HologramaBlanco

Largo es el camino que recorremos para alcanzar lo que buscamos. Un camino lleno de penurias y contradicciones que nos detienen, retrasan o pierden, pero con fuerza, determinación y comprommiso podemos superar. El curso de todo proceso revolucionario se levanta sobre la adversidad. Hay que trabajar honestamente y por el bien general, para que todo sea posible.
  • WikiLeaks un abismo profundo para el sistema



    El gran aliado de los periodistas combativos, que son linchados, asesinados o vuelven a mirar hacia atrás cuando la noche presenta sus perfiles más tenebrosos, es Internet. Explica Julian Assange que el mundo ya no será reconocible – ni el pasado ni el presente – cuando “los leaks“ de la gran corrupción mundial sean links corriendo libremente por la red de redes muchas cosas cambiarán. De esta manera, el mundo podrá experimentar el cambio pacífico más grande en términos políticos de su historia. ¿El mapa de la corrupción o el mapa de la política, estarían abiertos y de libre acceso las 24 horas del día, los 365 días del año?

    ¿Qué pasaría si en el mundo no existieran más secretos, si los Estados no utilizaran más el “Top Secret” para sus informes, ni las Empresas ocultaran información de sus negocios y negociados, ni los bancos pudieran ocultar sus transacciones de lavado de dinero y estafa?

    Mientras Internet nos abre puertas por las cuales podemos infiltrarnos para descubrir algo de verdad, la prensa “Independiente”, los “grandes medios” mundiales que están íntimamente ligadas al sistema, hacen todo lo contrario, (des)informan, confunden, engañan, mienten y sobre todo ocultan. Mientras una página como WikiLeaks devela lo que el poder no quiere que se sepa, los diarios ocultan la verdad detrás de notas que no dicen absolutamente nada.

    La potencia de la sociedad civil -según Julian Assange- se ha desmoronado, hasta podríamos afirmar, que ha muerto, ante el poder de los flujos financieros que se mueven más velozmente que los criterios morales o éticos. Vivimos en una sociedad controlada por el sistema financiero internacional que escapa al conocimiento de las sociedades que han perdido su capacidad de interaccionar con el organigrama de poder real.

    Vivimos en un mundo que creemos conocer, pero a decir verdad no sabemos nada. Todo nuestro mundo es opaco y oscuro. Las decisiones principales no pasan por nuestras manos y los sistemas políticos sólo son una ficción de decisiones soberanas a las que tenemos que elegir, seguir, aceptar. La seguridad se ha erigido en el centro de los poderes reales, y vivimos tutelados por dicho sistema de seguridad oculto que tiene su centro en Estados Unidos y ni siquiera el presidente de ese condenado país tiene el poder real para oponerse a sus órganos de inteligencia. El poder efectivo está en manos de grandes corporaciones trasnacionales. La prensa es complaciente y no es auténticamente independiente. Los generales responden a los dueños de las grandes firmas, que a su vez les ordenan a sus presidentes, lo que deben hacer para incrementar sus beneficios.

    WikiLeaks es la piedra en el zapato del sistema, una “idea” que pone en evidencia la violencia terrorista generada por los gobiernos implicados en las guerra de Irak y Afganistán, o la inteligencias que hacen los diplomáticos norteamericanos en sus embajadas, demostrando las miserias propias y ajenas, o las actividades financieras de grandes empresas y bancos que saquean países, empobrecen pueblos, lavan dinero, estafan y quiebran economías.

    Los medios de comunicación están en manos de empresas con intereses que las mediatizan. El mundo, según Assange, está en función de un anarcocapitalismo que utiliza el sistema de seguridad como escudo de protección de sus intereses. Los ciudadanos cada vez están peor informados y tienen menor posibilidad de oponerse o conocer la realidad del mundo. Assange, con errores y aciertos da una posibilidad como nunca antes de conocer lo que siempre desconocimos.

    ¿Puede una simple página de Internet sin publicidad ni ayudas públicas dar tanta información y generar tantos inconvenientes? La respuesta es sí, puede y lo hace. Desde la creación de WikiLeaks en Diciembre de 2006 (aunque comenzó a operar en el 2007) el portal se ha convertido en un altavoz incómodo para los gobiernos, los poderes públicos y las empresas multinacionales. Gotera. Filtración. Libre. Esos conceptos se reúnen en el nombre de la organización liderada por Julian Assange.

    Con más de un millón doscientos mil documentos o informes en su haber en cuatro años de existencia, WikiLeaks (wikifiltraciones, en castellano) funciona como una especie de contenedor online de filtraciones, un proyecto que desde el primer día se abrió a los ciudadanos aunque se haya perdido de vista al reportero tradicional, que hacía de enlace y aplicaba su criterio entre la fuente y el medio. En el propósito de WikiLeaks, mientras tanto, está por encima de todo proteger a sus fuentes, conocidas por ellos mismos como los whistleblowers.

    De esta forma, la web, creada por periodistas y activistas anónimos al modo de la enciclopedia participativa Wikipedia, ofrece a cualquier usuario la posibilidad de alojar anónimamente mediante una conexión cifrada textos, audios o vídeos confidenciales cuya autenticidad el portal se encarga posteriormente de verificar. Se desconocen los nombres de 20 voluntarios de tiempo completo y alrededor de entre 800 y 1000 colaboradores externos en todo el mundo (técnicos informáticos, abogados, periodistas) trabajan en este sitio que se alimenta de las donaciones y, según aseguran sus fundadores, no acepta publicidad ni ayudas públicas. Entre los donantes, se encuentran el periódico británico The Guardian.

    Más allá de las responsabilidades en que hayan incurrido las fuentes de WikiLeaks, funcionarios o hackers que hayan obtenido y filtrado la información, WikiLeaks es, en principio, un medio de comunicación que ejercita los derechos fundamentales de libertad de expresión y libertad de información reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Recordemos que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos prohíbe legislar en contra de la libertad de expresión. Y también hay que mencionar que la misma Ley sueca protege ampliamente la libertad de expresión.

    WikiLeaks ha pasado de ser un sitio de escasa repercusión a un portal referente a nivel mundial por el peso de sus informaciones. En 2008, recibió el premio al medio de comunicación del año por la revista Economist. En 2009, el portal y su fundador, Julian Assange, ganaron el premio de Amnistía Internacional en la categoría de Nuevos Medios por sacar a la luz informes sobre las matanzas de Kenia.

    En octubre de 2009, la página web filtró una detallada y larga lista de miles de miembros de la formación racista BNP (siglas en inglés del Partido Nacional Británico), en la que se podía tener acceso a los nombres y apellidos de sus integrantes, así como a sus direcciones particulares y sus números de teléfono. La polémica saltó en Reino Unido por el secretismo que rodea a un partido político repleto de acusaciones de racismo.

    En Reino Unido, además, WikiLeaks destapó el caso de protección para la empresa Trafigura. La compañía de transporte pagó a una empresa local de Costa de Marfil para deshacerse de 400 toneladas de gasolina de baja calidad. El operador contratado se limitó a esparcirla por las cercanías de la ciudad de Abidjan. 85.000 personas necesitaron cuidados médicos, paralizando el frágil sistema sanitario del país. Ocho personas fallecieron a causa, al parecer, de la exposición a esta basura química. Trafigura acudió al juez pidiendo protección ante la filtración de un documento confidencial y WikiLeaks reveló todo el entramado.

    Bastante repercusión también tuvieron las cintas que revelaban la intrahistoria de los atentados del 11-S, segundo a segundo. WikiLeaks puso a disposición del lector en Noviembre de 2009 medio millón de comunicaciones que fueron emitidas y recibidas durante aquel día en las Torres Gemelas y en la sede del Pentágono, la mayoría de ellas emitidas por el FBI o la policía de Nueva York. Las llamadas telefónicas, los correos electrónicos y los SMS interceptados que se recogían en la web a lo largo de 12 páginas despertaron la polémica sobre el respeto a la intimidad de miles de personas o sobre la necesidad de mostrar gratuitamente el dramatismo que sobrevino en los momentos posteriores a los ataques.

    Pero el caso más relevante fue la difusión del vídeo Collateral Murder, el 5 de Abril de 2010, en el que un helicóptero Apache estadounidense abatía el 12 de Julio de 2007 a una docena de personas en un barrio de Bagdad. El vídeo dio la vuelta al mundo con más de cuatro millones de visitas en 72 horas en YouTube. En él se mostraba que entre los muertos se hallaba el cámara de Reuters Namir Noor Eldeen, y su chofer Saeed Chmagh. Las imágenes trajeron las denuncias de las organizaciones de periodistas y obligó al Pentágono a abrir una nueva investigación del ataque.

    En Julio de 2010 publicaron 92 mil documentos que se denominaron como “Diarios de la guerra de Afganistan”, en los que se revelan masacres contra civiles, conexiones entre la inteligencia paquistaní y los talibanes y también operaciones en las que cayeron soldados estadounidenses bajo la acción de fuego amigo.

    El 22 de Octubre de 2010 se hicieron públicos los “Diarios de la guerra de Irak”, estaban formados por casi 400.000 archivos, donde se confirma, entre muchas otras revelaciones, la tortura como método sistemático del ejército de Barack Obama. El Pentágono acusó a WikiLeaks por dar a conocer información que ponía en peligro a agentes encubiertos y en riesgo a operaciones militares, aunque la organización señaló que no publicó miles de documentos que podían poner en riesgo vidas. Debido a esas filtraciones, Assange reemplazó a Bin Laden como la prioridad en la escala de detenciones requeridas por los norteamericanos. Así el fundador de WikiLeaks se convirtió en el enemigo número uno de Norteamérica.

    Y llegamos al último capítulo (por ahora) de las publicaciones de WikiLeaks, el 29 de Noviembre de 2010 se han publicado un tesoro de documentos secretos del Departamento de Estado que incluye 251.287 cables de las diferentes embajadas de Estados Unidos para el Departamento de Estado y 8.017 directivas que el Departamento de Estado envió a sus puestos diplomáticos en todo el mundo. Un único informe se origina en 1966, pero la gran mayoría vienen a partir de 2004 o posterior. Ese fue el tiempo en que los Estados Unidos creó SIPRnet. El número de cables ha crecido continuamente en los últimos años, 9.005 informes fueron enviados durante los dos primeros meses de este año. Estos documentos ponen en evidencia una práctica que transgrede la soberanía de los países aliados y no aliados de Washington. Nunca antes en la historia una superpotencia perdió el control de tanta información sensible, datos que pueden ayudar a pintar una imagen de las bases sobre las cuales se construye hoy la política exterior de Estados Unidos. Pero al mismo tiempo, Los últimos documentos filtrados por la página de Assange no cambian absolutamente en nada la imagen que el mundo tiene de Estados Unidos, tan solo confirman lo que todos sospechamos siempre, que la diplomacia norteamericana, a nivel Estado o empresarial, hace inteligencia para beneficio del Imperio y son más hipócritas, asesinos y peligrosos que nunca.

    ¿Qué hace que estos documentos sean particularmente atractivos? Es que muchos políticos de las altas esferas dicen la verdad sin adornos, confiando que sus reflexiones no se harán públicas. Pero en el fondo, y más allá de la realidad superflua en la que se mueven los diplomáticos internacionales, los documentos “pinchados” develan que Estados Unidos tiene una verdadera correa que envuelve al mundo. Sus embajadas se han convertido en verdaderos centros de poder autónomos en los países de acogida.

    El escándalo internacional desatado por estas filtraciones ha convertido a WikiLeaks en un “peligro para la seguridad nacional” del país del Norte. Y, mientras este despreciable país lame las heridas del papelón internacional que han construido –y que tardará en sanar-, el gobierno de Barack Obama ha puesto en marcha todos los resortes posibles para “exterminar” al portal de Julian Assange, cercándolo judicialmente, lanzando ataques informáticos masivos al sitio y presionando para que las empresas de mayor peso en la web expulsen a WikiLeaks de sus servidores. La empresa estadounidense Amazon ha expulsado a la página web de sus servidores ante numerosos ataques informáticos recibidos desde que comenzó a filtrar cables diplomáticos. WikiLeaks reaccionó inmediatamente a la decisión de Amazon en su Twitter: “Si Amazon se siente tan incómodo con la primera enmienda, debería dejar de vender libros”. A partir del miércoles, Interpol confirmó que había emitido lo que denomina Alerta Roja, una petición internacional de búsqueda y detención contra Julian Assange, acusado de violación y acoso sexual en Suecia.

    La filtración de documentos confidenciales de la diplomacia estadounidense por parte de un sitio web acarrea grandes interrogantes, sobre todo de quienes se preguntan si el sitio hizo bien o no en publicar dicha información, si ese acto que intenta transparencia gubernamental es más importante que las consecuencias peligrosas que podría acarrear esa decisión, para las personas y países involucrados en los documentos, cables e informes. ¿Debe prevalecer el derecho a saber de las personas sobre la seguridad nacional?

    ¿Se puede “luchar” contra WikiLeaks? No, en la medida en que esa lucha no es contra un individuo ni contra una empresa, sino contra la naturaleza misma de Internet. ¿Es WikiLeaks bueno o malo? Ninguna de las dos cosas, WikiLeaks simplemente es.

    Los recientes acontecimientos apuntan a una lucha larga contra WikiLeaks y su fundador, Julian Assange, sin reparar en que, en realidad, no se lucha contra ellos específicamente, sino contra la capacidad de Internet de reconstruirlos. Insistiendo tozudamente en cuestiones como el “dar ejemplo”, el “castigar para disuadir intentos similares” o el “se lo pensarán antes de hacer otra cosa parecida”, que han demostrado que nunca funcionan debido a las características de la red y de la misma naturaleza humana. Mientras Internet sea Internet – y no olvidemos que existe una corriente de opinión, mucho más peligrosa, que opina que para evitar este tipo de cosas lo que debemos hacer es eliminar Internet y despojarlo de su característica como red neutral – siempre habrá personas con iniciativas similares, puertos seguros en los que cobijarlas, protocolos con los que esconderlas o distribuirlas, y usuarios dispuestos a apoyarlas económicamente.

    El problema estriba en querer “perseguir” a WikiLeaks con los mecanismos que antes de Internet permitían perseguir iniciativas similares. Antes de Internet, si un medio publicaba algo que no convenía, se podía secuestrar la publicación y se le podía, incluso, retirar la licencia, cerrar administrativamente o encarcelar a sus responsables. Antes de Internet, si alguien accedía a una información y pensaba que esa información, por alguna razón, debía ser sometida al escrutinio público, su capacidad de hacerlo era limitada: las personas no contaban con los medios necesarios para publicar nada, ni mucho menos con la infraestructura adecuada para filtrar información con ciertas garantías de seguridad personal, de comprobación de hechos o de protección de sus fuentes.

    La información siempre ha sido esencialmente asimétrica, y el hecho de haber vivido durante siglos en esas condiciones ha alimentado toda una casta de dirigentes que opinan que “hay información que nunca debe ser revelada”, que “el fin justifica los medios” o que “todo vale para según qué”. Afortunadamente, el mismo poder va, lenta y torpemente, poniendo barreras a ese tipo de cuestiones: leyes como la Freedom of Information Act o la Mandatory Declassification Review, obtenidas tras años de lucha democrática, intentan garantizar que, con las debidas precauciones la información acabará estando disponible para el público. Sin embargo, se trata de controles claramente insuficientes y que ni siquiera existen en todos los países: en regímenes corruptos, ni siquiera esa mínima transparencia resulta viable.

    ¿Es bueno o malo WikiLeaks? Juicios de valor hay tantos como personas en la tierra. Dependiendo del lado en que uno se pare y cómo esos documentos revelados nos afectan, dependerá la opinión que tenemos al respecto Pretender juzgarlo es, simplemente, una pérdida de tiempo: si WikiLeaks cae, si Julian Assange es detenido, poco importa y poco va afectar a la futura evolución de los acontecimientos. Si no es WikiLeaks, se llamará de otra manera, y si no son Julian Assange o Bradley Manning, serán otras personas los que creen otro sitio que ayude a descubrir la verdad que el sistema oculta. Lo importante es que en la era de Internet, mientras la existencia de la neutralidad de la red permita que Internet siga siendo Internet (WikiLeaks sería inviable en un mundo sin neutralidad de la red), quienes gobiernan y quienes manejan información tendrán que hacerlo a sabiendas de que ésta siempre tendrá alguna posibilidad de alcanzar la luz pública, y ellos la eventualidad de tener que responder de sus actos ante la justicia.

    Estas filtraciones son un fenómeno difícil de comprender en toda su magnitud. Por lo pronto, el laberinto que lleva a que un secreto bien guardado se escape es tan complejo como una partida de ajedrez. Siempre hay, detrás de la revelación de datos, algún “garganta profunda”, que suele ser el apelativo de un arrepentido, un interesado en que se sepa algo para que se oculte otra cosa, algún sector opositor que pretende debilitar al gobierno de turno o infinidad de otras variantes. Sin perjuicio de lo atrapante que resulta meterse en los vericuetos de las guerrillas de desinformación-información, hay un contexto político mundial de decadencia del Imperio que, más allá de los orígenes, hacen muy interesante estas llamadas filtraciones de WikiLeaks. En principio porque el australiano Julian Assange, la cara visible de las fulminantes denuncias, tiene la trayectoria de un militante globalifóbico propio de estos años. Assange se convirtió temprano en un activista de la libertad de información. A los 18, además de convertirse en padre, vivía como programador y promovía el software libre. Diseñó Strobe, un escáner de puertos gratuito. También participó en la creación de Rubberhose Deniable Encryption, un programa que sirve para encriptar de modo ultraseguro información sensible. Comenzó a publicar artículos en periódicos y revistas y a los 25 años coescribió el libro Underground, una investigación que narra las acciones del movimiento hacker, la postal invertida de una sociedad que quisiera verse retratada solamente en su tranquilidad burguesa. Nunca dejó de estudiar. Se anotó en Física y Matemática en la Universidad de Melbourne y llegó a participar en las Olimpíadas de Física de 2005. En 2006 abandonó la universidad y toda otra actividad para concentrarse únicamente en su más ambicioso proyecto: WikiLeaks. Es matemático, físico, programador, hacker, periodista y desde hace una década se metió en una cruzada para develar las órdenes de matanzas o crímenes cometidos por las tropas estadounidenses en los más diversos lugares del planeta. Desde ya –no hay que ser ingenuos–, una personalidad determinada y comprometida no alcanza para explicar por qué se resquebraja el emporio de información secreta más sofisticado del mundo.

    Si Assange se atreviera a caminar distraídamente por alguna calle solitaria, de seguro “sufriría un accidente mortal”, de esos que solemos ver en las películas y tan bien suceden en la vida real. La vida del fundador y editor en jefe de WikiLeaks tiene un precio y son muchos quienes exigen que se lo ejecute. Son cada vez más. “Los que dan información a WikiLeaks deben ser ejecutados”, exigió Bill O´Reilley, columnista del canal Fox. “Los Estados Unidos deben asesinarlo, deberían usar un avión teledirigido”, aconsejó Tom Flanagan, asesor del primer ministro de Canadá. “Hay que perseguirlo como Al Qaeda”, demandó Sarah Palin, líder del Tea Bag Party. La administración de Obama no permaneció impasible: “Miraremos qué alternativas tenemos para obligarles a hacer lo correcto”, amenazó el portavoz del Ministerio de Defensa Geoff Morrel al exigir que no difundieran los archivos obtenidos. Un miembro de la organización denunció haber sufrido una emboscada en Luxemburgo. Dos colaboradores de WikiLeaks fueron asesinados en Kenia. Julian Assange, que había sido invitado a vivir en Suecia por el Partido Pirata (un grupo anarcoide que llegó al Parlamento de la mano de propuesta de informática libre), fue denunciado en el país nórdico por violación de menores. Por ese cargo se canceló su permiso de residencia.

    Los Estados Unidos han montado la maquinaria bélica más poderosa de la historia de la humanidad y una pata fundamental de su estrategia es el manejo informativo. Se trata de algo muy complejo. Sobre todo, porque está montado en la propia mentalidad de los estadounidenses. A la CIA o el Departamento de Estado les duele cuando las críticas provienen de personas o medios que tienen impacto al interior de su ideología. Un ejemplo: durante la invasión a Vietnam, una imagen tomada en 1969 por un camarógrafo de Associated Press recorrió el mundo. Era un jefe policial –de origen vietnamita– de Saigón matando de un tiro en la sien a un prisionero. Esa foto ayudó a la ola antibelicista en los Estados Unidos. Sin embargo, en el palacio presidencial de lo que era Vietnam del Sur, están disponibles para el público, las fotos de los blondos soldados yanquis con sonrisas de niños y las cabezas de campesinos vietnamitas en las manos. Esas fotos no impactan. No perforan la cabeza del pueblo de la gran potencia. No llegan al corazón. Los incomodó y los descolocó la lectura de “Los ejércitos de la noche” de Norman Mailer y las revelaciones de un oficial estadounidense sobre la matanza de My Lai contadas por Seymor Hersh .

    Estará por verse los motivos que llevaron a los grandes diarios del Primer Mundo a ser parte de esta andanada de revelaciones en primera plana. Es cierto que, hace unos meses, Le Monde, The New York Times, The Guardian y Der Spiegel recibieron imágenes y documentación de WikiLeaks sobre atrocidades cometidas por tropas estadounidenses en Irak. Ahora, con esta verdadera conmoción, esos mismos diarios, más El País, salieron a contar estas historias, el mismo día y a la misma hora. En el periodismo, casi todos lo sabemos, se publica en tapa lo que las empresas editoriales quieren. No alcanza con que WikiLeaks tenga buenos archivos. Se trata de los diarios más prestigiosos de España, Francia, los Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, nada menos. Pero también, son medios privados en manos de empresas con muchos intereses y que cuidan muchos intereses. Se abre una etapa que puede desvanecerse tras la ola de escándalos. Pero que también puede ser una entrada más para el debate que es necesario hacer, para encontrar una manera de cambiar el manejo informativo de las grandes potencias y –además– de las grandes corporaciones.

    Por eso cabe preguntarse en este caso, ¿por qué WikiLears elige medios adictos al sistema y al poder del sistema para hacer pública su información? Tal vez para demostrarle al mundo que su información es verdadera, es efectiva y sobre todo, es periodística. No puede tomarse ya a la ligera lo que se publica en la página WikiLears, porque los diarios más “prestigiosos” del planeta, la examinan y la publican. Y por otro lado, Assange puede tener una precisión de los grados de censura que cada redacción tiene de la información. Él sabe lo que entregó y puede leer en cualquier periódico lo que se publicó. Lo que es claro es que los cinco periódicos actuaron como verdaderos agentes de comunicación del Departamento de Estado. Hicieron el trabajo de limpieza en lugar de los servicios de Hillary Clinton. En suma, en nombre de la libertad de expresión y todos los bellos argumentos, The New York Times, Der Spiegel, El País, Le Monde y The Guardian publicaron lo que sólo ellos juzgaron conveniente, borraron los nombres que ellos consideraron oportunos y, antes de hacer todo el asunto público, consultaron con los representantes del Departamento de Estado.

    La “Tempestad” que provocó la última filtración de WikiLeaks todavía no acabó de azotar al mundo, los daños que causó no podrán ser medidos con exactitud hasta dentro de muchos años. Lo cierto es que el aparato de inteligencia de los Estados Unidos deberá medir las consecuencias de intentar saberlo todo, con una forma de actuar que acerca el nivel de averiguaciones del gobierno al de un Estado policial.

    Assange asegura que no se detendrá. Es más, ya advirtió que los próximos documentos que dará a conocer comprometen directamente a bancos estadounidenses en acciones fraudulentas. Un tiro cargado de pólvora informativa que alcanza directamente al corazón del capitalismo en Wall Street.

    En una época en la que el periodismo está cuestionado por la falta de rigurosidad en el uso de fuentes o el fin de la investigación debido a su altos costos, al poco grado de análisis y observación de sus empleados, la falta de deseo en buscar la verdad de los acontecimientos y de mostrar lo que ocurre más allá de nuestros ojos, la labor de Assange y su grupo de audaces permite pensar en la información pura y dura como fuente de rigor para un próximo futuro comunicacional.

4 comentarios:

  1. MariluzGH says:

    Era vox pópuli el intervencionismo de los EEUU en las políticas de otros países. Lo que ocurre es que la realidad ha superado con creces cualquier atisbo de posible "espionaje".

    Mi lado racional dice que la verdad debe saberse siempre y que la libertad de expresión debe prevalecer por encima de los gobiernos.
    Mi lado cerebral dice que ya era hora de que a los EEUU se les pillara con los pantalones bajados, descubriendo sus miserias (entiéndase engaños, manipulaciones, terrorismo judicial, ruptura de derechos humanos...)
    Mi lado insensato dice que deben haber intereses ocultos, por algún lado, que propicie y aliente la publicación de estas "verdades", para ocultarnos la verdadera "verdad"... que inevitablemente conoceremos...

    Mientras a los países implicados en la "fuga" de noticias, les interesaba difundir las atrocidades que se cometían en África -entre africanos- aplaudían y premiaban a WikiLeaks... ahora que el ventilador ha cambiado de rumbo y las "mierdas" se vuelven contra ellos, se rasgan las vesiduras y lanzan el "vade retro satanás", demonizando al mensajero, en lugar de asumir el mensaje. Hipocresía 'vulgáribus y corriéntibus' ¿verdad?... pues así ha sido siempre. ¡Pero ahora lo sabemos!

    Genial -como siempre- amigo mío.
    abrazos

  1. MariluzGH says:

    Disculpa si me extendí :)

  1. fgiucich says:

    Nos encontramos frente a un inquisidor tecnológico que abre cualquier puerta por más bien cerrada que esté. Excelente análisis, amigo.

  1. yo no sé porque tanto asombro y desconcierto
    si todos sabemos que los EEUU siempre han actuado de ese modo
    palmaditas y sonrisas
    y traiciones por la espalda

    el poder es un dios que corrompe voluntades...la realidad es siempre mejor que la ficción

    ahh y los EEUU no son los únicos que mantienen este tipo de ideas , quizá habría que desclasificar a muchos otros países y sus políticas de relaciones exteriores e interiores ...sin duda el techo del mundo está absolutamente Trizado:))

    besitos de luz
    buen inicio de semana

Twitter @EdgardoRovira

Jacques Lacan

La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente.



Juan Gelman

Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
[la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta
[ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también
[explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
[de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante
de "Hechos"
Envar El Kadri

Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo
Mario Benedetti


"Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena


pero aquí abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena


pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe


con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe

Ernesto Sabato

"Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso







Mariano Moreno

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Calderon de la Barca

"Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son"
Silvio Rodriguez



En qué camino crecerá la hierba?
porqué hoy no vino alguien a su contienda?
qué puente estará roto?
porqué una mano no se crispo otro poco?


A qué ciudad tendrá un color marchito?
y porqué una vida no dejo nada escrito?
qué sueño tendrá hambre de una palabra,
de una gota de sangre?


Hubo un no fue bajo un jamás
hubo un tal vez bajo un quizás
hubo un regué bajo un frutal
hubo un llegué bajo un andar.


Hoy la pregunta
luego el viento hace un gesto
la hace un rol
por un fuego que no des a tiempo

puede no salir el sol.

Qué salto a las estrellas será tarde
de una esperanza raquítica y cobarde?
qué mundo submarino no será nuestro?
porqué un vigor no vino?

Qué misterio vital del universo
quedará oscuro esperando su verso?
En fin, que maravilla, la indiferencia
contra la pesadilla.


Hubo un no fue...

Hoy la pregunta...

Jorge Luis Borges

"Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto
la alta proa del viking, las lanzas del desierto.
En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa
tienes tu monumento y en la estrofa concisa
que nos deja entrever (sólo entrever) los días
últimos y en la sombra que cae las agonías.
Tú que de sus pinares haces que surja el lobo
y que guiaste la mano de Jean Valjean al robo.
Una de tus imágenes es aquel silencioso
dios que devora el orbe sin ira y sin reposo,
el tiempo. Hay otra diosa de tiniebla y de osambre;
su lecho es la vigilia y su pan es el hambre.
Tú que a Chatterton diste la muerte en la bohardilla
entre los falsos códices y la luna amarilla.
Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día.
Tú cuya lenta espada roe generaciones
y sobre los testuces lanzas a los leones.
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra."
Eduardo Galeano

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

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