HologramaBlanco

Largo es el camino que recorremos para alcanzar lo que buscamos. Un camino lleno de penurias y contradicciones que nos detienen, retrasan o pierden, pero con fuerza, determinación y comprommiso podemos superar. El curso de todo proceso revolucionario se levanta sobre la adversidad. Hay que trabajar honestamente y por el bien general, para que todo sea posible.
  • Macri y un discurso atestado de afirmaciones estigmatizantes y xenófobas, que buscan ser una cortina de humo a los problemas de su patético Gobierno



    El Preámbulo de la Constitución Nacional Argentina dice:

    Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.

    Mauricio Macri tocó un tópico favorito de la derecha global: la inmigración ilegal. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, le pidió a la Presidenta Cristina Kirchner que envíe a la Policía Federal al Parque Indoamericano para frenar "la inmigración descontrolada y el avance de los narcotraficantes y la delincuencia".

    "Los vecinos no quieren que proliferen más organizaciones mafiosas", aseguró Macri y afirmó que la Argentina tiene que "demostrar coraje y hacer lo mismo que hizo Lula en Brasil", al enviar militares a las favelas para combatir a los narcos.

    La diatriba de derecha expresada por Macri, muy sincera, muy endémica, es, claramente, un recurso, cuanto menos, para disimular responsabilidades de gestión. Los asesinatos integran una agenda más vasta que concierne al gobierno porteño y al nacional, tanto como a sus respectivas policías y demuestran una falta total de políticas sociales en el caso del Jefe de Gobierno y una errónea actitud de seguridad por parte del Gobierno Nacional. Al fin y al cabo, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la autoridad máxima del país, quien debe proteger a todos sus ciudadanos más allá de jurisdicciones, banderas, ideologías, razas, credos, clases y principios.

    La propuesta de Macri, su contenido estigmatizante y xenófobo, no debe valer como cortina de humo. Las responsabilidades por los asesinatos de cuatro personas son, por ahora, opacas. Y mientras los hechos ocurren, las autoridades se la pasan entre acusaciones cruzadas que no sirven para nada.

    La vida humana, valor supremo, impone que se traten como un ítem específico, por lo tanto, es irrenunciable la aplicación de una solución, no se puede echar culpas, no se puede echar responsabilidades hacia otros lados, cuando se es una autoridad municipal o nacional. No se puede culpar de los males de un país a un sector de los habitantes, o nos condenamos o nos salvamos todos, esta tierra es de todos. Nacimos de los inmigrantes, “bajamos de los barcos” y fuimos construyendo esta patria casi siempre mal parida. Todas las manos que trabajan, sufren. La Ciudad de Buenos Aires no comienza en Av. Libertador y termina en Av. Rivadavia, ni el Gobierno de la Ciudad gobierna para las clases medias y altas que viven en la parte norte de la Ciudad. Macri citó una frase que significa mucho más que la razón por la que la utilizó: “el sur también existe”. Claro que existe, dentro y fuera de la ciudad, en el continente, en el mundo.

    Cuando Macri comete esa falacia de petición a la autoridad que es tomar como válida la afirmación: “porque Lula lo hizo en Brasil”, nos demuestra la poca inteligencia que presenta y la falta de planificación que tiene para superar el conflicto que él mismo generó. Lula terminó entrando por la Fuerza a las favelas después de hacer un plan integral de viviendas y llevar adelante un plan de hambre cero. Y entró a las favelas a perseguir “narcos”, no a perseguir inmigrantes, y en ningún momento culpó a estos de los problemas que sufre Río de Janeiro. Mientras que Macri hace todo lo contrario, recorta planes, subsidios y presupuestos, desvía fondos en cuestiones que nada tienen que ver con problemáticas sociales, arenga discursos conflictivos y excluyentes, divide continuamente a los habitantes, segrega a los más necesitados del sistema. Macri quiere utilizar la Fuerza para “limpiar las calles” como alguna vez dijo antes de ganar la campaña del 2007 que lo colocó en el sillón de Bolívar 1 (otra ironía de la historia, que un ser tan poco latinoamericanista esté sentado al frente de la calle que lleva el nombre de un tipo que quiso que todos fuéramos realmente hermanos y formáramos una Patria Grande entre todos)

    En Abril de 1994, el diario La Nación publicó un artículo escrito por Amílcar E. Argüelles, ex ministro de Sanidad del dictador Roberto Viola. En aquel escrito, Argüelles se despachaba con declaraciones como esta: “Ya no es posible soslayar que la subcultura de una inmigración aluvional de bajo nivel intelectual en nuestro país nos impide lo que debe ser una existencia civilizada y está en pugna con los valores fundamentales sobre los que basar un proyecto nacional (…) Postergar la realización de estas acciones arriesgará nuestra soberanía territorial y más grave aún, traerá un monstruoso crecimiento de arrabales contaminados tercermundistas, poblados por subdotados, en detrimento del nivel intelectual y cultural nacional y del desarrollo y la competitividad de la Argentina del Siglo XXI”.

    Las conexiones discursivas entre Macri y Argüelles son evidentes. Ambos tienen como blanco predilecto a la inmigración sudamericana. Ambos no traicionaron ni a su clase ni a su pensamiento. Ambos creen que los bolivianos, paraguayos y peruanos son los culpables por la mala vida que llevamos o la imposibilidad de crecer en todos los aspectos.

    Es tan peligroso el discurso de Macri, como del toda la fuerza del PRO, citemos por ejemplo las declaraciones de Gabriela Michetti: “no pedimos el cierre de la vía de inmigración, sino que se cumpla le ley. Tenemos demasiados inmigrantes ilegales”. Por otro lado Rodríguez Larreta dijo: “La ley de inmigración aprobada en 2003 es la única legislación del mundo donde no existe la figura de inmigrante ilegal”, “en la Argentina hay una ley muy permisiva respecto de la migración: viene la gente y al poco tiempo de estar en la Argentina pide una vivienda, usurpa, después viene el juez que obliga al Estado a dar una vivienda”, “es una lógica perversa”, “que lo único que hace es promover que venga más gente de los países limítrofes para usurpar terrenos y pedir viviendas. Tenemos que cortar eso”.

    Más allá de estas últimas declaraciones oportunistas, la fuerza del PRO en ningún momento tuvo la problemática inmigratoria como uno de los temas de su agenda parlamentaria, de este año o de otros (desde que se construyeron como fuerza política). Entonces es raro que ante un problema puntual, se trate de utilizar una realidad determinada para desviar responsabilidades o culpas y depositarlas en un tema que para nadie es como se dice que es.

    Si bien la comparación es forzada, no está demás decir que la persecución de los nazis empezó así, queriendo renegar de una raza y persiguiendo a los inmigrantes, tener esta suerte de discursos puede derivar en los peores horrores de la historia humana. Por más que a Macri no le guste el arribo de inmigrantes latinoamericanos, la Constitución expresa claramente que todos los habitantes de la Nación gozan del derecho de ‘entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino’ y que ‘los extranjeros gozan de todos los derechos civiles del ciudadano’. El fragmento del preámbulo que encabeza esta nota, establece y la constitución del 1853 garantiza, los derechos “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Seguramente, el concepto amplio no es compartido de modo cabal por Macri, ni por muchos “ciudadanos” de clase media y alta que habitan la ciudad y hasta por muchos de los próceres que construyeron nuestro país, pero es parte de nuestra Carta Magna y de nuestra construcción social, política y económica, no puede por lo tanto ser menospreciada, perseguida, exterminada, borrada, deportada.

    El ánimo que mueve a Macri no es nuevo, desde la infausta ley de Residencia hasta los ataques de grupos “patrióticos”, siempre hubo quienes abominaron de los recién llegados, los atacaron y descalificaron. Es que pese a todo, Argentina siempre ha sido un país de acogida de hombres y mujeres del mundo, en estas tierras siempre se han dado la mayor cantidad de ventajas de migración del mundo, aunque eso no significa que al llegar el inmigrante se encuentre con una panacea.

    Las declaraciones de Mauricio Macri, Horacio Larreta y todo el Gabinete del PRO nos retrotrae a debates que parecían superados, aunque más no sea superficialmente. Salvo en la dictadura de Videla y el gobierno de Menem, ningún funcionario de tan alto rango realizó declaraciones tan cargadas de xenofobia. En la época de la dictadura se impuso una nueva ley de migraciones, que acompañó con políticas xenófobas que perseguían a la población de Bolivia, Paraguay y otros países latinoamericanos. Desde 1983, con el nuevo período democrático, no hubo declaraciones ni acciones políticas gubernamentales que atacaran a los inmigrantes. En el “menemato”, el gobernador Duhalde (al que hoy por hoy se acusa como uno de los instigadores, junto a Macri, de los hechos de violencia ocurridos en el Parque Indoamericano), el canciller Di Tella, el jefe de Migraciones, el jefe de policía, en diferentes circunstancias, realizaron declaraciones xenófobas comparables a procesos nazistas.

    Todas estas declaraciones y políticas afirmaban que los problemas sociales y de inseguridad eran producto de una “nueva ola inmigratoria” desde Bolivia, Perú y Paraguay. Analizando los censos desde 1869 hasta el de Octubre de 2001 inclusive, se puede demostrar que esa “nueva” inmigración nunca existió. El porcentaje de inmigrantes limítrofes en el país se mantuvo todo este período en alrededor del 3%. Lo que hubo fue una utilización de los inmigrantes como chivo expiatorio de las consecuencias dramáticas de las políticas neoliberales implementadas en el país. Pues que, según rezaba la dirigencia neoliberal, ingresábamos al primer mundo, la Argentina tenía que tener sus turcos como Alemania, sus mexicanos como Estados Unidos, sus gitanos como Francia.

    La inmigración boliviana en Argentina descendió en los últimos años, según lo confirmó el Cónsul boliviano en Buenos Aires. Antonio Abal, explicó que viene habiendo un descenso del 2% anual de inmigrantes bolivianos en Argentina, y que se espera más o menos la misma estadística para 2010. Destacó que “lo más grave son los discursos xenófobos, cuando cada vez más vivimos en un mundo multicultural”. Los argentinos tienden a ver muchos más bolivianos de los que hay en la realidad. Primero, porque cuando estaban en zonas fronterizas, los porteños y los medios porteños no los veían “en la Argentina”. Pero además porque consideran como extranjeros a los hijos argentinos de los bolivianos, también a los jujeños y, finalmente, a todos los que tengan alguna ascendencia indígena. Esto se debe a que la exclusión social, la desciudadanización neoliberal tendieron a extranjerizar a los pobres en general. Produciendo una gran paradoja: los descendientes de los pueblos que vivían en América antes de la llegada de los colonizadores son considerados por los más poderosos descendientes de los europeos como inmigrantes.

    Entre el 2003 y 2004 el Congreso Nacional votó una nueva ley de migraciones que reemplazó a la Ley Videla. Es una ley democrática, que garantiza todos los derechos fundamentales a todos los habitantes del país y no sólo a todos los argentinos. Con esta ley se intentó (y en parte se consiguió) conformar la “Patria Grande” una patria donde todos estuviéramos dentro de la protección del Estado.

    Lo que tenemos que cortar, de raíz, es la xenofobia de Macri, de Rodríguez Larreta y del todo el PRO. Pretenden colocar a los inmigrantes causando un problema que sólo han provocado sus propias políticas o, mejor dicho, la inexistencia de las políticas sociales, incluida la de vivienda en la Ciudad. En ningún momento se planteó la integración, la superación de conflictos sociales de prioridad máxima. Para colmo, actúan igual que la derecha conservadora en todos los países del primer mundo. Están a tono. Macri quiere cada vez más convertirse en un Zarkozy o en un Berlusconi, que Buenos Aires sea la Paris o la Milán de América, con calles limpias de pobres y de inmigrantes ilegales. Y el método que tienen en mente es la represión irrestricta a todos los seres que considere diferentes y contrarios a su moral y costumbre. Pero también van contra nuestras leyes y contra nuestra Constitución. Mientras hablan de “hacer cumplir la ley” dicen que nuestra ley es errónea, demasiado democrática. La refundación de la xenofobia sólo puede hacerse sobre la falsificación de los datos sobre inmigración.

    Macri, con sinceridad ideológica, elige un rumbo diferente. Su presentación de ayer recorre todos los tópicos de un falso nacionalismo, con hondas raíces autóctonas e internacionales. Hay permisividad, adujo, en la ley inmigratoria actual. Hay abuso de quienes se valen de beneficios sociales que deberían ser “para nosotros”. Hay un vínculo entre los inmigrantes de países vecinos y hermanos con formas organizadas de delincuencia.

    Macri hace una reducción del otro al estatuto del objeto, dándole así el permiso para cualquier aberración, porque el otro dejó de ser humano, pasó a ser “el boliviano que le saca la comida, el techo y el trabajo a los argentinos”. Con estas ideas puede verse venir, por derecha, una embestida muy importante ligada al racismo y la xenofobia, porque si Macri no hace pie con estas declaraciones y logra enderezar el rumbo de su gobierno, se le derrumba su farsa de político enteramente, y no por cuestiones ideológicas, sino por inútil. Una suerte de De la Rua siglo XXI, y en una escala menor al ex Presidente radical. Macri se va a poner en el lugar del único que se opone a que el Gobierno Nacional siga importando pobres de países limítrofes, y esto en la Ciudad de Buenos Aires, dadas tradiciones, historias de familias patricias, grandes Shoppings y clase media y alta, lamentablemente, siempre encuentra simpatizantes. Sin ir más lejos, ayer por Twitter se llamaba a la gente a reunirse en la aristocrática esquina de Callao y Santa Fe, para pedir la expulsión de los inmigrantes que ocupan ilegalmente el Parque Indoamericano. Vaya si tenemos ejemplo en el país de ese lenguaje del “colonizador” en el que se adjetiva al “otro” –al que se quiere destruir, matar, exterminar o señalar como causante de todos los males- como a un animal, carente de rasgos mínimos de humanidad. Esa estigmatización abre la puerta para liberar a todos los demonios, para permitir cualquier atrocidad. Justifica todo el mal, porque lo que se combate no tiene entidad humana, es una generalización contenida en un cuerpo que no merece ser llamado hombre, porque no lo es, y si no es hombre no hay leyes, ni religiosas ni jurídicas, que condenen nuestros actos contra ellos. Con este tipo de pensamientos, no son humanos los indios que se exterminaron durante la conquista española y durante la campaña del desierto roquista (nótese el uso de la palabra "desierto": ahí no había nada, según la historiografía oficial). Durante la última Dictadura, el "aniquilamiento" de la "subversión", elementos infectantes de nuestra forma de vida cristiana y occidental (Camps: "No desaparecieron personas, sino subversivos..."). Los asesinados como "desaparecidos" (no son, no están). Esos negros villeros de mierda, como causantes de la degradación cultural que hay que "combatir". Los bolivianos, paraguayos, peruanos que vienen a usar nuestros hospitales y quitarnos el trabajo a los argentinos de bien, que pagamos nuestros impuestos.

    Es uso y abuso de la inseguridad que pone en riesgo a los ciudadanos libres (“la gente”, en jerga política y mediática) es un sambenito de la derecha, en muchas comarcas. El inmigrante es abusador, ventajero… rápidamente se pasa a sindicarlo como delincuente. En el centro del mundo tales narrativas gozan de buena salud. Sin justificar lo nefasto, es interesante señalar que son países que atraviesan una crisis económica feroz, de las que exacerban (y popularizan) esos reflejos.

    La admisión de la diversidad, el ius soli que otorga no ya los derechos sino la nacionalidad argentina a los nacidos acá son pilares que justifican no sólo oponerse al discurso de Macri, sino repudiarlo.

    La muerte no lo va a parar. La xenofobia es uno de los reductos en los que descansa la Derecha -en todo el mundo- para ofrecer soluciones mágicas a problemas reales que deben ser abordados de manera democrática y responsable.

    Sobre el conflicto del Parque Indoamericano, hasta ahora, cuatro muertos. Cuatro muertos que demuestran que Macri realmente es un minusválido mental, al que habría que declarar incapaz e insano para ocupar un cargo público (cualquiera que sea). El Gobierno Nacional demostró tener una respuesta tibia y tardía a un conflicto puntual de una envergadura importante del que no podía despegarse. Los dos Gobiernos demostraron mediocridad a la hora de encontrar soluciones, porque los dos Gobiernos sólo buscaron sacar rédito político del conflicto. Cuatro muertos y más de 100 heridos, algunos de gravedad, y miles de imágenes que muestran con claridad HD, la ausencia del Estado, la pobreza, la marginalidad, el odio, el rencor, el descontrol general, la violencia particular y colectiva, la penetración de mafias dentro del entramado social, el abuso policial, la realidad del narcotráfico, el accionar de los punteros políticos, el negocio de las barra bravas, la falta de hermandad entre los vecinos y ciudadanos, el oportunismo de todos, al final, todas estas imágenes nos ayudan a ver claramente la miseria humana que “habita” en todas las formas y representaciones posibles en la Ciudad de Buenos Aires, la ciudad más importante del país (un caso más que testigo de lo que ocurre en el resto del territorio).

6 comentarios:

  1. Troba says:

    Lo que pasa cuando la derecha pide su oportunidad, compañero.

  1. No hay inmigración ilegal, sino mercado de los seres humanos favorecido por los mercaderes mismos que lo critican.

  1. fgiucich says:

    Y yo, todavía, me sigo preguntado cuál es el proyecto de país que estámos buscando. Abrazos.

  1. YoKa says:

    Si no te molesta voy a publicar el texto en mi blog. estaba buscando masomenos el discurso de macri y lo que lei me encanto. con un par de agregados y co tu permiso te lo robo :) espero que no lo tomes a mal, es cuestion de concientizar.
    Gracias

  1. MariluzGH says:

    vuelvo para dejarte un enlace donde encontrarás mi felicitación -de estas fechas- para ti y tus amigos- seguidores Feliz Navidad

    abrazos :)

  1. Carmela says:

    Un artículo impecablemente desarrollado que desmenuza paso a paso la verdad, que nos enfrenta con esa " miseria humana" que late en nuestro entorno.
    Las reaccionarias declaraciones de Macri son un recurso sin base para evitar mostrar la ineptitud de su gestión.
    Asusta que un sujeto con semejante mediocridad intelectual ocupe el cargo que ocupa.
    También quedó claro que no existen políticas sociales de ninguna índole ni de ningún sector.
    En lugar de buscar soluciones se enredaron en acusaciones cruzadas : una patética manera de demostrar la inoperancia y la ineptitud para manejar el conflicto.

    Desconocía las palabras de Argüelles: coinciden con el pensamiento macrista : Un discurso peligroso ( típico de los procesos nazis, como bien mencionas)y lamentable porque se incorpora a la mentalidad y al "decir" de ciertas clases sociales que repudian la inmigración latinoamericana.
    En la calle son recurrentes los comentarios superficiales enmarcados en la xenofobia , la discriminación y la intolerancia.
    Duele el sufrimiento de la gente con necesidades básicas , sometida a la marginalidad.

    No sé si el Pro habrá leído el preámbulo de la Constitución ("... promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros , para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino...")...
    Si lo leyó no lo internalizó.
    O no lo entendió.
    Excelente nota.
    Merece difusión!
    Un abrazo.

Twitter @EdgardoRovira

Jacques Lacan

La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente.



Juan Gelman

Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
[la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta
[ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también
[explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
[de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante
de "Hechos"
Envar El Kadri

Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo
Mario Benedetti


"Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena


pero aquí abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena


pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe


con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe

Ernesto Sabato

"Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso







Mariano Moreno

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Calderon de la Barca

"Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son"
Silvio Rodriguez



En qué camino crecerá la hierba?
porqué hoy no vino alguien a su contienda?
qué puente estará roto?
porqué una mano no se crispo otro poco?


A qué ciudad tendrá un color marchito?
y porqué una vida no dejo nada escrito?
qué sueño tendrá hambre de una palabra,
de una gota de sangre?


Hubo un no fue bajo un jamás
hubo un tal vez bajo un quizás
hubo un regué bajo un frutal
hubo un llegué bajo un andar.


Hoy la pregunta
luego el viento hace un gesto
la hace un rol
por un fuego que no des a tiempo

puede no salir el sol.

Qué salto a las estrellas será tarde
de una esperanza raquítica y cobarde?
qué mundo submarino no será nuestro?
porqué un vigor no vino?

Qué misterio vital del universo
quedará oscuro esperando su verso?
En fin, que maravilla, la indiferencia
contra la pesadilla.


Hubo un no fue...

Hoy la pregunta...

Jorge Luis Borges

"Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto
la alta proa del viking, las lanzas del desierto.
En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa
tienes tu monumento y en la estrofa concisa
que nos deja entrever (sólo entrever) los días
últimos y en la sombra que cae las agonías.
Tú que de sus pinares haces que surja el lobo
y que guiaste la mano de Jean Valjean al robo.
Una de tus imágenes es aquel silencioso
dios que devora el orbe sin ira y sin reposo,
el tiempo. Hay otra diosa de tiniebla y de osambre;
su lecho es la vigilia y su pan es el hambre.
Tú que a Chatterton diste la muerte en la bohardilla
entre los falsos códices y la luna amarilla.
Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día.
Tú cuya lenta espada roe generaciones
y sobre los testuces lanzas a los leones.
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra."
Eduardo Galeano

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

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