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Berlusconi el gran seductor de la miseria humana

Las andanzas políticas y de corrupción de Berlusconi ya no sorprenden a nadie, ni siquiera a los italianos, que tienen que soportarlo, porque es Ley y Orden. Y por ser Ley y Orden hace y dice lo que se le da la gana, mientras el resto del mundo mira hacia otro lado o ríe ante sus desmanes y desvaríos, como si de un mal chiste se tratara y como si no tuvieran relevancia o consecuencia.
Sus últimas declaraciones se acercan a otras tantas “barbaridades” que ha dicho a lo largo de su miserable vida, como aquella noche en Cagliari, en la que aseguró que los vuelos de la muerte de la dictadura argentina “fueron bellas jornadas”, y añadió que “la izquierda dice que he sido como Hitler, como Mussolini, como el dictador argentino que eliminaba a sus opositores llevándolos en avión. Les daba un balón, abría la puerta y les decía: - hace un buen día, salgan a jugar”.
El escándalo del “Bunga-Bunga” que va en camino de devorarse la poca imagen y poder que tiene Berlusconi, se potenció cuando afirmó en la inauguración de una exposición de motos que “siempre es mejor ser un apasionado por las chicas bellas que ser un gay”, intentando con estas palabras defenderse de las acusaciones por ayudar el pasado 27 de Mayo, a Karim El Mahroug, “Ruby Robacorazones”, una de las velinas que participan habitualmente en las veladas sexuales organizadas por Berlusconi, y que fuera arrestada acusada de haber robado 3.000 euros y un collar de oro a una amiga. La jefatura de policía de Milán ha confirmado que, en efecto, el Primer Ministro italiano llamó desde Roma para pedir a un alto jefe policial que dejara en libertad a la joven, inventándose que era familiar de Hosni Mubarak, el presidente egipcio.
La frase machista y desconsiderada cayó como una bomba en el ya recalentado clima político de Italia y retumbó en el exterior. Sobre todo dio la sensación de que Il Cavaliere intentando recuperar la iniciativa de su gobierno, de su imagen y poder, se descontrola por completo, empeorando aún más las cosas. La crisis “se ha metido en un callejón sin salida”, escribió uno de los más influyentes observadores italianos.
Pierluigi Bersani, secretario general del opositor Partido Democrático, ha calificado las declaraciones de Berlusconi como una “regresión espantosa”. “Apelo a todas las fuerzas políticas de la mayoría para que den la cara y hagan algo. Decirle basta a Berlusconi no significa abrir una fase de ingobernabilidad, tampoco sería una traición del voto popular: lo han hecho ellos todo. Han arrastrado el país en el pantano. Ya no somos un país normal”, ha declarado, profundamente avergonzado.
Por su parte, Nichi Vendola, presidente de la región de Puglia, abiertamente gay y uno de los políticos de izquierda más respetados en este momento en Italia, ha dirigido a Berlusconi una durísima “videorespuesta” “Si un hijo tuyo, un amigo tuyo, un ministro tuyo fuera gay y no se hubiera atrevido a contártelo, piensa cuanto sufrimiento innecesario le estas causando”, le manifiesta. Vendola pide a Berlusconi que tenga el coraje de dimitir. “Ahora que tu reino se hunde en el fango y la inmundicia y muchos de tus generales buscan su propia salvación personal, sería deseable una salida decorosa”.
Paolo Patanè, presidente del colectivo LGTB Arcigay, ha afirmado por su parte que “Esa frase es la expresión de una cultura machista, retrógrada y ofensiva para los homosexuales pero también para las mujeres (…) Procede de una actitud de desprecio hacia la dignidad de las personas y confirma el clima vergonzoso y grotesco en el que el Primer Ministro está hundiendo a este país. Berlusconi debe pedir perdón a todos, a los gays y a las mujeres, por una frase tras la cual se oculta una visión del mundo femenino que no corresponden al jefe de Gobierno de un país de la Unión Europea”.
La Fiscalía investiga al polémico representante de famosos Lele Mora; el director de informativos de su canal Rete Quattro, Emilio Fede; y Nicole Minitti, su odontóloga a la que promocionó para consejera de la región de Lombardía.
Fue precisamente Nicole Minitti la que recogió a la joven Ruby R. de la comisaría, que entendían debía ser internada en un centro de acogida, aunque el llamado de Berlusconi la dejara en libertad.
Esa llamada telefónica de Berlusconi ha levantado una oleada de críticas en la oposición que piden su cese y hasta de su socio de Gobierno, Umberto Bossi, líder de la Liga Norte.
Ex director del Corriere della Sera , actual primer columnista político del diario económico Il Sole 24 Ore , Stéfano Folli cuenta entre sus muchos lectores al mismo premier. Es moderado y ponderado. Y comienza su artículo de ayer así: “Un punto es cierto. El gobierno de Berlusconi está paralizado. Virtualmente muerto, se podría decir, por la pérdida de credibilidad de su guía.”
Como contraofensiva Berlusconi anunció que volverá a presentar un proyecto en el Parlamento que impida interceptar llamadas telefónicas. “El medio periodístico que las publique será cerrado entre 3 y 30 días”, advirtió. Otra vez la ley mordaza, con la que el premier conservador amenazaba a la prensa libre y que había sido congelada por las reacciones internas e internacionales.
En el Festival de Cine de Roma, la actriz estadounidense Julianne Moore, que presentó un film en el que interpreta a una madre que vive una relación gay con otra madre (Annette Benning) opinó que Berlusconi “dice cosas idiotas, arcaicas e infelices”. Y afirmó: “Debemos concentrarnos más en que somos todos seres humanos”.
Los gays del partido de Berlusconi anunciaron ayer que lo abandonan y se pasan al nuevo movimiento Futuro y Libertad del titular de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini.
Fini pidió a Berlusconi "muestre la valentía política que ya demostró" en otras ocasiones, y tome "la decisión de entregar su dimisión, subir al Quirinal (sede de la Presidencia) y declarar que, de hecho, está abierta una crisis". Esta crisis -subrayó el ex aliado del premier- debe servir para "llegar a una fase en la que se vuelva a discutir la agenda y el programa del ejecutivo, y se verifique la naturaleza de la coalición oficialista y la composición del gabinete", según informó la agencia italiana de noticias ANSA.
Fini advirtió luego que si Berlusconi no responde a su pedido, los cuatro actuales ministros de su gabinete que pertenecen a FyL "no permanecerán ni un minuto más en el gobierno". Luego sostuvo que con su nueva agrupación política quiere "no ir en contra, sino más allá del PdL", y le ofreció al premier que se formalice un nuevo "pacto de legislatura", para mantener la actual mayoría, aunque modificando las prioridades del ejecutivo.
Entre críticas duras hacia se ex aliado, Fini sostuvo que "el país de los milagros del que habla Berlusconi no existe", y que "en ninguna parte de Europa existe un partido tan atrasado en materia de derechos civiles como el PdL".
"No podemos seguir adelante así, Berlusconi tiene el deber de decir si quiere abrir una nueva fase, discutiendo y tomando acto que existen otras opiniones o si quiere seguir adelante sólo para sobrevivir: cualquiera que sea su decisión, la respetaremos, sabiendo que tenemos la consciencia limpia", resumió Fini.
Si el jefe de gobierno conservador insiste en quedarse en el cargo con la esperanza de "capear el temporal", entonces más ministros pertenecientes a la facción disidente abandonarán el gabinete.
Decía Gramsci que el instrumento de los marxistas debía ser la cultura entendida como pedagogía y difusión de las ideas. Había que tratar de llegar a la gente y convencerla. Un año antes de la muerte de Gramsci, nació en Milán un intérprete de canciones románticas, licenciado en derecho, simpático, cínico, campechano y brillante orador llamado Silvio Berlusconi.
El final de la crisis de los años 70, la puesta en marcha de un par de canales de televisión local, quizá alguna relación con el mundo de la mafia, y la amistad del presidente Bettino Craxi (cuyas cotas de corrupción solo superó Berlusconi), hicieron al vulgar cantante un adinerado empresario del sector audiovisual
Durante años, Berlusconi fue un personaje conocido en Italia: presidente del A.C. Milan que arrasaba en la Copa de Europa, portada en revistas del corazón, una de las grandes fortunas del país y propietario de un holding audiovisual llamado Mediaset que, con las concesiones de su amigo Craxi, controlaba todas las cadenas de televisión del país.
La corrupción política, el descrédito en los partidos políticos de izquierda tras la caída del muro y, en fin, el divorcio entre la sociedad italiana y su clase política propiciaron un contexto franco para la entrada en política de un empresario triunfador que prometía bajar los impuestos y no meterse en la vida de la gente.
Berlusconi comprendió como nadie antes el ideario de Gramsci: para tomar el poder, había que generar una cultura política propicia y encontró el medio que el teórico comunista no había conocido para propagarla: la televisión
Con un medio tan potente como el audiovisual, Berlusconi solventaba también el problema del partido: le basta con pagar el sueldo de algunos periodistas y crear, en torno a sí, una asociación personalista llamada Forza Italia cuya única razón de ser es llegar al gobierno de Italia.
Berlusconi sustituyó así el partido político y la ideología por sus empresas y el desencanto político dando lugar a un fenómeno de populismo perfecto: la relación directa entre el pueblo (a este punto dejan de merecer la consideración de ciudadanos) y su líder, sin la mediación de estructuras partidarias o instituciones de gobierno.
Uno podría ponerse a enumerar la enorme cantidad de hombres y mujeres en el mundo que rechazan visceralmente a Berlusconi, por la ostentación, el libertinaje, la corrupción, la prostitución, la falta de moral y de valores, hasta el más cerril individualismo que representa cada vez que habla y camina, pero no podemos menos que aceptar que esos sectores conviven con otros, que son los que “lo hacen medir” a Berlusconi, los que lo votan, los que compran las revistas donde él sale, los que consumen sus medios de comunicación y creen en esa estúpida promesa y sonrisa. Ese es el parámetro, como corresponde a su esencia, de su importancia social: “mide” tanto que los Partidos Políticos de derecha y ultraderecha no pueden más que convocarlo a sus líneas. Aunque por lo que hemos visto (y ya he comentado aquí) por estas horas se esté quedando “más solo que la una”.
Si cada época levanta y entierra valores, es evidente que lo colectivo perdió las elecciones en Italia el día que votó nuevamente a este enano fascista, pseudo Duce, que gobierna los destinos de los italianos sin otra razón y fin que su libido.
Cuando surgió el neoliberalismo, en la posguerra, fue durante muchos años una escuela con aires masones que se nucleaba en Suiza, en la estación de Mont Pelerin. Hemos tomado a Milton Fridman como su padre, pero era su tío. Fridman fue Premio Nobel de Economía en 1976. Dos años antes, el Premio Nobel había sido para el austríaco Friedrich Hayek, que fue el que puso la semilla. Leer a Hayek aterra. Para él la democracia no es una condición necesaria para la verdadera libertad que debe custodiar el Estado: la libertad de mercado. La escuela de Mont Pelerin estaba comprobándolo cuando sus popes fueron bendecidos por los Nobel: Chile, 1973. Berlusconi pertenece a esta escuela, a este modo de pensar la política y la economía, para las cuestiones sociales está la iglesia y los grupos ultraconservadores estableciendo la moral y los valores que el Pueblo debe seguir si quiere ser “bendecido”.
Más claro no puede estar. Y el neoliberalismo no puede implantarse en democracia sin un correlato de valores. Los valores del neoliberalismo son los valores de Berlusconi, los sucios y bajos valores de un ser racista, homofóbico, corrupto, infiel, miserable, mediocre, soberbio, vanidoso, explotador, clasista, pederasta. Lo de la república y la institucionalidad es pura retórica en países con gobiernos y líderes como estos.
Con la complicidad perenne de los grandes medios (que le pertenecen), instaló la idea que lo colectivo, lo cooperativo, lo mutuo, lo solidario es un disvalor. Berlusconi no solo prostituye y corrompe, también destroza redes sociales encolumnando a la opinión pública atrás de las palabras “modernización” y “ahorro”, “familia” y “moral”.
Basta de Berlusconi, de Zarkozy… basta de pederastas y payasos, de derecha neoliberal corrupta, antisocial y asesina gobernando países centrales y periféricos.
Berlusconi da asco y no queda más que pedir su renuncia y encarcelación. Ser que daña la condición de humano merece la peor de las condenas y rechazos.
2 comentarios:
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Llamarle payaso me parece tan denigrante para los profesionales de la risa, que prefiero llamarle simplemente: sinvergüenza ¿no crees?
Digo como Pedro... ¡que no cunda el ejemplo! (pero me temo que en España estamos dando pasos agigantados para tener uno parecido (porque igual, afortunadamente para el mundo, es imposible)
abrazo, amigo



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Sólo Italia puede soportar un político así. Que no cunda el ejemplo.