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Se murió Massera

Se murió Massera, uno de los rectores honoris causa de la Universidad de los Torturadores.
Se murió Massera, uno de los hombres con mayor decadencia moral, con mayor grado de crueldad y de ambición de la historia Argentina.
Se murió Massera, el Almirante de la Marina de Guerra de la Nación que marchito con su operación todo proyecto de vida de aquella época.
Se murió Massera, el oficial traidor al juramente pronunciado al recibirse de guardiamarina de ser fiel a la Constitución Nacional, como tantos otros uniformados traidores de nuestra historia desde 1930 hasta el 2000.
Se murió Massera, el loco demente, el animal carroñero de las aguas argentinas, la bestia del infierno sentado en la jefatura de gobierno desde donde jugaba a ser Dios.
Se murió Massera, el arquitecto de la ESMA, el amo y señor de esa fábrica de horrores que fabrico la Marina en la época del Proceso de Reorganización Nacional. El templo de la infamia más perversa de la historia humana, un sinónimo de Auschwitz al Sur del hemisferio.
Se murió Massera, uno de los próceres máximos de la picana eléctrica.
Se murió Massera, el ideólogo de los “vuelos de la muerte”, el abominable plan que consistía en arrojar personas vivas y drogadas al Río de la Plata, para que el agua los ahogue y oculte las pruebas de la atrocidad cometida.
Se murió Massera, ese rostro impoluto de gran sonrisa cínica que vomitaba terror y miseria.
Se murió Massera, el mujeriego, el infiel, el pecador, el “macho” argentino.
Se murió Massera, la punta de lanza de una ultraderecha intolerante, racista, clasista, asesina. Miembro de la oscura sociedad P-Due.
Se murió Massera, el megalómano delirante.
Se murió Massera, el hombre que pertenece a la historia más profunda de Argentina, a su lógica más perversa.
Se murió Massera, el genocida.
Se murió Massera, el estafador.
Se murió Massera, el gangster.
Se murió Massera, el imitador.
Se murió Massera, el Almirante que le gustaba masacrar cuerpos, grupos, ideas, sueños, futuros, destinos y posibilidades.
Se murió Massera, el que alfombro de cadáveres el fondo de la cuenca del Plata.
Se murió Massera, el que compró junto a la Junta la Copa del Mundo de Fútbol del 78´.
Se murió Massera, el hombre condenado a cadena perpetua y destituido por homicidio agravado, privación ilegitima de la libertad, tormentos y robos.
Se murió Massera, el hombre que nació en Entre Ríos hace 85 años.
Se murió Massera, el hombre que fue indultado por Carlos Saúl Menem (ex presidente argentino) que le permitió salir de la cárcel en 1990.
Se murió Massera, el hombre que recobró la libertad y volvió a quedar privado de ella cuando en 1998 fue procesado por robo de bebés.
Se murió Massera, el hombre que gracias a que el 31 de agosto del 2009 la Corte Suprema de Justicia confirmó sentencias de tribunales inferiores que habían fallado sobre la inconstitucionalidad del perdón de Menem, murió culpable y condenado con sentencia firme.
Se murió Massera, la máquina de matar y de hacer política, dentro de otra máquina de matar y hacer política que fue la Junta del Proceso.
Se murió Massera, el burócrata de la muerte.
Se murió Massera, el Almirante Cero como le gustaba que lo llame la Patota de la ESMA.
Se murió Massera, el que fue un joven oficial antiperonista antes del golpe de 1955 y veinte años después terminó siendo un interlocutor confiable de Isabel Martínez de Perón.
Se murió Massera, el hombre que intentó edificar un “maserismo”, fuerza política, que obviamente lo tuviera como líder indiscutido. Así creo el Partido para la Democracia Social con el cual intentaría ganara las elecciones hasta que fue procesado.
Se murió Massera, el hombre que se acercó a dirigentes sindicales mientras el aparato represivo terminaba con los delegados de fábricas, dirigentes intermedios y escarmentaba con la desaparición de Oscar Smith.
Se murió Massera, el hombre que quería mediante el terror, la negociación, la perversión, y el aprovechamiento del humanismo instinto de supervivencia, conocer el pensamiento de la guerrilla montonera y, luego, la conversión de esos cuadros en cuadros propios.
El asesino que murió ayer debe ser una de las personas que más ha hecho sufrir a los argentinos. Y mientras se dedicaba a esa tarea con esmero, era designado miembro académico del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA; Doctor Honoris Causa de la Universidad Jonh F. Kennedy; Periodista Honoris Causa del Instituto Latinoamericano de Intercambio Periodístico y Profesor Honorario de la Universidad de El Salvador. Lo que demuestra el grado de poder de este miserable ser y la complicidad, ceguera, ingenuidad, maldad y oportunismo que había en la sociedad argentina en general y en las grandes instituciones nacionales en particular.
Massera murió solo y despreciado. Antes arrastró a sus seres cercanos, incluyendo a su mujer y a sus hijos, por historias de traiciones, infidelidades, estafas y crímenes. Ayer no hubo una sola voz que se levantara en su defensa. O para recordar algún hecho bueno de su vida. Nadie recordó el motivo de su título de Profesor Honoris Causa en El Salvador, y nadie de la Academia de Ciencias Políticas repasó los méritos que determinaron su inclusión como miembro académico.
Massera ya no mandaba a nadie hacía tiempo, y su salud dañada lo había alejado de los juzgados, donde debía seguir rindiendo cuentas por su condición de genocida. Ayer a la tarde, Emilio Eduardo Massera murió en el Hospital Naval por causa de un accidente cerebrovascular. Sus exequias no tendrán ninguno de los rituales castrenses porque fue despojado de su rango militar. Hacia tiempo que estaba inconsciente, con sus facultades mentales alteradas, según determinó el Cuerpo Médico Forense, pero aún pesaban en su contra decenas de procesos y estaba siendo juzgado en ausencia en Italia. Quien supo tener ambiciones políticas más allá del poder que detentó como ideólogo del plan genocida, ya no controlaba siquiera su propio cuerpo.
Massera fue uno de los jefes más maquiavélicos, torcidos, barrocos, dúplices, oportunistas y complejos que tuvo el engendro de siete años de duración de la dictadura y la historia argentina en general. También fue de lejos el más ambicioso, y el más inescrupuloso a la hora de tratar de concretar su deseo: conquistar el poder absoluto. Porque quiso para sí mismo mucho más que el rol de represor y estafador por el que hoy se lo recuerda de modo excluyente. Porque quiso mucho más y solo cosechó muertos y rechazo por igual, una basura humana que no vale ni el insulto que en este momento le pueda expresar.
Se murió Massera el segundo en Jefe del Proceso de Reorganización Nacional. Queda el peor de todos, Jorge Rafael Videla, pero eso ahora no importa, porque se murió Massera.
“… Si alguien, hoy, le desea el Infierno, se equivocan. Si Massera va al Infierno lo van a recibir como a un héroe. Al cabo, él es uno de sus creadores. El creador de una de las figuras más perfectas del Infierno, la ESMA. ¿Podríamos entonces desearle el Cielo, ese lugar donde un Dios justo le señalaría sus culpas? Ocurre, sin embargo, que el Cielo y ese Dios justo no existen. ¿Cómo habrían de existir si existió Massera?” escribió José Pablo Feinmann.
Con Cielo o sin Cielo, con Infierno o sin Infierno espero que pase la eternidad en medio de las almas de los 30.000 desaparecido que junto a la Junta mandó a asesinar.
SE MURIO MASSERA… y para que no se vaya ningún otro sin cumplir la condena terrenal, es que ahora más que nunca “RESULTA INDISPENSABLE EL CASTIGO A LOS CULPABLES”.
Ni Olvido, ni Perdón…
7 comentarios:
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Y yo que pensé qeu en algunos años lo ibamos a ajusticiar a este y a los otros.
Creo que no llegan..
Mala suerte.
Juan
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Lamento que haya muerto antes de ser castigado judicialmente por los crímenes que cometió dando muestras de un sadismo feroz.
Coincido con el párrafo de José Pablo Feinmann.
Fue el creador de un Infierno : la Esma.
Que nunca más se repitan perfiles de tan siniestra esencia en los devenires de la historia.
Comparto las palabras de Mariluz :Habrá visto los rostros de los que él mismo condenó a la tortura y a la muerte?
Habrá sentido el dolor , el miedo , la indefensión que sintieron ellos?
Habrá pensado ... por un momento en la desesperación de los que eran arrojados al mar ?
Habrá sentido un atisbo de remordimiento?
Tenés razón: Hoy más que nunca resulta " INDISPENSABLE" el castigo a los culpables.
Que no partan otros verdugos antes de tiempo sin cumplir la condena terrenal.
Ni olvido . Ni perdón.
Memoria
Y justicia.
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Se murió Massera.
Alcanzó a cumplir mínimamente su condena penal, pero cumlió su condena social perpetua. Y sus parientes seguirán sintiendo el rechazo de la gente por los horrores que encabezó, de los que participó, y en los que se regodeó.
Alguien lanzó por ahí una humorada... diciendo que se notaba Néstor Kirchner estaba organizando las cosas desde el cielo, y que la muerte de Massera era una de sus gestiones... Reacciones de pueblo que necesita purgar el dolor.
Hay represores que están viejos y ya la justicia terrenal no los va a alcanzar.
Pero hay muchos que eran jóvenes cuando la dictadura, y pueden ser juzgados.
Es cierto que justicia que tarda no es justicia. Y por las leyes de impunidad y los indultos no tenemos que interpelar a los represores, sino a esa parte de la sociedad política argentina que cedió el derecho del pueblo argentino a ser sanado en justicia.
Se murió Massera, pero muchos otros están vivos.
Que ninguno de ellos jamás descanse en paz.
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Tuvo suerte en la vida y en la muerte, desgraciadamente. Muy buen artículo. Abrazos.



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¿Me permites una maldad?... ojalá haya muerto viendo las caras de todas y cada una de sus víctimas y sintiendo el mismo miedo y dolor y vergüenza de ser semejante a un asesino de ese calibre.
No, no me alegré de su muerte... pero un asesino menos.
dos abrazos y un beso