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Largo es el camino que recorremos para alcanzar lo que buscamos. Un camino lleno de penurias y contradicciones que nos detienen, retrasan o pierden, pero con fuerza, determinación y comprommiso podemos superar. El curso de todo proceso revolucionario se levanta sobre la adversidad. Hay que trabajar honestamente y por el bien general, para que todo sea posible.
  • La Autodeterminación del País Vasco es un Derecho que excede a las acciones de España y ETA en su lucha sin cuartel



    “Las revoluciones empiezan por la palabra y concluyen por la espada”, Jean Poul Marat.

    Hay algo inquietante en la repercusión que tuvo el comunicado leído por ETA en la sociedad española e internacional. El tratamiento del asunto por propios y extraños acentúa el carácter desértico del peregrinar brumos y fantasmal de los hombres y mujeres que viven en España y no quieren, y no entienden, y no intentan encontrar al conflicto con el País Vasco una solución definitiva que restituya los derechos arrebatados al pueblo vasco. Entiendo que el territorio Vasco no es una colonia de España, pero tampoco es un pueblo que puede libremente elegir su destino como el Derecho Internacional establece. Intentar confundir la autodeterminación del País Vasco con los muertos que deja ETA en cada atentando es desviar la atención de la cuestión.

    De ninguna manera los españoles buscan dialogar con la vastedad intimidante de los “restos vascos” porque carecen de fundamentos verdaderos para sostener la imposición y el orden establecido hasta el momento. Entonces buscan excusas y razones por las cuales no cumplir lo que por derecho natural corresponde.

    El análisis por parte de autoridades, intelectuales, periodistas y conductores sobre el comunicado de ETA muestran la ausencia de toda dirección clara, la ilegibilidad, o aún más, la borradura de todo horizonte y el peligro de enrancia en el vacío de sentido con el que parecen asaltar las palabras pronunciadas por ETA, volviendo el comunicado -el suceso- en una imagen perturbadora y crepuscular que vacía de contenido y forma una lucha que ya lleva varios cientos de años y convierte sus vidas en común, en un nuevo sinsentido que los condena a vivir en un fracaso continuo.

    El espacio resulta ser no tanto una franja de tiempo inestable, como el territorio donde se libra la batalla eterna por el dominio del poder en el País Vasco, espacio de fronteras desdibujadas por el poder central. En esta historia, como tantas otras historias, todo parece transformar el campo de batalla que interroga, tenaz, por los sentidos de la protección, en la escena del más absoluto desamparo de los derechos de un pueblo que se ve sometido a la arbitrariedad de un poder que no es el suyo.

    Los nacionalistas vascos (incluyendo a la fundamentalista ETA) y el Estado de España son extremos sintomáticos de una parábola en la que se inscriben los más que vitales derroteros de una nación hecha fragmentos desde sus orígenes. Una nación compuesta de invasiones, herencias, casamientos arreglados, exterminios, abusos y guerras civiles. La “Republica” tiene sus soportes subjetivos erosionados: antes y después del nacimiento de ETA y España a lo largo de la historia de la humanidad también ha sabido tener sus “ETAs” aniquilando hombres y mujeres por el mundo que jamás son condenados por ese pueblo que condena con tanta facilidad. ¿Puede el pueblo de España tirar la primer piedra y gritarle a otros asesinos cuando en su historia ellos han sido uno de los mayores asesinos de la historia?

    Desde los Reyes Católicos hasta Zapatero puede retratarse el fondo vergonzante del fuego estatal militar de lo que se conoce como España. ETA ha prefigurado el paisaje de la devastación sobre el final de esa misma historia, pero de todos, es quizás el único que queda en falta, que es merecedor de cuanta denotación negativa le cabe (y claro que le cabe tanto como al resto de España hablar de los crímenes cometidos). En la aparente exuberancia de sus respectivas luchas unos son criminales y otros héroes, hay menos esperanza que austeridad desencantada, menos lamento, indignación o queja, que indicios de un límite en esta “lucha sin final” que encuentra a sometidos y libres, vencedores y vencidos, en esta historia que siempre escriben los que ganan, o sea, la Republica monárquica de España.

    Los terroristas matan en nombre del Bien, los Ejércitos también, los conquistadores y los cruzados también asesinaban en nombre del Bien y así el mundo se condena en nombre del Bien, pero solo algunas muertes son consideradas obra del Mal. No solo los fanáticos religiosos, ideológicos o nacionalistas necesitan enemigos para justificar su locura, también necesitan enemigos para justificar su existencia. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de mascaras según de que lado se mire el asunto. Napoleón dijo alguna vez: “los héroes de hoy son los traidores de mañana”. Los héroes pasan a ser monstruos y los monstruos héroes, según exigen los que escriben el drama. Eso no tiene nada de nuevo. Stalin fue bueno durante la Segunda Guerra Mundial y malo después, cuando pasó a dirigir el Imperio del Mal. Saddam Hussein era bueno, y buenas eran las armas químicas que empleo contra los iraníes y los kurdos. Después, fue malo. Ya se llamaba Satán Hussein cuando Estados Unidos, que venia de invadir Panamá, invadió Irak porque Irak había invadido Kuwait. El mundo justifica algunas muertes y otras no. Da lo mismo lo que se piense, los muertos son muertos y en eso todos son iguales, en que matan, sea ETA, el Ejército de España, el de Estados Unidos, los palestinos, los Chechenios, el Mossad, el MI6, Al Qaeda. Qué se critica de ETA, ¿Qué mata? ¿Y las demás instituciones que usan la violencia para conseguir sus objetivos no hacen lo mismo? El conflicto del País Vasco es un conflicto político y ETA utiliza esta razón para justificar su “cruzada” contra España. Puesto que España impone su dominio sobre el pueblo vasco, una parte de sus ciudadanos reaccionan mediante el ejercicio de la violencia.

    Si los vascos fueran libres realmente -autónomo, soberano-, ETA no existiría porque no tendría razón de ser. Pero es más fácil y más conveniente dejar que ETA exista y luchar contra ella –al margen de los daños y las vidas que se pierdan- que solucionar el conflicto generado por no reconocer la autodeterminación del País Vasco. Las vidas perdidas no valen tanto como las ganancias que genera el territorio vasco, ganancias que de darse una secesión se perderían. ¿Un pueblo realmente debe pedir permiso para decidir su destino como mejor le plazca?

    La lucha contra ETA a lo largo de 50 años ha sido improductiva se la mire por donde se la mire. La justicia ha perseguido y encarcelado etarras pero la organización sigue operativa, las vía policial no ha dando mayores resultados, lo único que han conseguido es que las autoridades hagan abuso de poder, se violen derechos y garantías constitucionales y profundizaron el rechazo que el pueblo vasco siente por la autoridad española. Mucho menos se consiguió algo cuando el Estado español utilizo la “Guerra Sucia” como mecanismo de exterminio de la ETA. Una “guerra sucia” muchas veces peor que la que llevó adelante ETA. El Ejército, la policía, los servicios de inteligencia han hecho sus atrocidades también, tantas o más que las que llevó adelante ETA. Sin enumerar todo lo que hizo Franco, podemos traer un ejemplo más reciente, no hablo de Aznar, sino del gobierno socialista de Felipe González (1983-1996) cuando se creó una estructura parapolicial, los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) controlada por altos cargos gubernamentales, que dio muerte a 26 personas del entorno de ETA.

    No hay forma que el efectivo reconocimiento de los derechos de Euskadi, particularmente la autodeterminación y, como consecuencia de ella, la independencia del País Vasco, sea entendida y aceptada por España. La autodeterminación no es obra de ETA, es el Derecho Internacional de un Pueblo, por lo tanto, de conseguirse no sería una victoria de ETA como todos dicen, sino una victoria del Derecho Humano. Basta de colonialismos, neocolonialismos, falta de libertad, explotación, segregación, marginación, violencia e indiferencia.

    Autodeterminación

    El Derecho de autodeterminación, uno de los conceptos más manejados, manipulados y a la vez ignorados en el debate político. Fue formulado por vez primera en la Revolución francesa de 1789 y olvidado rápidamente por el empuje imperialista de Napoleón. Resurge durante el siglo XIX para integrarse en la doctrina del Estado nacional, "que reivindica el derecho de toda comunidad nacional a formar un Estado por considerar a las naciones como únicas entidades naturales" (Verdross). El concepto cobra fuerza tras la Primera Guerra Mundial y es utilizado por el presidente norteamericano Wilson para delimitar el trazado de fronteras entre los nuevos estados nacidos de la desintegración del Imperio Austro-Húngaro.

    El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de autodeterminación es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad.

    El término de autodeterminación corresponde al derecho internacional positivo, y puede corresponder al campo del derecho natural y, posiblemente al campo de los principios puramente políticos.

    Sus orígenes pueden encontrarse, de modo más o menos definido, en los siguientes documentos: Habeas Corpus Act, de 1679, Bill of Rights, de 1689, la Virginia Bill of Rights, y la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, de 1776. Además en la Constitución americana de 1789 y en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de Francia, del mismo año.

    La Declaración de Independencia basa la autodeterminación por necesidad (“Cuando en el curso de los acontecimientos se hacen necesario que un pueblo disuelva los lazos políticos que lo han conectado a otro…”) y en el derecho natural (“la separada e igual condición a la que las leyes de la naturaleza y del Dios de la naturaleza le da derecho”).

    O los catorce puntos de Wilson (1918), el principio de autodeterminación de los pueblos, y en un caso habla de la rectificación de fronteras de acuerdo con las líneas de la nacionalidad, o de simple concesión de garantías a las minorías nacionales dentro de otros países, al permitir que en ellos se base la nueva ordenación europea, con el surgimiento de diversos países a la vida independiente.

    Todas las normas acerca de minorías adoptadas en la primera posguerra, siguiendo diversos procedimientos, los tratados de minorías (concluidas por las principales potencias aliadas y asociadas con Polonia el 28 de junio de 1919; con el Reino de los servios, croatas y eslovenos, el 10 de septiembre de 1919; con Checoslovaquia, el 10 de septiembre de 1919; con Rumania, el 9 de diciembre de 1919, y con Grecia, el 10 de agosto de 1920), partes especiales en tratados de paz (Saint Germani, Neuilly, Trianon, Lausana), disposiciones de otros tratados (convención germano-polaca sobre Alta Silesia, de 15 de mayo de 1922, convención sobre territorio de Memel, de 8 de mayo de 1924), y declaraciones ante el Consejo de la Sociedad de Naciones (Finlandia, Albania, en 1921, Lituania en 1922, Letonia y Estonia, en 1923).

    El Pacto de la Sociedad de Naciones, aunque inspirado en los catorce puntos de Wilson, se limita a las referencias indirectas del artículo 23, relativo a los mandatos. Por el contrario la Carta de las Naciones Unidas se refiere a este principio ya desde el comienzo, al enunciar en el artículo 1, párrafo 2, entre los propósitos de la organización, el de “fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y de libre determinación de los pueblos”, repitiendo la misma afirmación en el artículo 55.
    El “Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales”, así como el “Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, afirman ya desde su artículo 1, que es idéntico en ambos documentos, que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo su desarrollo económico, social y cultural”

    La autodeterminación de los pueblos es un principio fundamental del Derecho internacional público y un derecho de los pueblos, que tiene carácter inalienable y genera obligaciones erga omnes para los Estados. Incluso, de acuerdo con muchos autores, la libre determinación ha devenido norma de ius cogens.

    El Comité de Derechos Humanos ha puesto de manifiesto su naturaleza fundamental, al señalar que es requisito necesario para la plena efectividad de los derechos humanos individuales. El concepto filosófico de libre determinación se deriva de la necesidad humana de hacer realidad sus aspiraciones y de la afirmación de la igualdad intrínseca de todo ser humano, y como tal está conformado por principios que no provienen únicamente de la cultura occidental. Como concepto político, la idea de autodeterminación de los pueblos o de las naciones fue articulada por las culturas periféricas durante la Historia Contemporánea. Deriva del origen de la compleja pero poderosa idea de «nación», consolidada en el siglo XIX y generalizada en el siglo XX de la mano del proceso de descolonización. El derecho a la autodeterminación también debe considerarse vinculado evolutiva y conceptualmente con la noción política de «independencia» generada por la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 y la Guerra de Independencia Hispanoamericana (1809-1824).

    La vertiente externa del derecho de libre determinación está relacionada con la soberanía. Se refiere al derecho de los pueblos a determinar libremente su lugar en la comunidad internacional de Estados, de acuerdo con el principio de igualdad soberana. En el ejercicio de este derecho, de acuerdo con las resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV), un pueblo puede decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población. La vertiente externa se manifiesta en la prohibición del colonialismo y de la dominación y explotación extranjeras en general.

    El concepto de autodeterminación de los pueblos ha sido utilizado, y todavía lo es, para designar básicamente tres posibilidades distintas: uno, el derecho de los pueblos a determinar libremente su condición política, entendido tal derecho como la facultad de un pueblo de darse forma de gobierno que desee; dos, es el derecho que tiene un pueblo a mantener su actual forma de organización política y económica, y a cambiarla, si así lo desea, sin interferencia de otros Estados; y tres, el derecho de un pueblo, con clara identidad y evidente carácter nacional, a constituirse en Estado, con el fin de organizar de modo propio su vida política, sin interferencia de otros pueblos.

    La autodeterminación, así entendida como derecho a la independencia, tiene como consecuencia automática el derecho a la secesión. Deben distinguirse dos casos: a) el de los pueblos sometidos al dominio colonial de otros pueblos diferentes; b) el de un pueblo, con una identidad nacional indiscutible, que como minoría se encuentra formando parte de una población de un Estado, pero que se siente separada de ella por la historia, la cultura, el idioma, etc.

    La autodeterminación nacional, en última instancia no es sino el reconocimiento del derecho que asiste a cada grupo nacional a decidir sobre la suerte de su Estado, y por lo tanto a separarse de otro Estado dado. El único medio democrático para conocer la “voluntad” de una nación es el referéndum. Esta solución democrática obligatoria seguirá siendo empero, tal como se define, puramente formal. En realidad no nos aclara nada sobre las posibilidades reales, las formas y los medios de la autodeterminación nacional en las condiciones modernas de la economía capitalista. Y sin embargo en esto mismo reside el centro del problema.

    Para muchas naciones, si no es para la mayoría de las naciones oprimidas, grupos y sectores nacionales, el sentido de la autodeterminación es la supresión de los límites existentes y el desmembramiento de los Estados actuales.

    De aquí se deriva el conflicto permanente entre el principio de autodeterminación nacional que, en muchos casos, conduce a la descentralización económica y estatal (desmembramiento, separación) y las poderosas tendencias centralizadoras del imperialismo que tiene a su disposición el aparato de Estado y la potencia militar.

    De la potencia de las tendencias centralizadoras del imperialismo de ninguna manera se deriva el que estemos obligados a someternos pasivamente a ellas. Una comunidad nacional es el corazón de la cultura, igual que la lengua nacional es su expresión viva, y este hecho mantendrá su significación a través de períodos históricos indefinidamente largos.

    El derecho a la autodeterminación nacional no puede ser excluido del programa de paz, de ahí que el comportamiento de España frente al problema vasco no puede generar más que violencia. La actitud de España no es más que contraria al derecho y a la paz.

    Nacionalismo Vasco

    Si en comunidades autónomas como el País Vasco, Cataluña y Galicia el término nación reafirmaría el sentimiento de pertenecer a un colectivo con un origen, idioma y tradiciones comunes, quizás en Madrid o en el sur de España la palabra está ligada a Estado y soberanía. Son en estas diferencias donde la sangre de los “españoles” suele hervir.

    En el mundo hay estados-nación, pero también hay naciones que no son estados. Hay naciones que están repartidas entre varios estados y hay estados que contienen diversas naciones. En la Constitución española solo se le otorga el título de nación a la España en su conjunto y no a sus partes, desconociendo las demás naciones como la catalana o la vasca.

    Si cada pueblo tiene derecho a la autodeterminación, España estaría violando la ley al no permitir que el País Vasco o la Nación Catalana puedan autodeterminarse o que exista un Estado Gallego.

    Para entender lo que siente un vasco nacionalista podemos citar a Javier Gárate afiliado al PNV, un hombre que se gana la vida como Carnicero: "Yo soy vasco, nada por delante, nada por detrás. Yo soy vasco y tampoco quiero ser otra cosa, no quiero ser ni español, ni neozelandés, ni sueco, ni nada. Yo soy vasco y portugalujo y ya está, es suficiente, para qué quiero más. Yo soy de Portugalete, de 1ª generación además, mi padre era de Santurce y mi madre de Zorroza. (...) Y siempre he sabido que mi padre era nacionalista, mi madre era nacionalista, mis hermanos también, aunque el único que está afiliado soy yo (…) Yo creo que además que el nacionalismo vasco nació por el nacionalismo español, fue una manera de defendernos del centralismo que no quería reconocer o aceptar una serie de cosas que nos distinguían de otros, ni para bien ni para mal. Como no querían admitirlo, a Sabino Arana no lo quedó más remedio que, en un momento de lucidez, decir: bueno, vamos a crear un partido, vamos a procurar hacer lo de Juan Palomo, "yo me lo guiso, yo me lo como"; y a hacer puñetas (...) Muchas veces digo, si a mí no me extraña que sean antivascos, leyendo las cosas que lees y oyendo las cosas que oyes no me extraña que nos tengan manía porque luego es que estás viendo la televisión, están hablando del PNV y ponen como fondo el anagrama de ETA, ¡hombre, no me fastidies!, o una manifestación de esas de la Kale Borroka que andan ahí... Son éstos una cuadrilla de indeseables (...) ¿Quiénes son enemigos del nacionalismo vasco? Pues los españolistas, que sólo saben ponernos la zancadilla y jorobarnos. Aunque han nacido aquí o viven aquí, son españoles y punto. (...) ¿Por qué no dicen o respetan lo que digan los vascos mayoritariamente? Claro, eso es ser demócrata, sólo hay que respetar lo que dicen ellos, cuando lo dicen ellos y como lo dicen ellos (...) Y a la independencia con todas las consecuencias, que no puede ser la independencia o que la gente que sabe y que entiende mucho más que yo dicen que no, que tiene que ser un federalismo, o una autonomía, no sé que... pues bien, conforme, conforme (...) Que a ETA se le pudiera hacer desaparecer como en el circo, ¿no sabes? Como al conejo ¿Tú crees que se iba a arreglar esto? El PP ahora no va contra ETA, lo que pasa es que ETA es la disculpa. Yo creo que se podía hablar con ellos aún estando matando, por lo menos para saber qué es lo que quieren... Y si se quiere llegar a un acuerdo o a un consenso o lo que sea, evidentemente, tienen que demostrar un poco de voluntad (...) Si, desde cuando se fundó el nacionalismo, nosotros ya sabíamos lo que queríamos, ahora, ¿cuándo lo vamos a conseguir? o ¿cómo lo vamos a conseguir? No sé, quizá al principio aprobando Constituciones, después aprobando Estatutos y después aprobando otros Estatutos y otras Constituciones si hiciera falta."

    El pueblo vasco posee los rasgos característicos de una nación como muchas de las naciones estatalizadas actuales. El pueblo vasco posee una cultura propia muy característica: su lengua, uno de los idiomas primeros Europa, sus danzas y deportes ,su arquitectura popular ,costumbres , creencias, mitos y leyendas reflejan su modo de vida y su actitud ante ella, su espíritu e idiosincrasia. El pueblo vasco posee una historia propia, aun cuando dividida, que le caracteriza: el Reyno de Navarra, los sistemas forales, la defensa de sus intereses soberanos durante siglos ante los centros de poder de Francia y España, el proyecto de Garat "Nueva Fenicia","La Gamazada", "La Carlistada" ,incluso la soberanía alcanzada al amparo de las especiales circunstancias bélicas que rodearon la autonomía vasca en l936-37 con la constitución y puesta en funcionamiento de su propio ejército, policía, moneda, etc. El pueblo vasco posee una identidad geográfica propia delimitada desde hace siglos y denominada desde antiguo por los nombres de los territorios que se han mantenido euskaldunes: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa. El pueblo vasco posee su propio sistema legal característico basado en la democracia foral y los códigos emanados de ella: derechos individuales, en algunos casos mucho más respetuosos con el individuo que los más modernos actualmente en vigor. Derechos de propiedad, sucesión, familiar, que denotan un sentido propio de ver el ordenamiento social.

    El pueblo vasco posee una voluntad histórica de permanecer libre, como se ha puesto de manifiesto en los mencionados casos históricos y como se observa por el profundo sentimiento nacional, expresado de diferentes formas, que denotan los vascos: su apego a su idioma, su lucha política, la conservación de sus costumbres, su identificación nacional en todo rincón del mundo donde se encuentren, sus preferencias ideológicas mayoritarias de claro tinte nacionalista, su notoria adhesión a toda iniciativa contraria al sostenimiento ya sea fiscal o militar de los estados en que se encuentra, su especial desapego a la cultura que le han venido imponiendo dichos estados, su mayoritario apoyo a todas las iniciativas por soberanía nacional. Si un pueblo se define subjetivamente, es conocido que nuestro pueblo nunca ha renunciado a sí mismo y, en consecuencia, tampoco a ser dueño de su propio destino.

    En definitiva el pueblo vasco constituye una nación, no solamente en su acepción étnica sino desde el mismo punto de vista de los estados que le niegan esta condición: La imposición de las lenguas de los estados pretendiendo la aniquilación del euskara; la imposición de sistemas constitucionales tras la supresión por fuerza del sistema propio de los territorios vascos; la imposición del servicio militar, de policías ajenas a su sociedad, de gobernadores o prefectos que ejercen una tarea muy similar al de las antiguas colonias; la implementación en los códigos legales de dichos estados de cláusulas específicamente predestinadas a impedir la propia existencia jurídica del pueblo vasco. La misma actividad de la policía de ambos estados, la implantación sistemática de funcionarios foraneos en la enseñanza, justicia, administración pública etc. es clara expresión de la voluntad de los estados Francés y Español de aniquilar el hecho nacional vasco lo que es prueba irrefutable de la existencia del sentimiento, derecho y proyecto de constitución de tal hecho nacional en el pueblo vasco. El derecho de libre determinación es inherente a la existencia misma del pueblo vasco. El pueblo vasco, Euskal Herria tiene históricamente el mismo derecho a la independencia que tiene Portugal porque si éste lo es por haber ganado una batalla el pueblo vasco no lo es por haber perdido batallas decisivas como la de Noaín o Amaiur. Tiene el mismo derecho que puede tener Irlanda que alcanzó la libertad tras siglos de lucha que acabó ganando mientras Euskal Herria fue derrotada por la fuerza de las armas no del derecho ni la razón. Euskal Herria tiene el mismo derecho que Cuba o Puerto Rico o cualquiera otra de las naciones que fueron un día provincias o colonias de España. La autodeterminación no puede quedar nunca limitada y menos proscrita por accidentes geográficos, sea río, monte o mar, ni accidentes históricos sean batallas o traiciones, sean transacciones feudales o compromisos entre dinastías. Euskal Herria tiene el mismo derecho que Lituania, Estonia, Letonia, Eslovenia, u otros que no ha mucho fueron regiones autónomas dentro de un estado y que accedieron a su independencia por mayoritario acuerdo de sus ciudadanos.

    Euskal Herria tiene el mismo derecho que Bélgica, estado artificialmente creado, o Luxemburgo que lo es en razón de privilegios feudales, o Andorra, o Suiza, Chequia, Eslovaquia, cualquiera de las naciones desgajadas del imperio austro-húngaro que hoy son naciones libres en razón de la voluntad de sus ciudadanos. Euskal Herria tiene el mismo derecho a romper la frontera que le divide como lo tuvo Alemania, o en sentido inverso Chequia y Eslovaquia, como lo tiene Irlanda con respecto a su territorio desgajado del norte. Euskal Herria tiene el mismo derecho que Israel o Palestina a constituirse en estado en su propio territorio histórico para conservar su propia existencia, igualmente que el pueblo kurdo o el de Quebec, tibetanos, chechenos,etc. de igual manera que lo tiene Catalunya, Escocia, Córcega, Gales Bretraña, etc.

    Alto al fuego de ETA

    “ETA ha decidido declarar un alto el fuego permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional. Este es el compromiso firme de ETA con un proceso de solución definitivo y con el final de la confrontación armada”. Esta es parte de la breve declaración leída por tres encapuchados de ETA a través de un vídeo que tuvo amplia difusión y repercusión en España.

    Era un alto el fuego largamente anunciado. Durante sus 51 años de vida, ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad) la organización armada separatista vasca ha declarado una decena de treguas. En todos los casos, las treguas fueron parte de una estrategia de negociación con el Estado, para intentar conseguir el derecho de autodeterminación del pueblo vasco a definir si quiere seguir siendo parte de España o iniciar su futuro independiente. A pesar de gozar de un gobierno autónomo, como distintas regiones de España, con competencias en numerosas áreas, ningún gobierno central ha aceptado en estos 35 años de democracia celebrar un referéndum de autodeterminación.

    El espíritu independentista vasco es compartido por un sector significativo de la sociedad de Euskadi (Euskal Herria, en euskera) y por varios partidos nacionalistas, entre los cuales ETA representa, desde que se separó en 1959 del Partido Nacionalista Vasco (PNV), su versión más radical de izquierda y la única armada.

    Son tres palabras las que abren una esperanza de terminar con este conflicto que lleva demasiado tiempo por la inaptitud, idiosincrasia y conveniencia de España, esas palabras son: permanente, general y verificable, pero el pueblo español prefiere seguir hablando de persecución, de exterminio y descreen y hacen oídos sordos a una “nueva” posibilidad de concluir con una lucha que no solo desangra a los vascos y españoles, sino a toda la humanidad. Estas palabras aparecen luego de una larga espera pero no son esperadas o bien recibida por los españoles, ya que para ellos el tema del separatismo Vasco es muy molesto. ¿Será que si dejan de hablar de ETA deberán hablar de la autodeterminación vasca? ¿Será que ETA les recuerda siempre ellos también han sido asesinos? ¿Será que les recuerda que son un país Imperialistas, con colonias y pueblos sometidos? ¿Será que el autonomismo que pretenden los “vascos” o “catalanes” demuestra que la “nación” española no es más que un puzzle de Naciones apresadas o contenidas por la fuerza centrifuga capitalista y del poder central de un Estado decadente que los obliga a permanecer dentro de unas fronteras que no son las suyas? ¿No será que temen tanto que España se rompa en mil pedazos mostrando los huesos rancios de una Republica que nunca fue realmente demasiado y hacen todo lo posible por mantener la farsa?

    El texto, que se presentó en Bruselas en conferencia de prensa, fue redactado gracias al impulso de algunas personalidades del Sinn Feinn, la organización independentista irlandesa a la que recurrieron los dirigentes de Herri Batasuna, el brazo político de ETA, a finales de 2009 para solicitarles ayuda con el fin de llegar a un final digno del enfrentamiento armado. El ideólogo de esta movida fue el líder de Batasuna, Arnaldo Otegui, harto de que la banda tirara por tierra sus estrategias políticas con acciones cada vez más descabelladas y con escaso apoyo de gran parte de la ciudadanía.

    Otegui percibió como un desastre, aunque se cuidó mucho de hacerlo demasiado explícito, el fracaso del proceso de paz abierto en 2006 entre ETA y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Para el brazo político de los independentistas estaba claro que el gobierno socialista había asumido grandes riesgos y pagado elevados precios políticos al aceptar la propuesta de negociar la paz, y tirar todo por la borda del modo en que ETA lo hizo, haciendo volar uno de los estacionamientos del aeropuerto de Barajas y matando “por error” a dos inmigrantes latinoamericanos, no conduciría a nada.

    Por su parte, la clase política española tomó nota del episodio y terminó por categorizar a ETA como una banda dirigida por adolescentes políticos sin escrúpulos ni brújula con los que era imposible llegar a ningún tipo de acuerdo. Así las cosas, Madrid dejó en claro que ratificaba su política de aislar electoralmente a Herri Batasuna impidiéndole participar en los comicios regionales y aumentó la persecución a los escasos cuadros activos de la banda, cerrando también todas sus vías de financiación y estrangulando sus cada día más escasos apoyos internacionales.

    El Sinn Feinn puso a Otegui en contacto con el abogado sudafricano Brian Currin, que fue mediador en los procesos de paz irlandés y surafricano, y que había asesorado a la banda en el proceso de paz de 2006 y Currin se movió para conseguir que personalidades de talla se encolumnaran detrás de un documento que le exigía a ETA el cese del fuego “permanente y verificable” internacionalmente, en condiciones similares a las que se pactó el final del IRA irlandés. La organización separatista vasca no se dio por enterada y cuando anunció su última tregua el pasado año no hizo mención alguna a estas exigencias.

    Pero Arnaldo Otegui estaba dispuesto a mucho más. Y con el apoyo de algunos dirigentes de peso de Batasuna emprendió una batalla que hasta ahora, en medio siglo de historia, el brazo político jamás había ganado: tratar de imponerle a ETA una decisión política con amplio consenso entre sus propias bases. Fue así como entre noviembre de 2009 y febrero de 2010 Otegui motorizó desde la cárcel una serie de asambleas con amplia participación de la militancia en la que triunfó, con más del 80 por ciento de apoyo, su propuesta de apoyo a un proceso negociador que se desarrolle “en ausencia total de la violencia”. Los medios de comunicación cercanos al independentismo comenzaron a dar claras señales de apoyo a esta línea de acción y la banda se encontró cada día más cercada. Pero Otegui no quería romper con ETA de manera traumática porque percibía que si lo hacía iba a producir una escisión de Batasuna, provocando deserciones y sólo logrando que la agonía de la banda armada se prolongara un puñado de años más sumida en la terquedad y en el menosprecio de las opciones políticas. Mientras tanto, la procesión iba por dentro y los mensajes no dejaban de llegarle a ETA cada día más fuertes y más claros. Con este comunicado, al parecer, se decidió por fin a demostrar que los había escuchado.

    Desconfianza, escepticismo, cautela. Tales fueron las actitudes que el entorno político español portó frente a la tregua permanente de ETA. La mayoría consideró que el anuncio es insuficiente porque no declara el fin definitivo de la violencia. “No sirve el comunicado. Tiene que dar pasos mucho más contundentes y definitivos: no vamos a permitir ningún engaño”, advirtió el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Yo me pregunto, y España que pasó da, si de ninguna manera va a tratar el tema de la autodeterminación en ninguna negociación, en ningún arreglo, en ningún acuerdo.

    A las declaraciones del mandatario se sumaron las del vicepresidente primero del gobierno y ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba. “El único comunicado que queremos leer todos los gobiernos de la democracia y partidos políticos es aquel en el que ETA declare el fin y lo haga de manera irreversible y definitiva. Pero es evidente que una vez más hoy no lo ha hecho”, opinó el posible candidato a la sucesión de Zapatero por el PSOE.

    Pero el escepticismo respecto del anuncio de la organización armada que aboga por la independencia del País Vasco no fue exclusividad del oficialismo español. Un dejo de decepción deslizó con sus palabras el presidente del gobierno vasco, Patxi López, al asegurar que la sociedad vasca espera que ETA anuncie su final definitivo. “Este no es el comunicado que esperaba nadie. El tiempo de las treguas condicionadas ha pasado, la sociedad vasca ya no se conforma con respiros bajo vigilancia, queremos respirar la libertad”, concluyó. Antes, dejó abierto un ojo de esperanza: “ETA empezó a asumir que su final es inevitable. Este alto del fuego, aunque insuficiente, acerca más al final del terrorismo”.

    La reacción de la oposición española también fue áspera y poco entusiasta. Basta con saber que el Partido Popular emitió el mismo comunicado que difundió cuando los etarras se declararon en tregua en 2006. “Se trata de una pausa, no una renuncia. ETA no ha pedido perdón ni se arrepiente de sus crímenes. Su objetivo tampoco ha cambiado; sigue siendo el de la autodeterminación”, plantea el documento, que fue acompañado por algunas breves palabras de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. “Todo lo ocurrido desde 2006 reafirma que lo único válido es la acción del Estado de derecho. La esperanza de la sociedad no radica en un comunicado, sino en la acción de los cuerpos y las fuerzas de seguridad del Estado, del Poder Judicial, la colaboración internacional. El PP va a estar muy vigilante en el próximo proceso electoral para impedir por todos los medios que ETA o cualquier otra organización filoterrorista se presente. De ninguna manera vamos a admitir que alguien ponga condiciones a la paz o imponga la intervención de mediadores internacionales”, remarcó De Cospedal.

    Para la Izquierda Unida (UI) la mención de ETA también fue insuficiente. La Comisión Ejecutiva Federal del partido consideró que el alto el fuego es “un avance insuficiente que no responde a las demandas de los ciudadanos ni a las exigencias propias del fin de la violencia en un conflicto de esta naturaleza”. Previo a su comunicado, el secretario de la facción de izquierda, Cayo Lara, afirmó: “El único comunicado que esperamos desde la UI es aquel en el que los terroristas anuncien el abandono definitivo e irreversible de la violencia. ETA debe poner las armas encima de la mesa. No nos vale ningún tipo de artimaña”.

    La diputada de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, también rechazó la actitud de ETA, a la que calificó de burla y escarnio: “El grupo armado no renunció a sus objetivos”.

    La izquierda radical independentista vasca fue el único sector que analizó la actitud de ETA por el lado positivo. Sus referentes consideraron que fue una decisión valiente y “de alcance histórico”. “El alto el fuego abre de forma clara e inequívoca la oportunidad de avanzar de forma irreversible hacia un marco de paz y soluciones democráticas”, coincidieron los dirigentes Txelui Moreno y Marian Beitialarrangoitia. Se trata de una facción desprendida de la ETA que ha permitido al entorno político del movimiento independentista superar en cierta forma la ilegalización de Batasuna, tradicional brazo político de ETA.

    Epitafio

    Entre tantas acusaciones, desconfianzas, odios, revanchas, intereses y complicidades se está dejando pasar por alto una nueva oportunidad de terminar en parte con una batalla que ya lleva demasiadas muertes. El problema de fondo no es ETA, el problema de fondo es el referéndum vinculante por la autodeterminación vasca que el Gobierno Central español no permite realizar.

    España tiene sus héroes, el Gran Capitán, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Carlos V, Fernando Álvarez de Toledo, Duque de Alba, Don Juan de Austria, Alessandro Farnesio, Ambrogio Spinola, el Cardenal Infante Fernando de Austria, o el duque de Berwick. ¿Alguna vez se pusieron a pensar cuántas personas asesinaron todos estos “héroes” en la historia de la humanidad? ¿Por qué los cientos de miles de asesinatos que ellos cometieron no son criticables y las 817 muertes de ETA sí? Por ejemplo, lo que Cortés y Pizarro cometieron en América fue lisa y llanamente un genocidio. La historia de España está escrita con sangre y muerte, ¿España debería dar el ejemplo y pedir perdón por los muertos que causó en el mundo, antes de exigirle a ETA que pida perdón por sus muertos?

    Es claro que el Gobierno Central de España tiene miedo de perder los cuantiosos beneficios que le da el territorio Vasco y sentarían un mal precedente para que el resto de las naciones –como la Catalana o la Gallega- que conforman la “República de España” puedan seguir el mismo camino.

    ETA nació hace 51 años, el problema Vasco lleva siglos, antes que el fundamentalismo nacionalista de ETA se cobrara la primera víctima, se desoyeron, proscribieron, persiguieron, anularon, aniquilaron diferentes formas de reivindicación y reconocimiento que presentó el País Vasco.

    Para terminar con ETA deberíamos permitir que las voluntades de los Pueblos puedan ser expresadas y ejercidas libremente. ETA se alimenta de los abusos y errores que España comete a diario y de la falta de determinación que demuestra el País Vasco a la hora de buscar su autodeterminación.

    Si el pueblo de España luchara por la autodeterminación del País Vasco como lo hace contra ETA, ETA no existiría y el País Vasco sería libre realmente. Si el pueblo de España luchara contra el capitalismo –que asesina más personas que un millón de ETAs- como lo hace contra ETA, el mundo sería un mejor lugar para vivir. Dejemos de ser hipócritas.

5 comentarios:

  1. miguel says:

    Y esto lo has escrito Tú?

  1. La argumentación final no es correcta. En la Constitución y en el sistema democrático español está reconocido ese derecho: basta con ganar las elecciones.
    Equiparar ETA y España en la misma frase es erróneo y argumentar con el concepto "capitalismo" en el mismo texto, es un desnivel retórico. ETA es una organización criminal y nada democrática: las disensiones las liquida con balas.
    El "pueblo español" ya tiene las cosas claras a este respecto, es suficientemente maduro y toma sus decisiones, no necesita tutelas. E incluso tiene derecho a equivocarse.

  1. Es un tema complejo, con muchos puntos oscuros en una historia que parece no tener fin.

    Te dejo un abrazo, Ed.

  1. MariluzGH says:

    A ver, he necesitado un par de días para leer todo y pensar detenemidamente un comentario, porque estoy convencida de que te equivocas de pleno. El pueblo español -donde están incluidos los vascos- no se cree el alto el fuego de la banda terrorista porque por muchas veces la han roto causando nuevas víctimas (injustas e innecesarias) cuando no han conseguido lo que querían. Eso es chantaje. Y no se puede ceder a los chantajes de ningún terrorista.

    En España tenemos democracia desde 1975 y constitucionalmente desde 1978. Por tanto, todo lo que se tiene que conseguir nace y se consigue en las urnas. Los asesinos de esa banda terrorista, nos han demostrado que ellos no quieren la autodeterminación, sino ser ellos los que mandan en su comunidad autónoma llamada País Vasco.

    Que entreguen las armas y renuncien a la violencia; queconstituyan un partido político democrático -y les creeremos- y su pueblo les votará o no; ganarán elecciones o no; pero sin la violencia cobarde que hoy por hoy les identifica.

    Fuera de las fronteras españolas se tiene una idealización romántica y añeja de los etarras. Amigo, ni ellos son libertadores ni España es una dictadura bananera. Afortunadamente Francia y los franceses ya se han dado cuenta y nos están ayudando a exterminar esa lacra. Te aseguro que si lo hubiesen hecho antes y con la misma eficacia -tal vez- estaríamos ante otra situación bien diferente.

    dos abrazos

  1. cheguevara says:

    alejado de todo por circunstancias diversas, un abrazo revolucionario amigo, y ¡NO PASARÁN!
    feliz 2011
    CHE

Twitter @EdgardoRovira

Jacques Lacan

La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente.



Juan Gelman

Mientras el dictador o burócrata de turno hablaba
en defensa del desorden constituido del régimen
él tomó un endecasílabo o verso nacido del encuentro
entre una piedra y un fulgor de otoño
afuera seguía la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/
la represión/la muerte/las sirenas policiales cortando
la noche/él tomó el endecasílabo y
con mano hábil lo abrió en dos cargando
de un lado más belleza y más
belleza del otro/cerró el endecasílabo/puso
el dedo en la palabra inicial/apretó
la palabra inicial apuntando al dictador o burócrata
salió el endecasílabo/siguió el discurso/siguió
la lucha de clases/el
capitalismo brutal/el duro trabajo/la estupidez/la represión/
[la muerte/las sirenas policiales cortando la noche
este hecho explica que ningún endecasílabo derribó hasta
[ahora
a ningún dictador o burócrata aunque
sea un pequeño dictador o un pequeño burócrata/y también
[explica que
un verso puede nacer del encuentro entre una piedra y un fulgor
[de otoño o
del encuentro entre la lluvia y un barco y de
otros encuentros que nadie sabría predecir/o sea
los nacimientos/ casamientos/ los
disparos de la belleza incesante
de "Hechos"
Envar El Kadri

Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo
Mario Benedetti


"Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventanas navideñas
su culto a dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena


pero aquí abajo
el hambre disponible
recorre el fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras que el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohíbe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
son su gesta invasora
el norte es el que ordena


pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe


con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe

Ernesto Sabato

"Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso







Mariano Moreno

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Calderon de la Barca

"Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son"
Silvio Rodriguez



En qué camino crecerá la hierba?
porqué hoy no vino alguien a su contienda?
qué puente estará roto?
porqué una mano no se crispo otro poco?


A qué ciudad tendrá un color marchito?
y porqué una vida no dejo nada escrito?
qué sueño tendrá hambre de una palabra,
de una gota de sangre?


Hubo un no fue bajo un jamás
hubo un tal vez bajo un quizás
hubo un regué bajo un frutal
hubo un llegué bajo un andar.


Hoy la pregunta
luego el viento hace un gesto
la hace un rol
por un fuego que no des a tiempo

puede no salir el sol.

Qué salto a las estrellas será tarde
de una esperanza raquítica y cobarde?
qué mundo submarino no será nuestro?
porqué un vigor no vino?

Qué misterio vital del universo
quedará oscuro esperando su verso?
En fin, que maravilla, la indiferencia
contra la pesadilla.


Hubo un no fue...

Hoy la pregunta...

Jorge Luis Borges

"Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.
Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto
la alta proa del viking, las lanzas del desierto.
En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa
tienes tu monumento y en la estrofa concisa
que nos deja entrever (sólo entrever) los días
últimos y en la sombra que cae las agonías.
Tú que de sus pinares haces que surja el lobo
y que guiaste la mano de Jean Valjean al robo.
Una de tus imágenes es aquel silencioso
dios que devora el orbe sin ira y sin reposo,
el tiempo. Hay otra diosa de tiniebla y de osambre;
su lecho es la vigilia y su pan es el hambre.
Tú que a Chatterton diste la muerte en la bohardilla
entre los falsos códices y la luna amarilla.
Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día.
Tú cuya lenta espada roe generaciones
y sobre los testuces lanzas a los leones.
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra."
Eduardo Galeano

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

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