantías no se cumplieron en casi ningún caso (por no decir en ninguno).

Verdades que fueron robadas en el umbral mismo de la casa presidencial, con la complicidad de todo el sistema. Un golpe impetuoso, que trajo como solución la represión y la opresión en todas partes. Así se instauro el Terror de Estado. Desgarrando la virginidad de todos bajo el puño feroz de los soldados de la Patria, ¿De que Patria?

Se sabe, entonces, que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. La tarde venía complicada y este grupo de infelices terminaron por complicar todo aún más (no se puede apagar el fuego con nafta, ni mucho menos, si hay un incendio en una casa, dinamitar toda la patria para extinguir ese fuego, solo quedaran cenizas y sufrimiento como resultado de ese acto). En la calle se habla por lo bajo, se agacha la cabeza, se incrimina por las dudas, se culpa por miedo. Todos sabemos y somos complices de lo que ocurre con el “algo habrán hecho”. Los vecinos ya no sacan las sillas a la vereda, la calle dejo de ser un lugar seguro para estar. Violaron de manera sistemática todos los derechos, todas las normas, todos los acuerdos, todos los contratos, con el mismo procedimiento asesinaron, robaron, abusaron, olvidaron, usurparon, carronearon, vendieron, mintieron una y otra vez.




Hegel dice que “la realidad es el todo”, por lo tanto, no es responsable solo una parte de lo que ocurrió, somos todos. La violación de los Derechos Humanos no puede no atribuírsele a un subalterno particular, porque se sabe que fue una metodología del terror planificada por los altos mandos, porque hay que ponerse a pensar un segundo y preguntarse, ¿Cómo podrían haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un régimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de información que esto supone?, además, podría darse un caso, donde un solo hombre atacó a un grupo de hombres de forma desmesurada, pero, ni es un hombre al que se acusa, ni fueron unos cientos de personas las victimas, estamos hablando de ciento de miles los que fueron victimas de gran parte de toda la fuerza. De la información que puede encontrarse surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos, pero regimentados, ejecutores, bajo el mando directo de la Junta Militar. Si mi inferencia no bastara, ahí están las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegación argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: «Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores». Y, “esta es la realidad”, la que construyeron estos deficientes mentales, egoístas, asesinos y feroces, una realidad escindida, dividida, construida a fuerza de golpes, torturas, balas, mentiras, pérdidas, ausencias y dudosas victorias, volviendo a la sociedad insensible, faltos de dolor, de alegría, de frenesí.

Gracias a la picota de la triple A (es decir, las tres A, por las tres fuerzas armadas que componían la Junta Militar) el Pueblo callo, para aquellos que levantaron la voz, quisieron seguir luchando por un mundo mas justo (aclaro, la lucha no necesariamente era a través de las armas, subversivo era un maestro que daba clase en un villa miseria, o una mujer que abría un comedor comunitario en el primer cordón del Gran Buenos Aires, alguien que tuviera mucha plata y la escondiera por no compartirla con el circulo militar, o cualquiera que usara el pelo largo, fuera homosexual, adicto y caminara en la calle a modo de ofensa y provocación) fueron los primeros que se llevaron, pero al final, se llevaron a todos, en esos días, el Pueblo mismo murió.

Para entender la magnitud de lo sucedido, hay que ver que muchos de los episodios que se han recopilado resultan de difícil credibilidad. Es que hombres y mujeres de este, y cualquier pueblo, no pueden más que sorprenderse ante los horrores que se relatan. La enormidad de lo acontecido, la transgresión a los fundamentos mismos de la especie, provocan desconfianza y recelo, haciéndonos negar los sucedido para escapar (o intentarlo) del dolor y del espanto que fue todo aquello, pero también, se actúa así para eludir la responsabilidad que nace del saber, del estar enterado, porque a ello sigue, inexorablemente, el preguntarse: ¿cómo evitar que pueda repetirse? Y la cruda realidad de no saber como hacerlo, haciéndonos temer nuevos actos como estos.

Es angustinte advertir que víctimas y victimarios fueron contemporáneos nuestros, hombres de carne y hueso como nosotros, vecinos, hermanos, primos, hijos, amigos de la escuela, padres, madres que "lanchaban" las calles de día, camuflados, y por lo bajo, por la noche, asesinaban sin cuartel, viejos conocidos pasaban a ser grandes enemigos, y uno recostado en la camilla recibía las descargas que esa mano que muchas veces se apretó, hoy daba descargas eléctricas en los genitales.




Con la instauración del proceso, uno podría leer (imaginariamente) inscripta a lo largo de toda nuestra frontera, las mismas palabras que Dante leyó en los portales del infierno: «Abandonad toda esperanza, los que entrais», porque una vez dentro de este infierno, no hay escape, ni salvación, y eso todos los sabíamos muy bien.

Según declaración de Videla en el libro “El dictador”, de María Seoane y Vicente Muleiro el general dijo; “No se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en esto. Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? ¿Pero, qué es lo que podemos señalar? ¿En el mar, el Río de la Plata, el riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo” de esta forma reconoce la existencia de un plan sistemático para erradicar a los “subversivos”, es decir, a todos los que fueran contrarios al orden, mejor dicho, a su orden. Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus celdas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Y este operar enfermo, enferma a la sociedad, atrofia los músculos, da por tierra cualquier esperanza. La respuesta a los pedidos de los familiares y amigos por sus desaparecidos siempre fue negativa, desconociendo su paradero, desconocían su existencia.

“Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía hora a su afán ansioso lisonjera; mas no de esotra parte en la ribera dejará la memoria, en donde ardía; nadar sabe mi llama el agua fría, y perder el respeto a la ley severa” Quevedo. Podrá cerrar la muerte todo lo que conocemos, creemos, sabemos, pero algo siempre permanecerá, la memoria, el recuerdo, la lucha de todos los que buscan un padre, una madre, una hija, un hermano, un amigo, y todos los que luchamos por la verdad y la justicia. En aquel 76´ los lobos aullaron en la calle de una ciudad que había dejado de pertenecerle a su Pueblo.

Es así que nos encontramos con un esquema cercano al fascismo, pero inspirado desde un sector social que se considera aristocrático en sí mismo, y defensor de los valores tradicionales de la “Nación Argentina”, ante una democracia de masas que amenaza el “status quo”, y que es fuertemente rechazada. Con esta particularidad se establecerá el Terrorismo de Estado en la Argentina.

Había que cambiar de raíz el modelo social de la Argentina. Terminar con los últimos vestigios del "Estado de bienestar" capitalista que en la Argentina había y convertirlo en el actual neoliberalismo. Y debía conseguirse a cualquier precio, si era necesario, como lo fue, a sangre y fuego, como en el Chile de Pinochet.

Sin dar cuenta de esa estrategia no se comprende el genocidio. O, a lo sumo, se reduce la responsabilidad a tres generales "locos" o borrachos, eludiendo el lugar estratégico de las grandes firmas capitalistas -multinacionales y locales- que lo impulsaron, financiaron y apoyaron. Exactamente las mismas empresas que hoy siguen facturando millones con dolarización y con devaluación. Por eso, en el 76´mientras se aplicaba el más brutal terrorismo de estado, el equipo civil de Martínez de Hoz irrumpía en escena instalando una dictadura liberal que entregó la soberanía nacional, enfeudó al país al capital financiero internacional, desnacionalizó sus industrias y suprimió las conquistas obreras, extendiendo el genocidio mediante la desocupación y la pobreza.

No se puede analizar el golpe del '76 fuera de una historia de golpes en la Argentina que nace en el año 1930. Todos conocemos la posibilidad de golpe de estado y una de las razones por la cual los gobiernos civiles se vieron imposibilitados de afianzarse. En cierto momento se habló de la existencia de un partido militar, en cuanto que era el ejército el que determinaba el curso de las políticas nacionales, y yo no creo que eso estuviera muy errado, lo que si, nunca necesitaron ser partido político, porque con el poder que dan las armas les fue suficiente. Pero, para que un Golpe de Estado tenga éxito debe contar, si o si, con el apoyo civil. Ese apoyo civil es en general de empresarios, agropecuarios o sectores políticos, según la época en que se de el golpe. Porque fue verdad por ejemplo que el campo apoyo el golpe del 76´, como también los radicales, pero no sólo los radicales, los demócratas progresistas también golpearon las puertas para que los militares derrocaran a Perón. Y de algún modo el golpe del '76 se dio con un consenso social, de capas bastantes grandes, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en los sectores urbanos.

Los pretextos que se usaron para el golpe eran económicos, por la mala gestión que había realizado Isabel, y si bien fue verdad que eso fue así, que el gobierno de Isabel fue desastroso estábamos a nueve meses de elecciones generales, donde se podía cambiar un gobierno y elegir otra posibilidad, pero ellos no lo permitieron o no lo vieron así. Otro pretexto que se utilizó para justificar el golpe fue el de terminar con la guerrilla, pero ocurre que hay países, como Italia y Alemania, donde la guerrilla se pudo controlar y deshacer sin necesidad de un golpe de estado, ni mucho menos con todo lo que ocurrió después, y el proceso termino con la guerrilla en un año, si bien siguieron algunas células (de dos o tres hombres) trabajando en condiciones lamentables, desde la clandestinidad, no eran una amenaza real, hoy, si uno se fijara bien, existen mas células, más organizaciones peligrosas que en aquel entonces donde la guerrilla fue destruida, y no por eso hay que sacar tanques a la calle, violar derechos, suspender garantías.

La Iglesia también apoyó y confortó a los militares asesinos y torturadores, con algunas excepciones. La Iglesia, las llamadas "fuerzas vivas", que son "vivas" en doble sentido y el ejército, son los pilares en lo que se apoya el Estado. Ahora lo que se fue haciendo bajo la dictadura militar a través de disputas de distintos grupos económicos fue el de cambiar el modelo de país. El nuestro fue un país bastante industrializado, con una clase obrera numerosa y combatida. El fin fue económico, pero también político: quebrar el movimiento obrero, que era el otro polo de desarrollo del país, con clase obrera nueva y desintegrar esa identidad política que era el peronismo.

Si bien los conflictos existían y los riesgos de una revolución eran tales, no se dio una guerra directa, y si la hubo (cosa de la que, salvo muchas aclaraciones, estoy de acuerdo) termino antes del primer aniversario del golpe del 76´, por lo que ya no era necesario seguir con la metodología. La Junta invento la guerra, invento la mayoría de los enfrentamientos que pueden leerse en los diarios (y fueron armados ados para sembrar cadaveres y justificar procedimientos y les servía a las fuerzas militares para mantenerse en el poder y con control de las cosas. Una suerte de doctrina que utilizo Bush después del 11 de Septiembre, algo que muestra a ciencia cierta la mentalidad y el proceder de estos sectores mundiales tienen cuando se manejan de esta manera). Más allá de esta guerra declarada, la forma que tuvierno de actuar no tienen nada que ver con el que se utiliza en una guerra, aunque sea una gurra "sucia" (porque lo que hicieron no entra ni siquiera en la categoría de crímenes de guerra), porque sus actos son los actos mas bajo a los que puede caer un ser humano. La tortura, la desaparición forzosa de personas, el robo de niños y bienes materiales por mera conveniencia y mediocridad, sumiendo al Pueblo al hambre y la indigencia, destruyendo casas, sueños y futuros no tienen nada que ver con una guerra. Tampoco lo tiene la censura, el exilio obligado de científicos, periodistas, actores, músico, ni tampoco lo tiene la proscripción de partidos políticos e organizaciones sindicales, estudiantiles, religiosas o ideológicas por pensar diferente al proceso.




Cada aniversario del 24 de marzo de 1976, fieles a las consignas de "no olvidar" y preservar la "memoria", sostenemos que no debe esconderse el funesto papel que casi todos los partidos políticos, la “prensa independiente” y los centros extranjeros de poder jugaron en la preparación del clima del golpe, en su concreción o en la posterior participación en el gobierno de la dictadura.

No se trata de salvar a las Fuerzas Armadas de su responsabilidad aunque no fueron las únicas responsables. Bañadas de un profundo espíritu antinacional desde la “revolución libertadora” de 1955, les correspondió a las tres fuerzas la tarea sucia, la detestable represión copiada de los manuales escritos con sangre por franceses y norteamericanos en Argelia, Vietnam e Irak.

Pero el “proceso cívico-militar” no culminó en 1983, no fue derrotado con el retorno de la democracia. Más allá de toda retórica democratista que quiere desviar la atención de lo sucedido, el programa económico de Martínez de Hoz siguió vigente hasta entrado el nuevo siglo y profundizado mediante el plan Cavallo.

Alguna vez el Che Guevara escribió: "Un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal", por lo tanto no puedo dejar de odiar a estos personajes, a estos sistemas inhumanos, que lucran con la sangre del Pueblo, que torturan sadicamente para mantener el control de las voluntades. No puedo más que odiar a Videla, a Massera y a todo el resto de represores que cometieron tantas atrocidades, no puedo más que odiar al sistema capitalista que eleva nuestro egoísmo y nuestras miserias a niveles demenciales e infernales que no hacen mas que explotar al hermano y secar al obrero.

Ojala tanta muerte no sea en vano, el 24 de Marzo es un día para no olvidar, para escuchar, para reflexionar, para frenar un segundo nuestra vorágine y darse cuenta de lo efímero que es todo lo que conocemos, los peligros que nos asechan desde las sombras y el triste final al que llegaremos si no cambiamos el rumbo definitivamente.

No podemos ser indiferentes, no podemos cometer siempre los mismos errores, tenemos a la historia como testigo de nuestros desaciertos. Tenemos que aprender que nuestra participación es todo, si miramos hacia otro lado, dejaremos que pasen estas irracionalidades y peor vamos a terminar. De nosotros depende, tan solo de nosotros.

La carta de Rodolfo Walsh fue escrita un año después del golpe del 76´, ni cinco, ni diez años después, es decir, todo estaba sucediendo, ahora bien, con esta denuncia, con estos datos crudos y escalofriantes nadie oyó nada, nadie hizo nada.

En esos años hubo una juventud realmente maravillosa, una clase trabajadora magnifica, estudiantes, profesores, intelectuales, artistas comprometidos con el verdadero cambio, con el bien general y no personal, lamentablemente esta manga de asesinos los borro de la faz de la tierra, y si bien sus intenciones también murieron con ellos, no su mensaje y su ejemplo que permanece después de todo. A tener en cuenta también que del otro lado, del ala mas fascista y retrogrado del sistema, también persiste esa idea de aniquilar a todo aquel que quiera cambiar de alguna manera el orden de las cosas.

Ni dejar pasar, ni dejar hacer.
Contra el olvido y la impunidad, por la justicia y la memoria.


JUICIO Y CÁRCEL COMÚN A TODOS LOS GENOCIDAS,
APARICIÓN CON VIDA DE JORGE JULIO LÓPEZ ¡YA!
30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS-DESAPARECIDOS ¡PRESENTES! ¡AHORA Y SIEMPRE! ¡AHORA Y SIEMPRE!

20 marzo 2009

Aisha Duhulow



Aisha Duhulow - HologramaBlanco (escrito en base a la nota de Osvaldo Bazan)

¿Realmente quieren saber lo que paso? ¿A quién puede importarle lo que paso? Si nisiquiera nos acordamos donde estábamos cuando paso. Después de todo, solo nos importa saber a quien vamos a echarle la culpa para no sentirnos responsables nunca. Si en el fondo ellos, unos y otros no dejan de ser salvajes, con leyes propias y un Dios bárbaro (tan igual y tan diferente como el nuestro) que los conducen a ser como son. Hay algo macabro en esta historia, como en todas estas historias, tan llena de perdedores y de infelices, tan lleno de victimas y victimarios; más aún en estos tiempos de occidentes, mercados, partidos políticos y leyes, en esta época donde solo se notan los que tienen éxito, donde la democracia invade países en pos de seguir el negocio y nada mas, imponiendo normas y costumbres que no dejan de ser tan crueles y deficientes como las otras. ¿Cuál es la moral y cual la obligación moral en todo esto? ¿Qué papel le toca a cada quien en esta historia? Porque en el fondo, ¿Qué le importa al mundo esta nena? Si nació en uno de los países más pobres, dentro del continente mas pobre del planeta. ¿Dónde estaban las grandes naciones para salvarla? ¿Dónde estaban los grandes diarios, los grandes noticieros? ¿Dónde estaban los grandes políticos del mundo entero haciendo reuniones de urgencia? Que importa, es solo una nena, una nena negra, una nena de África, una nena de trece años, no es relevante, hay que pensar en el todo y no en la parte. Y aunque la noticia fue, claro, noticia en todo el mundo porque Reuter distribuyó un cable a cada redacción y producción de los medios, y aunque hubo marchas y quejas, ¿De que sirvió lo que se hizo, si no recuerdo donde estábamos todos nosotros cuando todo esto sucedía ¿Dónde estaban todas las buenas intenciones, dónde estaban los religiosos, los Papas, los Rabinos, los Ayatola, dónde los grandes políticos y las grandes figuras del deporte, dónde las empresas que ganan millones, y dónde las financieras que crean crisis, dónde los bancos mundiales, dónde los genios de siempre, dónde la ama de casa, el trabajador de doble turno, el verdulero, el carnicero, el dueño del bar de la esquina, dónde mi vecino, mi amigo, mi hermano? Hubo pedidos de informes y Amnesty se puso como loco, pero, una vez mas, y lo voy a repetir hasta el cansancio, ¿Dónde estábamos nosotros? ¿No tenemos tiempo para el mundo? ¿Nuestras miserias nos impiden ver más allá de nuestro ombligo? Trece años tenía la nena, tan solo trece, ni siquiera entendía lo que le iba a pasar, ni lo que le estaba pasando, adolecía en una tierra que se desangra, en una tierra que se muere, en un desierto infernal que quema todos los cuerpos, allí estaba, esa niña de trece años, sí, tan solo trece. Cuenta el informe policial que iba caminando a visitar a su abuela. Tenía trece años e iba a visitar a su abuela y a los tres tipos que la atraparon no les importó nada que la nena tuviera trece años, ni que fuera a visitar a su abuela. Uno de estos hombres le tapó la boca, entre los otros dos la escondieron detrás de una casilla abandonada. La nena se defendió como pudo y, la verdad, mucho no pudo. Ella detenida, atrapada, secuestrada y el mundo en otro lado, como siempre, como ahora, todos indiferentes a esas cuestiones ajenas a la realidad de lo cotidiano. Ella sola con esos hombres, ella atrapada y sola y nosotros comiendo fuera de casa, mirando nuestro estúpido programa, creyendo que todo está bien, o que lo podemos hacer mejor, “la casa está en orden”, siempre parece estar en orden, total, no somos la nena, esa nena de trece que está sola entre tres hombres, detrás de una casilla abandonada. La nena se defendió como pudo y, la verdad, mucho no pudo. Dio una patadita, intentó gritar, le doblaron los brazos, las piernas, la arrastraron, la nena veía todo con sus ojos de trece años y nada más. ¿Qué mierda puede ver? Solo un mundo en penumbra, con almas penando por doquier y esta condena (merecida) sobre nuestras espaldas, pero nada quita el horror de este momento, de su momento, no vamos a decir que es nuestro, no podemos faltarle el respeto de esa manera, es su momento, nosotros hacemos todo lo posible para evitar que estas situaciones nos afecten de alguna manera. Por eso, ¿Qué va a importarnos? ¿O nos preocupa realmente algo que no seamos nosotros? Nada alcanza para que entendamos, las fechas siempre terminarán por enmudecer los hechos y este escrito, ese momento, esa foto quedará en el olvido como ocurre siempre. ¿A quien le importa? La violaron los tres a la nena, a un tiempo, de a uno, de a dos. Le hicieron tal cantidad de barbaridades que de sólo leerlas dejarían este texto en este momento y se irían a vomitar. Reían, los tres, se reían de los trece de la nena, de las ropitas rotas, de las lágrimas se reían, esos tipos. Hay gente así, claro que hay gente así. Y son personas, claro que son personas, de carne y hueso, de creencias, de razón, con alma, no son monstruos, no son animales, no son chacales, no son extraterrestre, son gente que nació de una madre que dos veces abrió las piernas para permitirles nacer, ojalá hubieran nacido muertos, así no pasaba esto, pero este tipo de personas nace, siempre nace, se reproduce, envenena todo lo que toca y muere, viejos mueren, mientras las flores, esas flores silvestres, esos puntos luminosos que brillan sobre la tierra mueren de forma violenta, antes de tiempo, sin merecerlo, sin que fuera su tiempo. ¿Nadie tiene tiempo? Parecería que no. Estos hombres, son gente que, casi en un ciento por ciento, son iguales a vos, a mí, a él, a nosotros. Iguales, porque son como vos y como yo. Y son como la nena, y como la abuela de la nena, y como la madre y como el padre, y como el presidente de esa patria, o de la nuestra, o como el banquero, o como el soldado que dispara al objetivo, sin saber nada de ese objetivo al que da alcance. Y a estos hombres, tan iguales a todos, se les caía la baba, y dormían y eructaban y se rascaban la panza y la nena como pudo se escapó. Esa nena que ya no era nena. Fue a su casa y con su familia fue a la comisaría. Alguien debía hacer algo. Eso no debía quedar así, claro. La policía del lugar la detuvo. Algo habría hecho la nena de trece, tan desarrollada, tan altita, tan tetoncita, con ese moviento de colita que tanto enloquece, con esos labios que no dicen nada pero que a su vez seducen tanto. Y la declararon adúltera. Y entonces la juzgaron, cómo no, que eso es la civilización, la justicia es la civilización y la condenaron. El tribunal decidió que mucha otra gente tenía que participar, que las cosas son así con las nenitas de trece que se hacen violar por tres hombres que siguen ahí, sentados a la vera del camino, esperando para violar a nenitas como esta que fue condena. Hay momentos en el que el alma se separa del cuerpo, mientras leo pasa eso, siento desdoblarse mi alma, salir, intentar huir, ¿Qué pensaría la nena cuando veía montar este Dantesco espectáculo? Porque el cuerpo esta ahí, breve, mancillado, débil, y el alma lo observa desde el escalón más alto de la angustia. Hay un lugar después del dolor: ese lugar es ciego, sordo y mudo, sin tiempo y espacio, en ese lugar pareciera que nada pasa, nada, salvo el pensamiento, pero, ¿Qué puede pensar una nena de trece que fue violada y condenada? La llevaron a una cancha de fútbol, hicieron un pozo y la metieron ahí, desde el pecho para abajo, enterrada. Con un pañuelo en la cabeza para que no siga seduciendo hombres. Ella gritaba desesperada, se retorcía la nena, para alegría de los miles de hinchas que se dieron cita a la condena. Esos hinchas fanáticos y descontrolados gritaban de emoción, excitados con lo que veían. En la cancha, cincuenta tipos dispuestos a hacer justicia rodearon a la chica. Y entonces apareció el camión. El camión estaba lleno de piedras. Agarraron las piedras y con la fuerza del que se sabe justo impartiendo justicia, comenzaron a tirarle piedras en la cabeza. Después de un rato vino un médico que saco a la nena del pozo, la reviso y como no estaba muerta la volvió a meter en el pozo para que siga recibiendo piedrazos. Así hasta que murió esa nena de trece que fue violada y lapidada.



Esto ocurrío hace menos de medio año. El 27 de Octubre de 2008. La nena se llamaba Aisha Duhulow. Su abuela vive en Mogadisco, Somalía. El hecho ocurrió en Kismayu.

El mundo está ahí y ya no lo vemos.

Todo siempre puede ser peor, y la verdad, cada vez estamos peor. Pasa el tiempo y nada cambia, pasa el tiempo y los errores, y los horrores se repiten de forma más mediocre y macabra.

Cuando pasan estos hechos uno ya no es persona, ¿Como podríamos ser personas? Y los actos que realizamos, ya no son actos, convertimos el mundo en un lugar demasiado oscuro para ser y entender.

Los que más sufren son los que no se ven, lo que no se escuchan, los que no se sienten, pero están ahí, les aseguro que están ahí padeciendo las atrocidades que todos por acción u omisión provocamos.




13 marzo 2009

Encierro



Encierro - HologramaBlanco

El joven ya no mira, o mira solo aquello que le dejan mirar, o lo que puede. Su horizonte se ha reducido a una pared invisible, adornada con tanques, soldados, con hambre, pobreza, abandono y sobre todo, orden. El joven no tiene futuro, no tiene pecho, no tiene espalda, es un punto, entre otros puntos que forman la mitad de una nación fraccionada y destruida. ¿Qué queda de Palestina? ¿Qué queda de Gaza? El joven es solo un gesto mínimo, un suspiro, una exclamación, una pregunta sin respuesta. El joven vive, como puede, es pasajero en esta vida, en este colectivo humano, pero de ninguna manera puede sentirse bien, sentirse parte de todo esto. Lo han marginado, lo han obligado a ser parte de otra parte, a buscar pertenencia, sentirse algo, o alguien, lo han obligado a estar ahí y ser como es, lo han dejado sin libertad, sin futuro, sin esperanza. Después de tantos años nuestra voluntad, nuestra conciencia se quiebra, las realidades se trastocan y ahí estamos, mejor dicho, ahí esta él, con sus otros hermanos, jóvenes de su edad, buscando una salida, intentando encontrar el hueco que lo devuelva a algún lugar.

Así, el joven, se vuelve testigo de este espectáculo decadente, así se encuentra en las crónicas diarias que relatan su protagonismo excluyente, pero publicado en lugares donde nadie pueda encontrarlos, "por si las moscas", así nadie entiende lo que pasa realmente. Este joven no sabe como seguir, apenas si respira un atisbo de esperanza, mientras por su mejilla cae esa lágrima de dolor y reproche. Todo en su frágil cuerpo resulta inquietante. Puede ver sobre el hombro del soldado, puede ver sobre ese muro imaginado, puede ver a través de la ventana que le han creado, pero nunca podrá ver realmente lo que hay afuera, lo que hay en la realidad misma que todos nosotros vivimos cada día. Él solo puede ver lo que le dejen ver, por seguridad, por negocio, por capricho de esos halcones cojos, de esos infelices delirantes.

El aire esta enviciado, el aire esta rancio, mucha muerte, mucha prohibición, muchos años encerrados en sus calles, casas y poblados. Este joven observa la escena en silencio, como todos nosotros. Este joven tiene la frente dañada, sus manos atadas, y vive esperando algo que nunca termina de llegar, ¿Cuándo vendrá el tiro de gracia? ¿Cómo podría ignorarlo? ¿Si sacrifican caballos, como no sacrificar tan poca cosa? Razones de la civilización mundial, delirios místicos de unos pocos enfermos mentales.

Si miras a los ojos de este joven podremos ver el exilio, la traición, el olvido, las masacres, la historia del pueblo que merodea su universo en blanco y negro, la historia de los hombres que no terminan nunca de digerir sus diferencias, de apostar por sus miserias, de ser cobardes y demasiados mortales. Este joven es tan solo un joven más que muestra la realidad del oprimido, del que es explotado, reprimido, de tantos hombres y mujeres que transitan la senda del exilio y que penan por una tierra arrebatada, este joven representa la realidad del pueblo Palestino, que día a día se ve más encerrado, lastimando, ensuciado, confundido. Obligando a muchos otros a vivir en campos de refugiados, encerrado en ese inframundo que la miseria e indiferencia les ha construido. Viven padeciendo el asedio, el estado de sitio que le han impuesto a la fuerza.

Con los pies sobre la tierra, la siente palpitar, temblar, llorar y desangrarse bajo su cuerpo. Son los vestigios de una era abominable. Todo se funde en este encierro, en esta guerra sin cuartel, sin reparo, sin descanso. Todo se funde en este lugar, el joven, el anciano, el guerrero, el esclavo, el ortodoxo, el soldado, el engañado, el violador, el violado, el mercader, el oxidado, el personaje, el payaso, el diablo, el ángel, Ala, Dios, Moisés. Siempre que alguien se pone a caminar por Gaza no sabe si va a volver, no sabe que puede pasar, lo único que sabe es que no podrá salir, salvo que el otro Estado se los permita, cosa que no va a pasar así. Podrá caminar toda la noche y todo el día, recorrer el mayor camino posible, pero nunca podrá escapar de esta guerra, ni de este lugar. La guerra nos sigue a todas partes, hagamos lo que hagamos, vayamos donde vayamos, el cerco que les han impuesto es infranqueable. Por más que tengan piernas jóvenes no podrá ir a ningún lugar, ni esconderse en ninguna parte. Camina con tristeza, con angustia, con cólera, camina por caminar, casi no queda salvación posible, casa donde dormir, lugar donde asilarse.

Jóvenes contra la espada y la pared.

Y así:


“En la esquina de la calle
y las afueras de la ciudad
niños con largas historias
estaban reuniendo libros,
marcos de cuadros y estacas de tiendas
para hacer una barricada
que cerrara el paso a la Oscuridad”

Los niños de Rafa,
Sabih al-Qásim

Y fueron perdiendo casas, patios, plazas, jardines, escuelas, bibliotecas, lugares de rezo, y hoy, esto solo les queda:



¿Cuando terminarán con el encierro?

07 marzo 2009

Sobre la Crisis y la Pena de Muerte en Estados Unidos



Sobre la Crisis y la Pena de Muerte en Estados Unidos - HologramaBlanco

Ya todos sabemos que dentro de este sistema lo único que vale es reducir costos, minimizar pérdidas, maximizar ganancias sin importar la forma con que se logre.
Se han gastado ríos de tinta para explicar, describir y denunciar la perversidad que el sistema capitalista produce en el hombre, en las sociedades y en el universo todo de las cosas y de las personas. De esta manera hemos descubierto la doble moral que utiliza para alcanzar sus fines, el engañoso discurso que propone siempre para confundir y engañar al pueblo, y en particular esa exaltación del individualismo, como arma para triunfar en la vida, partiendo desde la soledad de su propio egocentrismo, hace que el individuo, que vive en comunidad, rodeado de otros seres semejantes, con sus mismas inquietudes, se aísle y decida buscarse la vida en solitario. Este desarraigo inducido desde un sistema discriminador y de exclusión, que medra con la división de sus individuos, facilita la tarea para someterlos y pone en evidencia las miserias de un sistema injusto, donde el ser humano es explotado y exprimido hasta la última gota de sudor, convertida la mayoría de las veces, en gotas de sangre. La vida dentro del sistema no importa demasiado, las reglas de juego y sobre todo del mercado dicta quien vive y quien muere y de que manera se vive y de que manera se muere. Y si todavía hay quien lo dude, leyendo las noticias de la semana pasada, encontré esta que describe de forma precisa lo que estoy diciendo y muestra el grado de desinterés por la vida de las personas y por el resto del mundo. La nota dice así:


”El gobernador de Maryland, Martin O'Malley, considera eliminar el castigo debido a la fuerte crisis económica que atraviesa su estado. Asegura que la pena capital cuesta tres veces más que una condena por homicidio.
De acuerdo al gobernador, "no podemos costear estos gastos cuando hay mejores maneras y más baratas para reducir el crimen".

El argumento esgrimido por O'Malley también ha sido planteado por juristas en los estados de Colorado, Kansas, Nebraska y New Hampshire. Asimismo, se esperan que la ley que prohíbe la pena capital sea próximamente aprobada tanto en Maryland, como Montana y New México.

El argumento de reducir costos a través del sistema carcelario está comenzado a calar hondo en los Estados Unidos. En Virginia, por ejemplo, están evaluando reducir la pena a los delitos no violentos, y de esa manera, encarcelarlos por menos tiempo.

La crisis económica es tan fuerte que, inclusive, gobernadores que han defendido la pena de muerte, tales como Bill Richardson de New México, se encuentran reconsiderando la medida.”



No queda mucho más que decir, solo pensar en como el sistema ha manejado la historia y nuestras vidas según más le convenga. Si bien nosotros nunca fuimos condenados a la pena de muerte, el sistema a dictado modas que establecen como vestirnos, tendencias que nos esclavizan, nos ha dicho como tenemos que vernos a través de dietas y comidas que debemos consumir, quienes producen que cosa y quienes no, y en definitiva quien vive y quien no, produciendo guerras, crisis económicas, desplazamientos y catástrofes que podrían haberse evitado.



Corresponde a un economista ruso, N.D. Kondratieff, prever que el capitalismo periódicamente entra en sacudidas, transformaciones, crisis y que estas crisis, que se observan como un ciclo de ondas, aparecen cada cuarenta o sesenta años, crisis que una vez que se superan fortalecen más al sistema que otra cosa. Es menester nuestro evitar que esto se siga sucediendo y que un sistema tan monstruoso como el que tenemos que soportar no siga sobreviviendo a esas crisis.



Hay que empezar a poner las cosas en su lugar, realizar los juicios correspondientes, encontrar culpables y hacerlos pagar la condena que se merecen. Lo único que sabemos es que el capitalismo es responsable de demasiados males, solo hace falta ver los hechos, guerras, hambre, pobreza, muerte, destrucción que han provocado este lamentable y miserable presente. Es por eso que con tales pruebas podemos dictarle sin temor a equivocarnos y sin que nos tiemble la mano una sentencia ejemplar y única que nos haga ver que existe justicia, salvación y sobre todo, futuro. Los hombres como tales tenemos nuestra responsabilidad y en cada caso seremos juzgados, pero con respecto al sistema Capitalista, no queda otra posibilidad que dictarle la “Pena de Muerte”, sin oportunidad de apelación, ni de perdón, ni de salvación. Una vez que este sistema de horror, marginación y segregación muera podremos seguir adelante y ser mejores en todos los sentidos.




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Memoria y Justicia

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"El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

Giordano Bruno.


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