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Largo es el camino que recorremos para alcanzar lo que buscamos. Un camino lleno de penurias y contradicciones que nos detienen, retrasan o pierden, pero con fuerza, determinación y comprommiso podemos superar. El curso de todo proceso revolucionario se levanta sobre la adversidad. Hay que trabajar honestamente y por el bien general, para que todo sea posible.
  • ¿Entre Tunez y Egipto corren nuevos vientos de libertad?




    Las demandas de mejoras sociales y políticas siguen llevando a las calles a cientos de miles de personas en distintos países del norte de África y Oriente Medio, en lo que ya parece una ola imparable. Varios de los gobiernos autoritarios, corruptos y clasistas que llevan décadas en el poder sustentados por sus fuerzas armadas y policiales, comprueban alarmados que su brutal represión de las protestas callejeras no logran acallarlas sino todo lo contrario.

    Las revueltas sociales de Argelia, Túnez y Egipto tomaron por sorpresa a la Unión Europea y Washington. En España y el resto de Europa del sur especialmente, se observan con asombro los acontecimientos que se vienen dando en Túnez, y ya se han propagado como efecto dominó en otros países del Magreb y del mundo árabe.

    Las inéditas protestas callejeras masivas originadas en diciembre en Túnez y a partir de enero también en la vecina Argelia, por el aumento de los precios de los alimentos y productos básicos, fue la chispa para que miles y miles de personas se lanzaran a las calles y enfrentaran con piedras a las fuerzas antidisturbios del dictador tunecino, Zine el Abidine Bel Ali (de 74 años) y el presidente argelino, Abdelaziz Boutlefika (73), con 23 y 11 años en el poder respectivamente.

    La autoinmolación a lo bonzo del joven licenciado Mohamed Bouazizi tras el cierre por la policía de su puesto callejero de verduras y la confiscación de sus bienes, provocó la ira de miles de jóvenes desesperados por los altos precios, la falta de empleo y libertades, el nepotismo y la corrupción rampante del régimen de partido único.

    La brutal represión con la que respondió Ben Ali no hizo más que endurecer y extender la protesta a todo el país, dejando un saldo de decenas de muertos, para terminar huyendo del país tras 28 días de movilizaciones.

    Mientras en Túnez la espontánea movilización callejera que desbordó a la débil e inexperta oposición política organizada, intenta evitar perder el control de la gestión del complejo periodo de transición hacia unas elecciones democráticas que se abre ahora, en Argelia, donde también varias personas se quemaron a lo bonzo en las calles y otras murieron por disparos policiales, el gobierno de Boutlefika promete cambios, en un intento por evitar tener un fin similar al de Ben Ali.

    Las revueltas sociales de Argelia y Túnez despabilaron a una dormida Unión Europea y a la zombi Estados Unidos, que jamás movieron un dedo para denunciar a esos y a otros regímenes autoritarios y corruptos de la región. Para la UE y Estados Unidos lo fundamental en la relación con estos países, al igual que con otros de los que componen el llamado Magreb árabe, Marruecos y Libia, es el papel de freno del islamismo radical y el terrorismo de Al Qaeda que juegan en esa zona conflictiva.

    En el caso de Argelia, a esto se suma la importancia de su petróleo y su gas, que abastece a países como España. Los acuerdos pesqueros con esos países mediterráneos son también vitales para las flotas pesqueras europeas, así como su papel de contención de los miles de emigrantes que aún así intentan llegar diariamente ilegalmente desde sus costas hasta las costas europeas en frágiles barcazas.

    Y si los europeos se han asombrado por ver la virulencia de las revueltas de Túnez –un país de diez millones de habitantes y destino turístico por excelencia—hay otros que no sólo se han asombrado sino que están extremadamente preocupados por el efecto contagio que puedan provocar. Especialmente preocupado se ha mostrado Gadafi, el líder libio –en el poder desde 1969–, quien expresó su abierto apoyo al huido Ben Ali, y prohibió las manifestaciones en su país en apoyo a la oposición tunecina, pero también lo está sin duda la cercana monarquía marroquí y otros gobiernos árabes norteafricanos, como el de Mauritania. La ola de suicidios a lo bonzo, rociándose con líquidos inflamables y prendiéndose fuego, una forma de protesta que adoptaron monjes budistas en los años ’60 y ’70 en distintos países del sudeste asiático, se ha propagado especialmente en Egipto, el país más poderoso y más poblado de esa zona.

    La mayor explosividad del norte de África se centra ahora en Egipto, el gigante de la zona, con más de 80 millones de habitantes, un aliado geopolíticamente clave no sólo de Estados Unidos y el resto de Occidente, sino también de Israel. La represión con la que el régimen de Hosni Mubarak (82 años, desde 1981 en el poder), respondió a las manifestaciones en reclamo de alimentos, trabajo y democracia, ya se ha cobrado más de 140 muertos, más de 2000 heridos y más de 3000 detenidos. Es necesario aclarar que más de la mitad de los egipcios vive con un dólar y medio al día, lo que vuelve a la clase baja en un polvorín.

    Una eventual caída de Mubarak podría cambiar decisivamente el escenario político y las relaciones de fuerza en el conjunto del mundo árabe y musulmán, en una amplia zona que comprende no sólo el norte sino otras zonas de África y Oriente Medio. De ahí que la Administración Obama, como los países europeos, intentan evitar que la intransigencia de Mubarak provoque un baño de sangre aún mayor que termine beneficiando políticamente a sectores islamistas radicales y por eso le reclaman que establezca vías de diálogo. Cualquier salida negociada sería mejor para Occidente e Israel que una caída violenta del régimen egipcio.

    Las protestas contra las injusticias económicas y sociales y a favor de la democracia, que también ha tenido lugar en Jordania, han comenzado a tener eco estos últimos días igualmente en Siria, Arabia Saudí y Yemen, amenazando con propagarse como un reguero de pólvora por una amplísima y convulsiva región.

    Si ayer miles de yemeníes exigieron en las calles de Saná el fin del régimen de Ali Abdalá Saleh, el viernes han sido los jordanos quienes han salido a la calle tras las oraciones musulmanas para pedir al rey Abdalá II la destitución del primer ministro, Samir Rifai, y la adopción de reformas económicas y políticas en el país.

    Los ciudadanos de Jordania se han manifestado por tercera semana consecutiva en las calles de la capital, Ammán, y en las ciudades de Irbid, Zarqa, Ajlun, Mafrak, Karnak y Aqaba. Los partidos islámicos en la oposición, los sindicatos, la sociedad civil y los grupos de activistas han convocado y liderado las protestas. Los participantes han levantado pancartas y han gritado consignas pidiendo al rey Abdalá II que destituya al Gobierno de Rifai porque, según los manifestantes, ha fracasado en su intento de satisfacer las exigencias de los ciudadanos jordanos.

    En Arabia Saudí, las autoridades han detenido a docenas de manifestantes en Yeda que protestaban por la situación de pobreza tras las inundaciones. La protesta, convocada por mensajes de SMS, ha obligado a muchos comercios de la principal calle de Yeda a cerrar mientras se podían oír gritos de "Dios es el más grande" antes de los disturbios. En Siria, se ha convocado una manifestación masiva para el 5 de febrero.

    Los yemeníes se rebelaron contra la carestía de alimentos, la corrupción y el nepotismo. Para evitar estas revueltas, por su parte, Marruecos decidió tomar medidas como subvencionar aún más hidrocarburos y alimentos básicos. Marruecos es el país norteafricano menos afectado por la onda expansiva de la revolución tunecina.

    "Si tiene éxito, Túnez se impondrá como modelo definitivo". "Para las opiniones públicas árabes el desafío de la revolución tunecina, y ahora la egipcia, es enorme", explica el argelino Kamel Daoud, columnista de Le Quotidien d'Oran. "Si tienen éxito se impondrán como un modelo definitivo. Si fracasan serán utilizadas como pretexto por los regímenes autoritarios para reiterar de nuevo la misma ecuación: nosotros o el caos. La revolución tunecina va a propagarse, pero cada vez con sus especificidades locales", concluye el analista del diario argelino.

    "Han comprendido que la calle es más fuerte que esos regímenes agotados". "Los egipcios se movilizan como en su día los tunecinos y les piden incluso consejos sobre cómo hacerlo", asegura la tunecina Khadija Mohsen-Finan, profesora de historia del Magreb en la Universidad de París VIII. "Han comprendido que la calle es más fuerte que esos regímenes desgastados, agotados y corruptos y cuyos aliados occidentales les pueden dejar caer. Tunecinos y egipcios dicen en el fondo lo mismo. Se rebelan contra la desigualdad en el reparto de riquezas, la corrupción generalizada, la ausencia de un proyecto nacional, la falta de perspectivas para los jóvenes. Aun así hay diferencias. En Egipto, como en Argelia, el Ejército está del lado del poder. En Argelia la población teme sobre todo verse de nuevo sumida en la violencia. En Marruecos, aunque la legitimidad es mayor, no está excluido un brote de violencia contra la carestía, contra el Gobierno, contra el sistema, pero preservando al rey. Estuve allí la semana pasada. Las élites repetían que el caso tunecino no puede contagiarse a Marruecos, mientras los taxistas afirmaban al hablar de la caída de Ben Ali: 'Es lo que sucede a los príncipes que mienten a sus pueblos".

    "Los partidos e incluso la sociedad civil no desempeñan ningún papel". "La revolución tunecina solo inspira a los pueblos porque, tal y como se desarrolló, fue obra del pueblo y solo del pueblo", sostiene el tunecino Amine Ghali, director del Centro de Transición Democrática Kawakibi. "Los partidos políticos, la sociedad civil e incluso los sindicatos no han desempeñado ningún papel en esta revolución. Existen muchas similitudes entre los vecinos empezando por el carácter dictatorial del Estado y el abismo entre una camarilla que saca provecho, alrededor del jefe del Estado, y la gran mayoría del pueblo. Ahora bien, Túnez era un Estado policial, no militar. Gracias a la neutralidad del Ejército derrocar a un Estado policial ha sido una tarea relativamente fácil".

    "En otros países árabes los islamistas tienen una fuerte capacidad de movilización". "Si se analiza el régimen de Túnez este era de los más autoritarios y cerrados no solo del Magreb sino del mundo árabe", recuerda el argelino Abdennour Benantar profesor del Centro de Economía Aplicada para el Desarrollo. "Esto explica en buena medida el carácter popular de la revolución que se hizo sin partidos políticos. En otros países árabes, en cambio, las corrientes políticas islamistas poseen, pese a ser reprimidos, una fuerte capacidad de movilización. Esto puede reforzar y politizar aún más la movilización popular y también radicalizarla. Así los regímenes podrían justificar una mayor represión".

    La explosión nace de la misma acumulación de problemas, de frustraciones, de aspiraciones comunes al conjunto de la región.

    En primer lugar la permanencia de regímenes autoritarios que nunca rinden cuentas a sus ciudadanos. Si existe (o más bien existía) una «excepcionalidad árabe», obviamente es ésta: esos regímenes han vivido una longevidad sin precedentes, y hasta la gran oleada de democratización que arrastró a Europa del Este, África o América Latina se ha estrellado en el muro de las dictaduras de Oriente Próximo y el Magreb: Mubarak es presidente desde 1982, M. Alí Abdalá Saleh dirige Yemen desde 1978 y, en Amán, Abdalá II sucedió en 1999 a su padre, que a su vez accedió al poder en 1952. Por no hablar de Siria, donde Bachar Al-Assad sustituyó a su padre, que había tomado el poder en 1970; de Marruecos donde el rey Mohamed VI sucedió en 1999 a su padre, quien había reinado desde 1961; de Libia, donde Gadafi castiga desde 1969 y prepara a su hijo para que le suceda. En cuanto a Ben Alí, presidía Túnez a su antojo desde 1989.

    En cualquier caso, sean cuales sean las condiciones de cada país, en todos se violan los derechos individuales, políticos y de expresión. Los moukhabarat, la policía secreta egipcia, reafirman su omnipotencia y no es nada raro en Egipto, y en otros lugares, que se maltrate, torture y asesine a las personas detenidas. La publicación por parte de WikiLeaks de los telegramas enviados desde la embajada de Estados Unidos en El Cairo confirman lo que todo el mundo sabía (incluido Nicolas Sarkozy), pero que no impedía a unos y otros agasajar a ese fiel aliado de Occidente denunciando al mismo tiempo los mismos comportamientos en Irán («Egypte-Iran deux poids, deux mesures», Nouvelles d’Orient, 27 de noviembre de 2010). Esta arbitrariedad absoluta, que también se manifiesta en la vida diaria y pone a los ciudadanos a merced de las fuerzas del orden, alimenta una revolución que expresa por todas partes las ansias de dignidad.

    Todos esos regímenes no sólo han acaparado el poder político, sino que además se han impuesto en el ámbito económico actuando a menudo como auténticos depredadores de las riquezas nacionales, como en el caso de Túnez. Los Estados que nacieron de las independencias, que en general garantizaban a sus ciudadanos una protección mínima, cierta cobertura social o acceso a la enseñanza, se han desintegrado frente a las embestidas de la corrupción y la globalización. Incluso el acceso a la universidad que antaño, en Egipto, abría la puerta para acceder a la función pública, ya no ofrece posibilidades a una juventud cada vez más frustrada que tiene que ver cómo se pavonean «los nuevos ricos».

    En los años 70, el boom del petróleo ofrecía una salida a muchos, que emigraron al Golfo, pero esta región ya no es capaz de absorber los flujos crecientes de parados. Las cifras de crecimiento fijadas por los campeones del liberalismo económico, Egipto, Túnez o Jordania, a menudo son objetos de informes elogiosos de las organizaciones financieras internacionales –que no consiguen enmascarar la creciente pobreza-. Desde hace varios años los movimientos sociales se han afianzado en Egipto -grèves ouvrières, luttes paysannes, manifestaciones en los barrios periféricos de las grandes ciudades, etc.– así como en Túnez (Gafsa), Jordania o Yemen. Pero hasta ahora nunca se había expresado abierta y masivamente la voluntad de cambios políticos. El ejemplo tunecino ha reventado los cerrojos.

    También se puede señalar que la lucha contra Israel, que ofrecía a menudo a los regímenes de Oriente Próximo un argumento para mantener su control –en nombre de la unidad contra el enemigo sionista-, ya no parece suficiente. Egipto y Jordania firmaron acuerdos de paz con Israel, y el conjunto del mundo árabe parece totalmente incapaz de reaccionar a la aniquilación sistemática de los palestinos. Que nadie se llame a engaño: un editorialista estadounidense, Robert Kaplan, remarcó en The New York Times (24 de enero) que «no son los demócratas, sino los autócratas como Sadat o el rey Hussein quienes firmaron la paz con Israel. Un autócrata sólidamente instalado puede hacer concesiones más fácilmente que un dirigente débil salido de las urnas (…)». Y en un llamamiento a los dirigentes estadounidenses a apoyar a los «autócratas» árabes se preguntaba «¿Realmente queremos que las grandes manifestaciones callejeras minen el poder de los dirigentes ilustrados como el rey Abdalá de Jordania?».

    ¿Y ahora? Cualquier pronóstico sobre Egipto es aventurado y nadie puede prever cómo seguirán los acontecimientos. ¿Qué harán los Hermanos Musulmanes, muy reticentes a entrar en un enfrentamiento con el poder y que finalmente han decidido unirse al movimiento? En cualquier caso la revolución tunecina ha abierto una puerta y ha enviado un viento de libertad más allá de las fronteras, a los pueblos extranjeros, que da vértigo.

    Como dice el himno Argentino: “Libertad, libertad, libertad” a todos los pueblos del mundo árabe y a todos los pueblos del mundo entero.

4 comentarios:

  1. Una revolución necesaria.

  1. fgiucich says:

    Nunca ates a un ser humano o animal al poste porque al final de camino te sacará los ojos. Abrazos.

  1. momo says:

    Ayer lloraba de emoción mirando las noticias y pensando...que grande cunado el pueblo se une contra un tirano que grande.
    un beso amigo

  1. wooow era hora que esa gente respire tenga derecho a una vida mejor a una vida que ellos elijan como vivir :)

Twitter @EdgardoRovira

Jacques Lacan

La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente.



Juan Gelman

Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
[la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta
[ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también
[explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
[de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante
de "Hechos"
Envar El Kadri

Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo
Mario Benedetti


"Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena


pero aquí abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena


pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe


con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe

Ernesto Sabato

"Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso







Mariano Moreno

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Calderon de la Barca

"Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son"
Silvio Rodriguez



En qué camino crecerá la hierba?
porqué hoy no vino alguien a su contienda?
qué puente estará roto?
porqué una mano no se crispo otro poco?


A qué ciudad tendrá un color marchito?
y porqué una vida no dejo nada escrito?
qué sueño tendrá hambre de una palabra,
de una gota de sangre?


Hubo un no fue bajo un jamás
hubo un tal vez bajo un quizás
hubo un regué bajo un frutal
hubo un llegué bajo un andar.


Hoy la pregunta
luego el viento hace un gesto
la hace un rol
por un fuego que no des a tiempo

puede no salir el sol.

Qué salto a las estrellas será tarde
de una esperanza raquítica y cobarde?
qué mundo submarino no será nuestro?
porqué un vigor no vino?

Qué misterio vital del universo
quedará oscuro esperando su verso?
En fin, que maravilla, la indiferencia
contra la pesadilla.


Hubo un no fue...

Hoy la pregunta...

Jorge Luis Borges

"Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto
la alta proa del viking, las lanzas del desierto.
En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa
tienes tu monumento y en la estrofa concisa
que nos deja entrever (sólo entrever) los días
últimos y en la sombra que cae las agonías.
Tú que de sus pinares haces que surja el lobo
y que guiaste la mano de Jean Valjean al robo.
Una de tus imágenes es aquel silencioso
dios que devora el orbe sin ira y sin reposo,
el tiempo. Hay otra diosa de tiniebla y de osambre;
su lecho es la vigilia y su pan es el hambre.
Tú que a Chatterton diste la muerte en la bohardilla
entre los falsos códices y la luna amarilla.
Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día.
Tú cuya lenta espada roe generaciones
y sobre los testuces lanzas a los leones.
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra."
Eduardo Galeano

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

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